Exhiben “No se vende” en la última casa de Porfirio Díaz en la CDMX

Una colección de arte contemporáneo multidiscplinaria que se presentó durante la Semana del Arte en la capital del país

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Graciela Rodriguez Fierro Editora Estilo de Vida

La que fuera la última casa de Porfirio Díaz en  la ciudad de México antes de su partida a Veracruz para tomar el Ypiranga y residir en París, ahora, después de estar cerrada por décadas, abre sus puertas a la exposición  “No se vende”, preparada por Galería Errante, durante la Semana del Arte en la CDMX.

Una exposición que reúnió a 40 artistas, diseñadores, fotógrafos e intérpretes tanto emergentes como ya establecidos, curada por Nicole Alejandra Pierpont (Casa Mimi), Alessandra Migliano (Galería Errante) y Nadia Guitteau (Al ratito Studio), quienes armaron una colección de obras diversas  que se complementan e integran  a la patina de este  espacio construido en la última década del  siglo XIX.

Exhibe Mural de Alfonso Xavier Peña

Del conjunto de obras que la componen, destacó el mural inédito pintado por el artista mexicano  Alfonso Xavier Peña, “La historia de la comunicación”, obra de encontrada por el curador Dermot Begley junto con su socio José Vega, quienes la restauraron y la mantuvieron expuesta recientemente en la Universidad Autónoma de Chapingo al lado de la obra de Diego Rivera.

 

Cajas registradoras, una reflexión sobre el capitalismo

En la misma, también sobresalió una sección dedicada a una serie de  “cajas registradoras” intervenidas por varios artistas con la que realizaron una reflexión crítica de la evolución humana,  pues fue  un dispositivo creado en el fulgor de las transformaciones sociales, económicas y tecnológicas detonadas por la Revolución Industrial.

No hay que olvidar, que éstas surgieron de la necesidad de los propietarios de negocios de llevar un control de ventas y flujos de efectivo, pero también de evitar el robo de dinero por parte de los empleados.

En este sentido, las cajas registradoras simbolizan un amplio universo de valores entendidos que han conformado la visión contemporánea del capitalismo y sus efectos culturales en la sociedad:  economía; mundo financiero; avaricia; dinero; acumulación; crisis económicas; trabajo; plusvalía; valor; mercados; clases sociales; materialismo; mermas; capitalismo; intercambios comerciales, migración y transformación de la humanidad.

Para esta sección,  las cajas fueron donadas por Rodrigo Arenas y la Mercantil Peletera, uno de los establecimientos más reconocidos del centro histórico de la CDMX, con más de 120 años en la industria del cuero en México.

Además  las curadoras invitaron a 6 creadores de sólida trayectoria a intervenir una  máquina con  total libertad, utilizando diversos materiales y  técnicas para elaborar su propio discurso sobre el tema, y les acondicionaron un espacio en  la colonia Roma para su trabajo.

Los artistas participantes fueron: Betsabeé Romero, Barry Wolfryd, Cisco Jiménez Antonio Gritón,  Bradley Narduzzi y Néstor Quiñones.

Una colección interdisciplinaria

En la exposición también se incluyeron otras obras tridimensionales de artistas invitados, que complementan las piezas intervenidas como  Valentina González Wohlers,  Marusela Granel, Leo Matiz y Maria Ponce (diseñadora de moda).

Por otro lado, Niccole Pierpont de Casa Mimi presentó una selección de artistas, diseñadores y algunas de las piezas más preciadas de su colección.

El diseñador Thierry Jennot, reunió una serie de candelabros elaborados con una técnica de joyería para convertir botellas de plástico desenterradas y crear candelabros retro futuristas cargados de un detallados trabajo hechos a mano.

Mientras que Elena Stonaker y Costaiia colaborararon con una instalación de arte/moda en la cocina victoriana abandonada y cubierta de hollín.

Cabe resaltar que Nicole Alejandra  fue la encargada de llevar a cabo la búsqueda de la casa para realizar este proyecto, dada su experiencia como anticuaria y curadora de otros artistas internacionales y diseñadores de moda, además llevó a cabo  un performance con sus piezas de alta costura.

En la apertura de la  exposición,  la cantante Astrid Hadad, ofreció una actuación en la sala del mural y se exhibió una colección de sus icónicos trajes escénicos.

La última casa de Porfirio Díaz

Ubicada en la calle de Allende en el Centro Histórico, de acuerdo con Dermot Begley, quien es el encargado de su remodelación, el inmueble fue un regalo que recibió Porfirio Díaz y  fue construida por uno de los seguidores de Rivas Mercado en la última década del siglo XIX.

Durante la Revolución Mexicana fue convertida en cárcel militar, después en los años 40’s, la compró un italiano que tenía una esposa cubana y la habitaron hasta su muerte.

Después en los años 80’s, la adquirió la familia Olguín, el padre de la familia era jefe del Monte de Piedad y la ocupó como bodega de antigüedades hasta que decidieron iniciar su remodelación.

De acuerdo con Begley, es una casa que llevaba más de 50 años sin habitar, cuando se volvieron abrir sus puertas no contaba con luz, ni baño, tuvo que habilitar uno en la parte trasera  y el desegüe estaba totalmente tapado.

«Llevo cuatro meses trabajando en ella y hasta el momento hemos gastado unos  20, 000 dólares y falta mucho», comenta Begley.

«Los dueños, no creo que la quieran vender y curiosamente ahora todo mundo se las quiere comprar. Es una casa fantasmagórica, pues tiene algunos fantasmas como una niña con un perro,  se aparece un charro y un policía que  he visto, pero es un inmueble con un gran atractivo», finalizó.

 

Así que la exposición «No se vende» fue una atractiva oportunidad de conocer este espacio perdido en el tiempo con una Gran Historia, que bien valía la pena visitar.

 

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