Cuando los constituyentes hablaron de unidad y de regresar a lo interno

Ciudad de México.- Las votaciones que se anunciaban para cada uno de los artículos eran casi las mismas. Los números aparecían primero en el tablero electrónico y luego los cantaba la secretaria de la Mesa Directiva, Margarita Saldaña. En todos los casos, el común denominador era la unanimidad, y luego el aplauso de todos los diputados.

Tal y como se acordó desde el inicio de esta historia legislativa, los artículos de lo que será la futura Constitución de la Ciudad se tendrían que aprobar en el Pleno de la Asamblea Constituyente uno por uno.

Así fue para los artículos 63, 64 y 65. Los tres integran el capítulo de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes. Es el capítulo más pequeño de toda la Constitución local, pero uno de los que más complicaciones generó al momento de analizar, discutir y redactar.

Este viernes el esfuerzo valió la pena. La Comisión de Pueblos fue la única de las ocho comisiones dictaminadoras en donde no hubo vacaciones de fin de año, pues diputados y asesores tuvieron que organizar y participar entre diciembre y enero en una consulta a los pueblos, barrios y comunidades indígenas de esta ciudad sobre el contenido de esos tres artículos.

Luego, los resultados de la consulta debían incluirse en el dictamen que la Comisión de Pueblos presentaría al Pleno, y ahí respetar los temas que pueblos, barrios y comunidades habían decidido agregar, pues la consulta fue vinculatoria.

En la sesión del Pleno de este viernes el dictamen de Pueblos por fin se sometió a discusión. Fue el último que llegó de parte de las comisiones dictaminadoras. A la hora de la votación en lo general, para el artículo 63 se contabilizaron 75 votos a favor y ninguno en contra; para el artículo 64 se registraron 69 votos a favor y ninguno de rechazo; en el artículo 65 los votos fueron 74 por el sí y cero por el no.

En ningún momento desde que se instaló la Asamblea Constituyente se había registrado una votación así. Este capítulo de la Constitución de la Ciudad es el único que se ha aprobado de esta manera, con todos los artículos avalados por unanimidad y por aclamación, sin regresar algún párrafo o numeral de vuelta a la Comisión respectiva, sin ningún pronunciamiento en contra o reservas presentadas por algún legislador para modificar el dictamen.

Ni siquiera el constituyente de Morena, Jaime Cárdenas Gracias, el “diputado del no” como lo conocen en el órgano legislativo, subió a tribuna para oponerse al dictamen o para presentar reservas. Había dicho que votaría en abstención, aunque al final lo hizo a favor.

Hugo Erick Flores, del PES, quien al mediodía había encabezado una conferencia junto con habitantes de pueblos y barrios de Iztapalapa, Xochimilco y Coyoacán, anunciando medidas jurídicas para “tirar” el dictamen, voto también en apoyo al documento.

Las propuestas de modificación que tenían Gabriel Quadri, de Nueva Alianza, y Esthela Damián, de Movimiento Ciudadano fueron retiradas.

“Aprovechando este espacio, yo quisiera hacerle un exhorto a la Diputada Esthela Damián para que nos ayude a honrar nuestra palabra y compromiso en la consulta con los pueblos y barrios originarios y retirara su reserva, a fin de que nos apeguemos estrictamente al acuerdo que tenemos con las comunidades” pedía Alejandro Encinas, presidente de la Mesa Directiva. Ella aceptó.

Antes de la votación hablaron todos los diputados integrantes de la Comisión de Pueblos. El presidente de ese grupo legislativo, Jesús Ramírez Cuevas, ofreció datos para la estadística.

Dijo que este dictamen fue resultado de la consulta a pueblos, barrios y comunidades indígenas, durante la cual se celebraron 940 asambleas deliberativas sobre el contenido de los tres artículos, en las cuales se tomó la decisión, en 99 por ciento de los casos, de apoyar y respaldar el dictamen que presentó la Comisión.

“La consulta abarcó los 147 pueblos originarios, los 97 barrios originarios y las 64 comunidades indígenas residentes, más otros que están en proceso de reconocimiento y que participaron y se integraron a este proceso de consulta.

Es un hecho histórico, porque se hizo en muy poco tiempo, con muy pocos recursos humanos y económicos, y se logró respetar los estándares internacionales como lo marca el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales, así como la declaración de las Naciones Unidas sobre derechos de los pueblos indígenas y la Declaración Americana respectiva”, destacó Ramírez.

