Lo que nos dice la elección del Estado de México

Mi amigo

El tablero sobre el que se jugará el 2024 está conformado.

La derrota del PRI en el Estado de México mostró debilidades de la alianza que conforman con el PAN y el PRD.

Tuvieron una buena candidata. Alejandra del Moral cuenta con atribuciones positivas, una trayectoria limpia en el servicio público, lejanía de los grupos de poder tradicional en la entidad y una preparación indudable, pero no alcanzó.

En los hechos, los panistas y perredistas aportaron poco a nivel de las casillas.

Los primeros apenas superaron la votación que obtuvo Josefina Vázquez Mota y los segundos quedaron muy lejos de que los rangos de Juan Zepeda.

Los números son interesantes: en 2017, Alfredo Del Mazo alcanzó 2 millones 40 mil 709 sufragios, Delfina Gómez Álvarez un millón 871 mil 547 votos y Juan Zepeda sorprendió con un millón 84 mil 520 votos, mientras que Josefina Vázquez Mota obtuvo 682 mil 520 apoyos ciudadanos.

En las elecciones del 4 de junio, Alejandra del Moral alcanzó los dos millones 752 mil 330 apoyos ciudadanos, frente a los tres millones 268 mil 516 votos para la candidata de Morena.

En estas cuentas, en lo que se refiere a Del Moral, el PRI le significó, en conteos preliminares, un millón 748 mil 271 votos, el PAN le aportó 701 mil 116 y el PRD 183 mil 079 sufragios. El contraste es revelador.

Una primera lectura es que el voto progresista y a la izquierda, sigue estando en Morena, más allá de que esa organización sea más bien un movimiento de corte populista y por momentos bastante reaccionario.

El PRI avanzó algo, respecto a hace seis años, pero la ganancia absoluta fue para Delfina Gómez.

Se enfrentó una elección de Estado. Las intervenciones desde Palacio Nacional fueron evidentes a lo largo de la campaña. Esto es un elemento para destacar, aunque habría que ponderar su alcance.

Hubo mucha participación e irrupción de intereses federales y muy poca de los estatales.

Gómez tuvo todo el apoyo que significa que Morena tenga el poder a nivel nacional, y Del Moral no recibió un trato similar a nivel local.

Más allá de si lo primero es indebido y si lo segundo es además una traición, sirve para moldear el análisis.

Algo es seguro, en Va por México tienen que darse replanteamientos que combinen la defensa de las instituciones democráticas, con un proyecto puntual de propuestas que seduzcan y convenzan a la ciudadanía. Todo un reto.

Lo que ocurrió en el Estado de México muestra que en modo alguno está resuelto el problema de buscar una candidatura atractiva para el 2024.

Al contrario, se tiene que dejar de lado la arrogancia, las leyendas sobre supuesta potencia en el voto y hacerse cargo del panorama que se enfrentará próximamente.

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