Arístides Guerrero 48 suma apoyos en Puebla como defensor de derechos humanos

A ritmo de consignas que retumbaban en el corazón de Acatlán de Osorio —“La palabra vale” y “En la boleta morada, el número 48”—, el pueblo se volcó en respaldo a Arístides Guerrero, aspirante a ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

En una tarde cargada de simbolismo, la comunidad LGBTTTIQ+ lo arropó como uno de los suyos, reconociendo su lucha constante por los derechos fundamentales consagrados en el artículo primero de la Constitución.

Con paso firme, Guerrero 48 recorrió Santa Margarita, una de las colonias más alejadas de la capital poblana, donde mujeres y hombres lo recibieron con esperanza.

Allí, casa por casa, compartió su propuesta transformadora: llevar la Suprema Corte a las calles, a las universidades, a los hospitales. “La justicia debe escucharse donde más se necesita”, decía mientras estrechaba manos y abría corazones.

La jornada culminó en Pahuatlán, tierra de neblina y raíces profundas. Ante un auditorio atento, Guerrero habló claro: “Como ministro, seré guardián de las libertades religiosas, de los usos y costumbres de nuestros pueblos originarios”.

Enfatizó su compromiso con el Cerro Sagrado de San Pablito, santuario otomí y fuente de vida espiritual y natural. “Sin agua, sin tierra, sin aire limpio, no hay justicia ni hay futuro”, sentenció, citando el artículo cuarto constitucional.

Así, con cada paso y palabra, Arístides Guerrero va tejiendo una candidatura distinta: la de un ministro con rostro humano, con pies en el territorio y con la convicción de que la Corte no puede seguir siendo ajena a la vida de su gente.

Miguel Martínez Corona
Miguel Martínez Corona
Fotoperiodista con estudios en Ciencia Política de la UAM y Sociología de la UNAM.

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