Ciudad de México.- Las calles que rodean el recinto de Donceles y Allende son un muladar. En las esquinas de República de Cuba, Allende y Donceles hay una larga hilera de vallas metálicas recubiertas de personas que se desmañanaron este sábado.
Para unos son los "acarreados" del jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, para festejar el informe de gobierno de la Ciudad de México, que se rinde cada 17 de septiembre.
Para otros se tratan de fieles militantes del PRD que son movilizados por los 15 diputados locales del partido y de las seis delegaciones perredistas. Sea la razón que sea, las personas están efusivas y gritan consignas a favor de Mancera, quien rinde su cuarto informe de gobierno ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Cerca de las 8:00 horas, los seguidores de Mancera gritan:¡Mancera, presidente! Y ahí les toca esperar horas mientras sale un sol inclemente que quema la piel.
Pasan dos horas y el ánimo no recae. Llegan políticos de todos los partidos y detrás de las vallas sigue el bullicio.
Pareciera una guerra de equipos de futbol, el Sindicato Único de Trabajadores del Distrito Federal (S.U.T.D.F.) se hace presente con familias enteras que alientan al Ejecutivo local con porras y pancartas: “Reforma Política CDMX Ciudadanos de Primera”.
A las 10 de la mañana, la calle Donceles se convierte en una alfombra roja para decenas de diputados, dirigentes de partidos políticos, gobernadores, secretarios locales y demás servidores públicos que se dirigen al recinto para escuchar el mensaje de Mancera.
Los periodistas cuestionaban a Jesús Zambrano para pedirle su posicionamiento respecto al trabajo que ha caracterizado a Mancera. "Hay que seguir trabajando al interior del PRD", dice y se pierde en las puertas de la Asamblea Legislativa.
Atrás de él llegan, sin responder preguntas, el secretario de Desarrollo Social capitalino, José Ramón Amieva; uno de los fundadores del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, y hasta el mismo Jefe de Gobierno. Le gritan Presidente y el sonríe y antes de entrar al recinto, saluda y alza el puño izquierdo.
La jefa delegacional de Miguel Hidalgo, Xóchitl Gálvez, roba cámaras a su llegada con la característica bicicleta negra y casco azul que ocupa en determinados eventos públicos.
Al medio día, durante el Informe de Gobierno, decenas de seguidores de Mancera del S.U.T.D.F. se esconden de los rayos de sol. Pasan las horas y en las pantallas se escuchan críticas y loas al jefe de Gobierno. Luego un largo mensaje con cifras y logros en voz de Mancera.
El sol no cesa y regresan a sus puestos los seguidores del jefe de Gobierno al advertir el final del informe. Las escalinatas de la Asamblea Legislativa vuelven a ser un mar de personas, de distintas ideologías y partidos.
A la multitud sólo le importa Mancera. El jefe de de Gobierno sale sereno, con una sonrisa amplia y vuelve a lazar el puño en señal de victoria. Es el día del jefe de Gobierno y sus seguidores lo saben. ¡Presidente!, gritan desde las vallas y Mancera desaparece.
Poco a poco las huestes del PRD hacen su retirada y las vallas vuelven a lucir vacías y las calles solitarias. Es el final de otros 17 de septiembre en la Ciudad de México.