De entre quienes tomaron la palabra, Aristeo López, de Morena, así como Guadalupe Muñoz y Nelly Juárez, del PRD, hicieron un reconocimiento y menciones a Mardonio Carballo, anterior presidente de la Comisión de Pueblos, quien en diciembre renunció a la Asamblea Constituyente al acusar vicios, omisiones e injerencias en el proceso para construir el dictamen.

Aristeo López, el único indígena de la Constituyente, enfatizó que esta Constitución marca una relación nueva entre el Estado y los pueblos indígenas.

“Como lo decía el gran maestro Rodolfo Stavenhagen, que por cierto hace poco se nos fue de este mundo dejando tantos trabajos y que, por cierto, nos representó como relator en las Naciones Unidas dignamente. Yo quisiera que con estas palabras y su atención rindiéramos un homenaje a este gran pensador mexicano, por cierto, de otro país. Él decía que esta nueva relación entre el Estado y los pueblos indígenas marca lo que se conoce como las antiguas demandas y los reclamos actuales”, argumentó Aristeo López, indígena otomí.

Nelly Juárez habló del antes y el hoy y de la presencia de los pueblos indígenas en ese pasado y presente. “Hoy que hablamos de Trump, hoy que hablamos del TLCAN (…) una de las demandas por la que nació el reconocimiento indígena era la revisión del Tratado de Libre Comercio. Así lo decían los zapatistas en 1994; en el año que entró en vigor ese tratado también los pueblos de México se levantaban para estar presentes en la vida nacional. Ya no más marginación, hay que estar en el centro del debate”, rememoró la perredista.

Agregó que hoy, cuando los mexicanos alzamos la voz por la dignidad nacional, no lo debemos hacer como una frase vacía, ni como un lugar común de decir y pedir que regresemos a lo interno, pues eso se debe hacer con acciones firmes como respaldar y apoyar los derechos de los pueblos originarios.

Por cierto que para el anecdotario quedará el momento -dos horas aproximadamente- en el que los diputados dejaron a un lado la tarea por la que están aquí y se dedicaron a usar la palabra para condenar las acciones ejecutivas que ha emitido Donald Trump contra México, como la construcción del muro en la frontera común y el aviso de aplicar elevados aranceles a productos mexicanos. Los discursos nacionalistas surgieron, encendidos o reflexivos, demagógos o con olor a viejo. En todos los casos los constituyentes utilizaron la palabra “unidad”.

De vuelta al tema del dictamen de Pueblos, Carlos Gelista, el único diputado del PAN que participó activamente en esa Comisión legislativa, explicaba su interés de haber estados ahí, como el único panista, pues recordaba que durante la campaña electoral del año pasado para buscar un espacio en la Constituyente, le otorgaron un bastón de mando que lo comprometió a cumplir con quienes confiaron en él.

Bruno Bichir, de Morena, destacaba que este es el tiempo de los invisibles, de los de abajo, el tiempo de los nuestros, tiempo de más de 500 tiempos y de tiempos de olvido.

En la votación, las únicas reservas al dictamen que se presentaron y aprobaron fueron las que venían respaldadas por todos los integrantes de la Comisión y que, a decir de la perredista Ana Julia Hernández, era más bien las propuestas hechas por los habitantes de los pueblos y comunidades durante la consulta.

Cuando la votación concluyó, Alejandro Encinas destacó que, con lo aprobado, se marca un hito. “Es la primera vez en la historia, no solamente de la Ciudad y de América Latina, sino del mundo, donde se cumple con la declaración de las Naciones Unidas que obliga a consultar a los pueblos originarios, y hemos logrado una aceptación del 90 por ciento del decreto que hoy hemos aprobado por parte de la población consultada”, dijo.

Luego, expuso que con los artículos aprobados del capítulo de Pueblos, “casi, casi habemus Constitución, pero es casi, casi.”.

A la Asamblea Constituyente le hace falta aprobar todos los artículos transitorios, así como todos aquellos numerales, párrafos y apartados que se regresaron a comisiones por falta de consenso, entre los que se encuentran los temas más polémicos de esta Constitución, como el ingreso básico universal, el derecho a la vida, el voto a los 16 años, el fondo de pensiones para ambulantes, el referéndum a la población para avalar cambios constitucionales, entre otros escabrosos asuntos.

Alberto Cuenca
Alberto Cuencahttp://cuenquita
Soy reportero del diario y semanario digital Capital CDMX. Fui reportero en diario El Universal y he colaborado en medios como la revista Forbes México, Ruido en la Red, el semanario El Influyente y el canal Capital 21.

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