El más reciente levantamiento de QM Estudios de Opinión ubicó a Morena con 32% de intención de voto en preferencia partidista, por encima del PVEM, que obtuvo 25%. Movimiento Ciudadano alcanzó 7%, mientras que PAN y PRI quedaron empatados con 6% cada uno. Ese contexto marca el terreno en el que nuevas figuras comienzan a mover las coordenadas rumbo a la elección de 2027 en San Luis Potosí.
En ese mapa, el empresario Gerardo Sánchez Zumaya entró de lleno en la conversación interna del partido guinda. La encuesta estatal —realizada en septiembre con mil entrevistas en vivienda— lo colocó como el “caballo negro” del proceso. En los escenarios de boleta completa ocupó el segundo sitio, únicamente por debajo de la aspirante del PVEM, Ruth González Silva.
Los números lo muestran con una posición favorable aun en panoramas adversos. En un escenario PVEM–Morena–PAN–PRI–MC, González reunió 38%, mientras que Sánchez, como abanderado de Morena-PT, reunió 26%. Esa cifra lo dejó muy por encima del PAN, que obtuvo 9%, y del PRI, que logró 3%. Incluso con una candidatura independiente registró 15%, cifra que lo colocó a la par de la opción representada por Rosa Icela Rodríguez.
Los careos individuales reforzaron la idea de que Sánchez Zumaya posee márgenes amplios para crecer. Contra Rosa Icela obtuvo 31% frente a 22%; frente a Enrique Galindo sumó 33% sobre 26%. El estudio subrayó que 33% de los encuestados lo visualiza como un posible buen gobernador, indicador que mejora cuando la población recuerda su labor social.
A sus 34 años, el empresario potosino figura como el aspirante más joven. Su trayectoria incluye la propiedad de Sun Berries, considerada la segunda productora de frutos rojos más grande del país, lo que acredita su capacidad para impulsar proyectos de alto impacto económico. Además, su Fundación GESA mantiene programas de apoyo en salud y educación dirigidos a familias potosinas, elemento que refuerza su perfil de compromiso social.
La irrupción de Gerardo Sánchez en las mediciones —donde no aparecía meses antes— abrió un nuevo capítulo en la puja interna de Morena. Su avance, junto con su reconocimiento mediático y su base de apoyo, lo coloca como una carta seria dentro del abanico oficialista rumbo a la sucesión estatal.

