El Banco de México (Banxico) enfrenta una de sus decisiones más delicadas del año.
Aunque la inflación general se ha desacelerado respecto a los picos de 2022 —cuando llegó a 8.7%—, los niveles actuales aún están por encima del objetivo del 3%.
Esto pone sobre la mesa la pregunta: ¿es momento de reducir la tasa de interés?
Actualmente, la tasa se mantiene en 11%, una de las más altas del mundo.
Aunque ha funcionado para contener la inflación, también ha impactado negativamente en el consumo, la inversión y el acceso a crédito para empresas y hogares.
Los mercados esperan señales más claras.
Algunos analistas ven margen para un recorte moderado, mientras que otros temen que una baja prematura podría revertir el control logrado sobre los precios, sobre todo en rubros como alimentos, vivienda y servicios.
Además, hay otro factor de presión: el contexto internacional. Estados Unidos aún mantiene su propia tasa sin cambios, lo que podría generar salidas de capital si Banxico actúa por su cuenta.
La próxima reunión de política monetaria se perfila como clave no sólo para el rumbo económico del país, sino también para la confianza de inversionistas.
La gobernadora Victoria Rodríguez Ceja ha reiterado que la decisión será “prudente y basada en datos”, y reconoció que el sistema financiero mexicano se mantiene sólido, con buena capitalización y resistencia ante choques externos.
Mientras tanto, los hogares mexicanos siguen resintiendo precios altos en la canasta básica y servicios, y los empresarios piden medidas que activen el consumo sin desatar riesgos inflacionarios.



