Morena y gobernar en varios frentes

Mientras el balón rodaba sobre la cancha y millones de personas celebraban el triunfo de México en el Mundial, afuera se desarrollaba otro partido. Las familias buscadoras eran reprimidas por la policía de la CDMX para ocultar que México sigue siendo un país de desaparecidos. Horas después se conocía la muerte de cuatro personas durante los festejos. Al mismo tiempo, desde Washington llegaba un mensaje que ningún inversionista pasó por alto: el acuerdo comercial con América del Norte seguirá vigente, pero quedará sujeto a revisiones periódicas que introducen un nuevo factor de incertidumbre para la economía mexicana.

Tres noticias. Tres escenarios distintos. Una misma pregunta.

¿Cómo debe un gobierno administrar al mismo tiempo la seguridad, la gobernabilidad y la estabilidad económica?

Las democracias no se desgastan únicamente por los grandes escándalos. También lo hacen cuando las instituciones dejan de responder con eficacia a problemas que ocurren de manera simultánea.

Ahí comienza a erosionarse algo más importante que la popularidad: la confianza en la capacidad del Estado.

La Ciudad de México ofrece hoy una imagen elocuente. Mientras buscaba proyectarse como una capital moderna y preparada para recibir al mundo, terminó enfrentando cuestionamientos por la actuación policial durante la protesta de madres buscadoras y por una tragedia que volvió a colocar el debate sobre los protocolos de protección civil y seguridad en los eventos masivos. Ninguno de esos hechos, por sí solo, define a un gobierno. Juntos, sí obligan a revisar la capacidad de coordinación institucional.

Lo mismo ocurre en el ámbito nacional.

La revisión periódica del marco comercial con Estados Unidos no significa el fin del acuerdo ni una ruptura inmediata. Significa algo distinto y quizá más delicado: la estabilidad económica dependerá cada vez más de factores políticos. La incertidumbre se convierte en una variable permanente. Y cuando las reglas parecen sujetas a revisiones constantes, la inversión se vuelve más cautelosa.

Aquí conviene recordar una idea de Michel Foucault. En sus cursos sobre la gubernamentalidad sostenía que gobernar no consiste únicamente en mandar, sino en conducir una realidad compleja donde confluyen intereses, riesgos y conflictos. La fortaleza de un Estado no se mide cuando todo marcha bien. Se mide cuando varias tensiones aparecen al mismo tiempo y las instituciones logran procesarlas sin perder el rumbo.

Ese es, probablemente, el desafío más importante de los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Clara Brugada.

Ya no basta con ganar la narrativa de una crisis aislada.

La prueba consiste en demostrar que el Estado puede responder a varias al mismo tiempo.

NOCAUT.

Las elecciones de 2027 no empezarán con las campañas.

Empezarán el día en que los ciudadanos concluyan que los problemas dejaron de ser excepcionales y se volvieron parte de la normalidad.

Basta recordar que el desgaste del poder rara vez llega de golpe.

Casi siempre avanza por acumulación.

¡Abrazos, no periodicazos!

Luis Eduardo Velázquez
Luis Eduardo Velázquez
Soy licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y licenciado en Derecho por la UNAM, con estudios de Maestría en Ciencias Jurídicas por la Universidad Panamericana (UP) y estudios en Filosofía. Soy analista político especializado en asuntos electorales, legislativos, democracia, derecho a la información, libertad de expresión y derechos humanos.Soy director y fundador de Capital CDMX, medio desde el que impulso el periodismo político y de investigación enfocado en el poder público, la rendición de cuentas y la vida institucional de la Ciudad de México.En el ámbito académico, mi línea de investigación se centra en el sistema de Derechos Humanos, con énfasis en libertad de expresión, derecho a la información, democracia y Estados constitucionales, así como en la ciencia y filosofía del periodismo.Soy autor del libro Diágoras, el prudente, una obra que explora la reflexión política, filosófica y jurídica desde una perspectiva crítica sobre el poder, la prudencia y la condición humana.Me desempeño como secretario de la Asociación Periodismo Nación MX, dedicada al fortalecimiento del gremio periodístico, la reivindicación del periodismo mexicano y la construcción de un marco jurídico que proteja los derechos de las y los periodistas.Escribo la columna Contragolpe y participo como analista en El Heraldo Televisión y en el canal de YouTube CDMX TV. He sido reportero en los diarios Milenio y 24 Horas, así como en radio para Enfoque Noticias de NRM Comunicaciones. También he colaborado en revistas como Obras, Chilango y Forbes México.Además de mi labor periodística, soy amante de la buena letra: escribo poesía y desarrollo trabajo plástico en distintos formatos.

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