Con un discurso cargado de promesas, despliegues tácticos y “puestos de mando estratégicos”, la Alcaldía Iztacalco presentó el Operativo Agüaceros 2026 como la gran respuesta para enfrentar las inundaciones que cada año golpean al oriente de la Ciudad de México.
Pero detrás del discurso de la alcaldesa de Morena Lourdes Paz, vecinos y especialistas denuncian una realidad mucho más grave: un sistema de drenaje rebasado, infraestructura abandonada y gobiernos que insisten en culpar a la ciudadanía antes que reconocer el colapso hidráulico de la zona.
Mientras las autoridades hablan de “prevención”, habitantes de colonias como Agrícola Oriental, Pantitlán y Viaducto Piedad recuerdan que las mismas calles se convierten en ríos temporada tras temporada, incluso después de jornadas de limpieza y desazolve.
“Nos vuelven a decir que no tiremos basura, como si ese fuera el verdadero problema. Aquí el drenaje ya no soporta una lluvia fuerte”, reclama una vecina afectada por inundaciones recurrentes.
El comunicado oficial presume cuadrillas, camiones Vactor y coordinación con la policía, pero evita responder preguntas fundamentales: ¿cuánto dinero se invirtió realmente en rehabilitar el drenaje?, ¿qué capacidad tiene el sistema ante lluvias extremas?, ¿por qué las zonas identificadas como “críticas” siguen inundándose año tras año?
Especialistas en materia hidráulica advierten que Iztacalco enfrenta problemas estructurales acumulados durante décadas: hundimiento del suelo, colectores insuficientes y una red hidráulica envejecida incapaz de soportar tormentas cada vez más intensas derivadas del cambio climático.
Para críticos, el operativo luce más como una estrategia de control de daños políticos que como una solución real. Porque mientras el gobierno llama a “hacer conciencia”, miles de familias vuelven a prepararse para perder muebles, vehículos y patrimonio bajo el agua.


