En la Ciudad de México se ha diluido la figura de los candidatos sin partido.
Es paradójico, que en un momento en el que los partidos políticos viven su peor momento, la opción independiente sea un fracaso.
En 2005, Jorge Castañeda abrió un juicio ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la condena de este órgano de control convencional al Estado mexicano abrió la puerta a los candidatos sin partido en 2012. Un derecho constitucional recuperado que se ha ido al abismo.
Desde entonces en la capital del país hemos tenido tres procesos electorales constitucionales en los que las opciones independientes sucumben.
Incluso han dejado evidencias de estar contaminados de la corrupción al ser personajes hechos en los partidos políticos.
Aunque ese no es el fondo del problema, sino las trabas que los mismos partidos han puesto en las leyes electorales para que personajes competitivos no puedan inscribirse.
Este año no será la excepción y vemos con desencanto que la ley anticipa los tiempos al inicio del año electoral y no hay publicidad para un asunto tan importante.
Los candidatos sin partido
El plazo para el registro de candidaturas sin partido cerrará el próximo 28 de agosto y apenas hay una docena de registros.
A la Jefatura de Gobierno hay nombres registrados como el perredista Pedro Pablo de Antuñano o Lorena Osornio, ligada a Los Barrios, quien insiste en jugar por esa vía sin éxito.
No se prevé que haya sorpresas ni un movimiento real ciudadano para abrir camino a una política renovada sin los males del pasado que Morena mantiene como virtud en la supuesta transformación de México y la CDMX.
La única opción al electorado, que parece condena, son los partidos políticos donde se observa, pese a su decadencia, el mismo interés de vivir en la mediocridad, administrando la ignominia.
NOCAUT.
El morenista Víctor Hugo Romo presume en sus redes sociales su cercanía con Mariana Boy, la titular de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial. ¿Será que piensa en renovar perfiles para disputar Miguel Hidalgo en 2024?
¡Abrazos, no periodicazos!



