Debate por el Edomex o cuando las segundas partes no son buenas

Ciudad de México.- Para calificar las películas hay un dicho por todos conocidos y reza que las segundas partes nunca serán buenas; pues para este segundo debate de los candidatos al gobierno del estado de México la frase queda al dedillo.

Discursos planos, escasa confrontación de propuestas y ataques reciclados con argumentos, recursos y dichos del encuentro anterior fueron la tónica de este segundo asalto que, si lo pusiéramos en palabras de la candidata de Morena, Delfina Gómez, estuvo súper requetebién…aburrido.

Aquí lo que quedó de manifiesto es que los abanderados están muy preocupados por las encuestas, y ello los llevó a cambiar la estrategia respecto al encuentro pasado.

En el cuarto de guerra de Josefina Vázquez Mota habrán reflexionado mucho sobre la conveniencia de redirigir los ataques, porque a diferencia del otro debate esta vez se olvidó casi por completo de Delfina Gómez y apuntó toda la artillería hacia el candidato del PRI, Alfredo del Mazo.

Desde el principio hasta el final, la del PAN no se cansó de soltar golpe y porrazo a Del Mazo y camarilla. Sólo en la parte final del debate, la ex secretaria de Educación federal en la época de Felipe Calderón puso sobre la mesa la posibilidad de un apoyo de Elba Esther Gordillo y maestros en favor de la de Morena.

Josefina acusó a Del Mazo y a su grupo político de corruptos e ineficientes y hasta soltó la posibilidad de que los priistas hubieran negociado con la delincuencia organizada cuando recordó que, durante la administración de Del Mazo en el gobierno de Huixquilucan, hubo detenciones de importantes líderes del narcotráfico en ese municipio.

De plano, la panista le dijo al del PRI que había sido un protector de narco familias y había convertido a Huixquilucan en un narco municipio.

Tan importantes serán las encuestas para los abanderados que, de saque, la de Morena exhibió resultados de diversos sondeos que la posicionan como puntera en esta contienda por el gobierno mexiquense.

Y tan en serio tomarán los candidatos esos números que desde su primera intervención, Del Mazo tampoco perdió oportunidad para atacar a la de Morena y acusar que ella no tiene experiencia para gobernar el Estado de México.

El uso de flyers fue común denominador entre los contendientes. Así lo hizo Delfina para hablar de sus programas de gobierno y de los números en las encuestas; así los utilizó Del Mazo para advertir que si Delfina llega al gobierno mexiquense habrá devaluación del peso y crisis financiera en la entidad, por la cancelación de proyectos como el nuevo aeropuerto. Vázquez Mota hizo lo propio para exhibir la presunta relación del priista con el crimen organizado.

Delfina le replicaría a Del Mazo. Con palabras y dichos que recordaron a su líder Andrés Manuel López Obrador, la de Morena dijo que sus adversarios están preocupados y enojados, que por eso la calumnian y la difaman, porque va requetebién en las encuestas. Le preguntó entonces al del PRI experiencia para qué, ¿para robar, traicionar o mentir? “No, gracias a Dios para eso no tengo experiencia”, dijo ella. Luego agregó que una “maestrita” le demostrará a la élite política que sí tiene capacidad para gobernar.

Sin embargo, la de Morena guardó silencio, tal y como lo hizo en el debate pasado, respecto al desvío de recursos del gobierno de Texcoco -donde ella fue alcaldesa- y el retiro de parte del salario de los trabajadores de ese municipio para entregárselos a su jefe político Higinio Martínez.

Quien en este debate se sumó a los debates tozudos y sistemáticos en contra de Delfina fue la candidata sin partido, Teresa Castell. Dijo que la de Morena no es ciudadana, sino una más de los integrantes de la mafia del poder.

Incluso la acusó de mentir, de utilizar el dolor, el enojo y la preocupación para dividir a los mexiquenses. Siempre leyendo las tarjetas que tenía al frente, Castell señaló a Delfina por robo, abuso de poder y corrupción.

Ya casi al cierre del debate, Castell repartió a otros, como a Alfredo del Mazo, del que se burló por usar durante sus recorridos de campaña un chaleco rojo barato y pensar que con ello la gente lo quiere, pero entonces regresó con la de Morena, de quien se dijo sorprendida porque no sabe hablar y confunde las palabras.

El tono utilizado por la candidata sin partido la llevó a involucrarse -como no ocurrió en el debate anterior- en un pleito de dimes y diretes con otros candidatos, como con Juan Zepeda, del PRD, quien puso en tela de juicio el carácter independiente de esa abanderada.

Cuando hablaban de medio ambiente y sustentabilidad, Zepeda hizo ver la incongruencia de que la independiente se ufanara de ser distinta a los políticos, pero llegar en su camioneta.

El del PRD inició su intervención aduciendo que ha subido en las encuestas, de un lejano cuarto lugar al tercero, muy cercano ya a Delfina Gómez y a punto de emparejarse con Alfredo del Mazo.

Por eso le dijo al del PRI que el tiro era entre ellos dos, aunque en los hechos Zepeda se lanzó contra casi todos sus contrincantes; a Delfina la acusó de incongruente, a Del Mazo de ignorancia y a Oscar González, abanderado del PT, de mentir a propósito de la reforma energética.

El del PRD aseguró que no se bajará de la contienda, “porque un ganador no declina ni abandona”, expuso, y pidió a la audiencia no hacer caso de esos rumores.

El petista Oscar González, se calificó como el verdadero candidato de la izquierda y en un intento por mostrar las incongruencias de los demás candidatos acusó a Del Mazo de mentir con el tema de salud y respecto a la construcción de hospitales. Dijo que en Zumpango se construyó un hospital que opera a medias y cuya obra se encargó a la firma OHL, ligada a ilegales apoyos en favor del PRI.

A Delfina la corrigió, pues ella había dicho que se atendía en Instituto de Salud del estado de México en su carácter de diputada federal. “Los diputados tienen ISSSTE, a menos que siga cobrando en Texcoco”, dijo irónico el del PT.  

Así se desarrolló un debate que se prolongó por hora y media, con candidatos que en las cámaras se mostraban reflexivos y serios, a 26 días de que los electores mexiquenses se den cita en las urnas para decidir si continúan con el proyecto político que los ha gobernado por 90 años o le apuestan a la alternancia.

Alberto Cuenca
Alberto Cuencahttp://cuenquita
Soy reportero del diario y semanario digital Capital CDMX. Fui reportero en diario El Universal y he colaborado en medios como la revista Forbes México, Ruido en la Red, el semanario El Influyente y el canal Capital 21.

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