México ingresó por primera vez al grupo de las diez economías con mayor captación de Inversión Extranjera Directa (IED) al recibir 41 mil millones de dólares durante 2025, de acuerdo con el Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2026 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El resultado permitió al país avanzar del lugar 11 al 10 en el ranking elaborado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), luego de que en 2024 captara 38 mil millones de dólares.
La clasificación es encabezada por Estados Unidos, con 277 mil millones de dólares en inversión extranjera, seguido por Singapur, Hong Kong, China, Brasil, Reino Unido, Alemania, Canadá y Emiratos Árabes Unidos. Brasil fue el único país latinoamericano que se ubicó por encima de México, con 77 mil millones de dólares.
El organismo señala que la reconfiguración de las cadenas globales de suministro está modificando el destino de las inversiones manufactureras. En ese contexto, identifica a México como una plataforma de producción estrechamente vinculada al mercado de Estados Unidos y favorecida por el proceso de relocalización de empresas, conocido como nearshoring.
El informe también indica que las decisiones de inversión ya no dependen principalmente de la cercanía geográfica. Las empresas privilegian economías que reduzcan riesgos en las cadenas de suministro, mantengan acceso a los principales mercados y ofrezcan condiciones regulatorias estables y previsibles.
Los resultados coinciden con las cifras presentadas por el Gobierno de México a finales de mayo, cuando informó que el país registró un récord de 23 mil 591 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa durante el primer trimestre de 2026, el mayor monto para un periodo similar.
El Gobierno federal atribuye parte de las perspectivas de crecimiento de la inversión a las ventajas competitivas del país, entre ellas su integración comercial con América del Norte, una red de tratados de libre comercio con más de 50 países, acuerdos bilaterales de protección a las inversiones con 31 socios y un mercado interno de 130 millones de consumidores.
En ese contexto, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum impulsa el Plan México, una estrategia de política industrial enfocada en fortalecer la capacidad manufacturera del país y atraer proyectos vinculados con el nearshoring. El programa identifica como prioritarios sectores como el automotriz, aeroespacial, semiconductores, electromovilidad, dispositivos médicos, energía y agroindustria.
Como parte de esa política, el Gobierno contempla la creación de Polos de Desarrollo para el Bienestar para concentrar infraestructura y actividad productiva en distintas regiones del país. Además, mantiene vigente hasta 2030 un esquema de incentivos que permite la deducción inmediata de inversiones en activos fijos y un estímulo fiscal adicional de 25 por ciento para proyectos de capacitación e investigación y desarrollo.


