El expresidente Enrique Peña Nieto rompió el silencio. Desde el extranjero y a través de su abogado, Javier Coello Trejo, negó tajantemente las acusaciones que lo vinculan con el supuesto cobro de sobornos por parte de empresas israelíes para permitir la venta del software de espionaje Pegasus durante su sexenio.
“Es absolutamente falso”, sentenció Peña Nieto, luego de que el periodista Tim Golden revelara —en un extenso reportaje publicado en ProPublica— que el exmandatario habría recibido millonarios pagos para facilitar la operación del software desarrollado por NSO Group, el cual fue utilizado para espiar a periodistas, activistas, defensores de derechos humanos y opositores políticos.
La defensa legal del expresidente negó categóricamente cualquier vínculo con pagos irregulares o trato directo con representantes de la empresa israelí. “No existe, ni ha existido, participación alguna del expresidente en actos de corrupción relacionados con Pegasus”, aseguró Coello Trejo.
Las declaraciones surgen en medio de una creciente presión internacional por el uso indebido del software, que ha generado escándalos en múltiples países. En México, el caso Pegasus ha tenido un impacto particular, luego de que se documentara que durante el sexenio de Peña Nieto fueron espiados periodistas como Carmen Aristegui, defensores como el Centro Prodh e incluso familiares de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.
A pesar de las negativas, diversas voces en la sociedad civil han exigido que el expresidente sea investigado por la Fiscalía General de la República. Hasta el momento, no se ha anunciado una nueva acción legal en su contra.
Peña Nieto, quien reside fuera del país desde 2019, se mantiene alejado de la vida pública. Sin embargo, el tema Pegasus vuelve a colocarlo en el centro del debate sobre vigilancia ilegal y corrupción de alto nivel en México.



