Claudia Sheinbaum habló de corrido, sin interrupciones, a veces con palabras un poco atropelladas.
En 46 minutos, pronunció ante diputados del Congreso capitalino el resumen del mismo discurso que leyó el pasado lunes 3 de octubre en el Auditorio Nacional.
La diferencia mayor entre el mensaje del lunes en el Auditorio y el de este viernes en el Congreso capitalino fue la efusividad.
El Cuarto Informe de Gobierno de Sheinbaum ante el Congreso de la CDMX bien podría pasar a la historia como el más desabrido desde que los jefes de gobierno acuden al Legislativo local para rendir cuentas.
Por momentos este acto oficial de rendición de cuentas cayó hasta en el aburrimiento, algo que incluso propició una oposición muy poco crítica con la mandataria capitalina.
Acaso ella devolvió la deferencia a los opositores, sobre todo a los panistas, porque en ningún momento habló del cártel inmobiliario en la alcaldía Benito Juárez.
Ni una línea o referencia hubo a la acción del padre de Mauricio Tabe que amenazó con un cuchillo a un verificador del Invea cuando fueron a clausurarle su taquería.
Todo indicaba que hubo un pacto de no agresión entre las partes.
LAS AUSENCIAS
Los invitados especiales que acuden a los informes de los jefes de gobierno siempre son un termómetro para medir el músculo del mandatario en turno.
Por lo mismo, las ausencias también cuentan y vaya que en este caso fueron muestra del ambiente político que priva en la Ciudad.
Al informe oficial y legal de la jefa de gobierno ante los legisladores locales faltaron varios alcaldes de oposición con los que la jefa de gobierno tiene una clara confrontación.
No acudieron Sandra Cuevas, de Cuauhtémoc; Lía Limón, de Álvaro Obregón; Alfa González, de Tlalpan; Santiago Taboada, de Benito Juárez, y Mauricio Tabe, de Miguel Hidalgo.
No asistió ningún gobernador y ningún integrante del gabinete federal, salvo la secretaria federal de Seguridad y Protección Ciudadana Rosa Icela Rodríguez.
La funcionaria estuvo ahí porque acudió en representación del presidente Andrés Manuel López Obrador.
La conclusión obvia es que los invitados especiales ya habían acudido al informe de promoción que la propia jefa de gobierno se organizó el lunes 3 de octubre en el Auditorio Nacional.
VACÍO
En el Congreso hubo una escasa presencia de dirigentes de partidos políticos.
Llegaron Israel Betanzos, líder del PRI en la Ciudad y Patricia Báez, secretaria general del PAN capitalino.
Estuvieron Mario Delgado y Citlali Hernández, presidente y secretaria de Morena a nivel nacional.
Una ausencia destacó, la del presidente de Morena en la Ciudad de México Sebastián Ramírez, y eso que hasta hace un mes fue el jefe de prensa de la mandataria capitalina.
A tal grado llegó el vacío de personajes que en las sillas donde suelen acomodar a los alcaldes, justo debajo de la tribuna, el personal de resguardo sentó a varios integrantes del gabinete local, como el secretario de Obras Jesús Esteva, el de Seguridad Omar García Harfuch y la de Educación Rosaura Ruiz.
UN APAGADO “PRESIDENTA “
A las 9:55 horas de este viernes 7 de octubre inició la sesión solemne en el recinto de Donceles y Allende para dar pie al Cuarto Informe.
En el salón de sesiones 53 diputadas y diputados hicieron quórum.
Dos minutos después de la apertura de la sesión ingresó Claudia Sheinbaum al recinto y de inmediato comenzó a saludar a legisladores de todos los partidos que se colocaron a los costados del pasillo central.
El aplauso un tanto desganado proveniente de las curules que ocupa la 4T anticipaba el ánimo que privaría en esta sesión solemne.
El pasado 3 de octubre en el Auditorio Nacional muchas veces le gritaron “presidenta “.
Lo mismo ha ocurrido en las alcaldías a las que también asistió a lo largo de la semana para encabezar sus eventos de promoción so pretexto del Cuarto Informe.
En el recinto de Donceles y Allende solo tres veces le dijeron “presidenta”.
Una fue cuando terminó su discurso, otra cuando estaba ya por salir del recinto legislativo de Donceles y los diputados de Morena la interceptaron para que se tomara una foto con ellos.
La tercera fue una incitación del legislador del PVEM Jesús Sesma quien, con la teatralidad que lo caracteriza, dijo que Sheinbaum era una gobernante extraordinaria.
