La reciente imposición de un arancel del 50 % por parte del gobierno de Estados Unidos sobre las importaciones de cobre podría representar pérdidas anuales de hasta mil millones de dólares para México. Esta medida, aunque dirigida a un sector primario que no tiene presencia directa en la Ciudad de México, sí puede tener efectos indirectos significativos en la economía capitalina.
En los primeros cinco meses de 2025, las exportaciones mexicanas de cobre hacia EE.UU. crecieron un 12 %, lo que indica la relevancia de este metal como insumo clave para diversas industrias. Aunque la producción de cobre se concentra en estados del norte y occidente del país, los sectores industriales y de servicios de la CDMX —como la construcción, telecomunicaciones, manufactura, electrónica y distribución— dependen ampliamente del cobre como materia prima.
En la capital, estos son los principales impactos proyectados:
• Alza de precios en productos y servicios vinculados a la electricidad, redes de comunicación y construcción, ya que el cobre es insumo esencial para cableado, motores y sistemas de infraestructura urbana.
• Presión a pequeñas y medianas empresas que importan o utilizan componentes electrónicos o industriales derivados del cobre, afectando sus márgenes de operación.
• Impacto en la inversión y generación de empleo en sectores que dependen de la cadena global de suministro, especialmente en manufactura y mantenimiento urbano.
Además, la medida arancelaria añade incertidumbre a un panorama económico ya tenso, y podría reflejarse en aumentos en el costo de obras públicas y privadas, así como en servicios domésticos relacionados con instalaciones eléctricas o de telecomunicaciones.
Aunque la afectación no es inmediata ni localizada, la capital del país deberá prepararse para un posible encarecimiento de insumos industriales, menor flujo comercial y presión sobre el consumo urbano.



