México impulsa capacidades que trasciendan el aula en Tercera Conferencia Internacional sobre Educación en Cambio Climático

Por primera vez en el Tecnológico de Monterrey campus Ciudad de México y con Paulina Campos Villaseñor, vicepresidenta de los Campus en la Ciudad de México como anfitriona, se llevó a cabo este 16 de abril la 3ª Conferencia Internacional sobre Educación en Cambio Climático.

Se trata de un espacio que reunió a autoridades educativas, organismos internacionales, academia y sector privado para fortalecer el papel de la educación frente a la crisis climática.

El encuentro fue organizado por  Innovación en la Enseñanza de la Ciencia (INNOVEC), la Oficina de Educación Climática (OCE) de Francia, el Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo (IRD) y el Tecnológico de Monterrey, en el marco del Bicentenario de las relaciones México–Francia.

Los paneles reunieron a personalidades destacadas de distintos sectores, industria, academia y sociedad civil, demostrando la importancia de la co-construcción que el combate al cambio climático requiere.

Así, resaltó la participación del Dr. José Luis Samaniego Leyva,  subsecretario de Desarrollo Sostenible y Economía Circular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Karla Batista, subdirectora para Cambio Climático de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

También participaron Guillermo Fernández de la Garza, consejero de INNOVEC; Dylan Furszyfer, gerente de política energética en Iniciativa Climática de México, y Jean-François Guéganno, consejero de Cooperación y Acción Cultural (COCAC) de la Embajada de Francia.

En este espacio se destacó la necesidad de articular esfuerzos entre actores públicos, privados y sociales para que la educación climática se traduzca en capacidades concretas y soluciones en territorio.

En la ceremonia inaugural, Jean-François Guéganno comentó que México y Francia tienen una visión compartida respecto a la cooperación para el combate al cambio climático, la cual está enfocada en construir capacidades a largo plazo en lugar de enfocarse sólo en financiamiento.

Así, celebró el encuentro y aseguró que eventos como éste permiten que la visión se convierta en acción.

Por su parte, el Dr. Samaniego arrojó luz en el problema de incentivos que representa el combate al cambio climático, argumentando que implica un incremento de costos en el presente para observar resultados tangibles a futuro.

En ese sentido, el subsecretario destacó la importancia de incrementar el presupuesto público a sectores que permitan reducir el daño ambiental tales como la agricultura regenerativa, el turismo sostenible, la industria automotriz y las energías renovables, además de seguir impulsando políticas públicas orientadas a la educación climática.

“Este tipo de esfuerzos, foros y reflexiones son necesarios. El sector académico, las embajadas, las ONGs, el sector público y el privado, tenemos que trabajar como un sólo equipo. Si queremos realmente mitigar la tendencia que hoy nos preocupa a todos», afirmó Campos Villaseñor.

INNOVEC ha sido el convocante para la realización de esta Conferencia.

El modelo impulsado por INNOVEC se basa en una formación docente que integra contenidos científicos, metodologías activas y el desarrollo de proyectos situados, con el objetivo de llevar a estudiantes y docentes de la comprensión a la acción.

Este enfoque considera las diferencias en capacidades y contextos sociales, incorpora saberes locales y promueve la participación de comunidades, lo que permite avanzar hacia soluciones adaptadas a cada territorio y de ahí la gran relevancia sobre la enseñanza sobre el cambio climático.

Una necesidad impostergable

Durante la conferencia magistral de Djian Sadadou, jefe de relaciones internacionales de la  Oficina de Educación Climática, expuso la brecha entre la demanda y la implementación de la educación climática.

A nivel global, dijo, el 95% de los docentes considera importante enseñar sobre cambio climático; sin embargo, solo el 30% se siente capacitado para hacerlo y únicamente el 2% de las escuelas lo incorpora de manera efectiva.

Este desfase limita la capacidad de transformar el conocimiento en acción y evidencia la necesidad de fortalecer la formación docente con enfoques basados en ciencia y pedagogías activas.

En este contexto, Claudia Robles, directora de INNOVEC, presentó los avances del Proyecto ALEC en México como una respuesta orientada a cerrar esta brecha.

En siete años, el programa ha formado a 2,747 docentes y 401 especialistas, impactando a 87,925 estudiantes en  ocho entidades del país.

Estos esfuerzos se acompañan del desarrollo de recursos educativos, cursos de formación docente y redes de acompañamiento, así como de alianzas con autoridades educativas, fundaciones y sector privado para su implementación en contextos locales.

Los resultados muestran mejoras en capacidades docentes y apropiación del conocimiento en esos siete años.

Por ejemplo, en las encuestas de salida de Veracruz, que es el estado con mayor implementación del programa con 1,500 docentes capacitados, se registraron los siguientes resultados:

El porcentaje de maestros que evaluaron sus propios conocimientos en la materia en un rango de calificación de 8-10 (en una escala del 1-10) pasó de 45% a 84% tras la formación.

Se demostró un aumento notable en la comprensión de los conceptos de cambio climático, pues en la encuesta de entrada sólo 47% de los docentes obtuvo un puntaje entre 71-100%, mientras que en la de salida, esta cifra se elevó al 94%.

Por su parte, Djian Sadadou destacó que “los esfuerzos que ha hecho México en materia de educación climática han convertido al país en un referente para todo el mundo”.

Así se han matizado los criterios con los que debe cumplir la educación climática y se esclareció la diferencia con la sensibilización, la cual  no está basada en ciencia ni orientada a la implementación a largo plazo.

Finalmente, se visibilizó que los esfuerzos a través de ALEC, se fortalecen con la implementación del proyecto CSIELO, el cual vincula la educación con la generación de evidencia y su incorporación en la toma de decisiones, contribuyendo a integrar la educación climática en políticas públicas y en estrategias de adaptación.

La 3ª Conferencia Internacional sobre Educación en Cambio Climático confirmó que el reto ya no es generar conciencia, sino escalar capacidades.

Ante un contexto de creciente vulnerabilidad climática, la educación deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en una infraestructura estratégica: aquella que forma a quienes tomarán decisiones, transformarán comunidades y definirán la resiliencia de los territorios.

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