En los últimos tres días, Los Ángeles vivió una escalada de tensión tras una serie de redadas migratorias encabezadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), con el respaldo de hasta 2,000 elementos de la Guardia Nacional enviados por el presidente Donald Trump.
Las redadas apuntaron principalmente a comunidades latinas.
Al menos 100 personas fueron detenidas, entre ellas 35 ciudadanos mexicanos. Las acciones provocaron protestas masivas en las calles, con organizaciones de derechos humanos, residentes y activistas enfrentándose a las fuerzas federales.
Las autoridades locales, como la alcaldesa Karen Bass y el gobernador de California, Gavin Newsom, también alzaron la voz. A nivel internacional, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, condenó los hechos.
Los operativos comenzaron el viernes 7 de junio de 2025 y se intensificaron durante el fin de semana, con los momentos más álgidos reportados entre la noche del sábado y la madrugada del lunes 9 de junio.
Las redadas y protestas se concentraron en vecindarios del este de Los Ángeles, en áreas comerciales y cercanas a instalaciones federales.
Algunos enfrentamientos ocurrieron también frente a consulados y oficinas de ICE.
La presencia militar causó bloqueos, disturbios y actos vandálicos.
ICE operó con agentes encubiertos y vehículos no identificados, según testigos. Manifestantes prendieron fuego a contenedores y enfrentaron gases lacrimógenos.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó la situación como “grave” y exigió respeto a los derechos de los connacionales.
Trump justificó la acción como “una defensa de la soberanía y el orden público”.
El Gobierno mexicano activó la red consular en Los Ángeles para brindar asistencia legal y diplomática.
La Cancillería advirtió que el caso podría escalar ante instancias internacionales si se violan derechos fundamentales.
La tensión sigue. México observa con cautela.