Sesma subió a la tribuna para realizar el pronunciamiento de su partido durante este Informe.
Ahí soltó: “¡Queremos una presidenta como usted en nuestro país!”.
La mandataria le devolvió el cumplido con una sonrisa.
Por supuesto que la 4T se prestó al aplauso fácil, junto con los integrantes del gabinete capitalino y los siete alcaldes morenistas.
Le aplaudieron en 52 ocasiones durante los 46 minutos de discurso.
Ella pidió aplausos especiales para los jefes policiacos que asistieron al Congreso y que desde las gradas del recinto atendían el discurso de la mandataria.
Sheinbaum también pidió palmas para Omar García Harfuch, para la fiscal Ernestina Godoy, para el secretario de Gobierno Martí Batres y para la secretaria de Seguridad federal Rosa Icela Rodríguez.
Fueron de los aplausos más efusivos del día.
¿Y LA OPOSICIÓN?
De la oposición se esperaba mucho y quedó a deber.
El perredista Jorge Gaviño subió a tribuna para decirle a Sheinbaum que le deseaba luz en el camino.
Le dijo que quizás este sea su último informe ante el Congreso, pues para nadie son un secreto sus aspiraciones presidenciales.
Gaviño lamentó que esas aspiraciones sean anticipadas, pues han producido un ambiente extraño y confusión, ya que muchas acciones de gobierno parecen actos propagandísticos.
“Ha sido una decisión acertada rendir cuentas a pie de cancha, solo que hay que tener cuidado de no convertir esto en promoción persona del voto”, dijo el perredista.
Del PAN tocó posicionar al vicecoordinador de la bancada Ricardo Rubio, siempre caracterizado por su tono pendenciero en la tribuna.
Esta vez no fue tal.
“Jefa de gobierno, le reiteramos nuestra disposición al diálogo para la generación de acuerdos siempre y cuando sea para el bien de las y los capitalinos, dijo Rubio volteando a ver directamente a la mandataria.
De la crítica que soltó, el panista rechazó los logros en materia de seguridad.
Acusó un alza en los feminicidios, en las desapariciones y en la trata de personas.
Lamentó las constantes y sistemáticas fallas en las distintas líneas del Metro.
Habló brevemente de la tragedia en la línea 12 y expuso que la sociedad exige justicia y reparación verdadera para las víctimas y sus deudos.
REACCIÓN
En su momento, Sheinbaum no dejó pasar esos dardos.
Se refirió a la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental.
Dijo que la confianza en la Policía ha subido de 33 a 50 por ciento en tres años, mientras que los usuarios del Metro elevaron en ese periodo su percepción de satisfacción de 37 a 50 por ciento.
“El porcentaje de la población que señala como un problema la delincuencia, robos, extorsiones, secuestros y fraudes, pasó en 2018 de 81.2 por ciento a 52 por ciento en 2022”, dijo.
Sólo una línea de discurso ocupó Sheinbaum para decir que “acabamos con la corrupción que llevó al desorden inmobiliario durante el sexenio anterior”.
Solo una frase usó para referirse a la línea 12 del Metro.
“Después del trágico accidente de la línea 12 a consecuencia de problemas de origen, estamos trabajando en su reforzamiento”, expresó.
HACE MUECAS Y SE RÍE
Acaso el discurso más duro de entre la oposición fue del diputado de Movimiento Ciudadano Royfid Torres.
“Honestidad que da resultados ha dicho usted una y otra vez en los últimos días.
“Honestidad sería aceptar que muchos de sus funcionarios han quedado a deber y tendría que removerlos”, fustigó.
Torres acusó un mal manejo de la pandemia por Covid-19, un tema que por cierto quedó completamente fuera de la narrativa de la jefa de gobierno, pues en ningún momento hizo referencia al asunto.
Ante los señalamientos y acusaciones que le soltó el diputado de Movimiento Ciudadano, la jefa de gobierno respondía con muecas y risas, quizás porque sabía que de este encuentro en el Congreso capitalino salió con escasos raspones. Vaya, un día de campo.
Con ese gestó Sheinbaum dejó el recinto de Donceles, despidiéndose de mano incluso de diputados del PAN que se acercaron para la salutación final.
Entre ellos estaba el coordinador de los diputados panista Christian Von Roerich, quien tampoco desperdició para despedirse de mano de la fiscal Ernestina Godoy, la misma que lleva las investigaciones por el cártel inmobiliario.



