Los héroes de Claudia

El Frente Cívico
Luis Eduardo Velázquez Director del diario y semanario digital Capital CDMX

Los héroes de Claudia. En la mitología griega existían los héroes. Una suerte de personajes que realizaban hazañas en los mitos para salvar a los Dioses. Aunque no siempre estuvieran a su favor.

Hoy los gobernantes que con sobrada soberbia se creen deidades, deben echar mano de algunos héroes.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México (CDMX), quien está en la batalla por la candidatura presidencial de Morena en 2024 realiza una nueva estrategia en tres frentes.

Para ello ha encomendado tareas a personajes que la ayuden a dejar de la zaga.

En la contienda, le lleva ventaja Marcelo Ebrard por gozar de mayor oficio político, conocimiento y popularidad.

Pero lo que más la apresura en estos momentos es que el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, le está reduciendo puntos en la contienda.

Hay quien no logra descifrar a Adán y lo ven como un comodín, otros le atribuyen una fuerza suprema por su origen tabasqueño.

Lo cierto, es que mientras más sube ese personaje, más se hunde Sheinbaum, sobre todo en las huestes de Morena y la 4T.

Los héroes de Claudia

El primero personaje que metió a la escena es Rigoberto Salgado, el ex delegado de Tláhuac, quien en 2017 fue señalado por sus vínculos con el cártel de Tláhuac.

Es un amigo de Sheinbaum porque fueron equipo de delegados de oposición en el gobierno de Miguel Ángel Mancera.

Salgado tiene fuerza territorial en el oriente de la CDMX, donde está la base de Morena y el debilitado obradorismo en la capital del país.

Sheinbaum lo había mantenido vetado por su mala imagen. Hablando de héroes podría ser un Aquiles, buen guerrero pero con una flaqueza mortal: su pasado oscuro.

Morena juega sus elecciones internas de asambleas y Salgado desde la Secretaría de Bienestar de la CDMX debe entregar buenas cuentas para apuntalar a Sheinbaum.

Solo que en la capital del país, ya no reditúa el reparto de dádivas y eso les genera preocupación.

La Odisea 

En la parte política, Sheinbaum incluyó al ex secretario de Gobierno de Mancera, Guillermo Orozco, quien condujo la elección de 2018 y garantizó piso parejo.

Orozco es de origen camachista y conoce como pocos la CDMX, incluso en el gobierno de Ebrard fue operador en lo legislativo para dar estabilidad en una Asamblea que había sido combativa como nunca con el Jefe de Gobierno.

Ahora opera como asesor en la Secretaría de Finanzas, e incide en seguridad con su pariente el jefe de la Policía, Omar García Harfuch.

Como héroe, Orozco podría emular a Odiseo por su astucia e inteligencia que deberá desplegar para cumplir los deseos de Sheinbaum, que está en una crisis de gobernabilidad sobre todo en materia de movilidad con un Metro colapsado.

Una de las mayores debilidades de Sheinbuam hasta ahora ha sido su pésima comunicación social.

Pese a que ha erogado más de mil millones de pesos en promocionar su imagen durante el sexenio, su percepción  es mala y cada vez peor.

Por ello, ya metió con más fuerza al ex vocero de Ebrard y de Manuel Granados Alfonso Brito para que impacte en los medios.

La burda propaganda de los youtubers no impacta en la CDMX, que goza de una sociedad con pensamiento crítico.

Sheinbaum ha tenido que tragarse sus palabras y ahora está pactando entrevistas a modo, censurando críticos, preguntas incómodas, y buscando espacios en los medios tradicionales de los que tanto se ha quejado como Andrés Manuel López Obrador.

Este año, la Jefa de Gobierno tiene una bolsa de 400 millones de pesos, pero hay más y pronto se sabrá el dispendio.

Brito como héroe se asemeja a Perseo que ha estado en la invisibilidad haciendo trucos para la mandataría.

Corren tiempos interesantes por la adelantada sucesión presidencial y los equipos están en marcha.

Confiemos en que los héroes de Claudia con su experiencia por lo menos garanticen la gobernabilidad de la CDMX que se les ha ido de las manos y colapsa o arde todos los días.

NOCAUT. 

La oposición en la CDMX tiene que hacer un reajuste en su estrategia para no desdibujarse y confiar en que en el 2024 todo se resolverá por el desencanto con la 4T.

El primer punto a repensar es la UNACDMX que quedó en el limbo.

Su trabajo y acciones concretas serán las únicas que puedan ayudarles a mantener el poder y trascender en el tiempo.

De lo contrario, habrá un bochornoso desenlace porque la soberbia de Morena es más contagiosa que el Covid.

¡Abrazos, no periodicazos!

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