1167 mañaneras

¡Ya era hora!  

Entre el 5 de diciembre de 2018 y el 30 de noviembre de 2023 hubo 1167 conferencias mañaneras. Durante ellas, el presidente solo mencionó en 46 ocasiones las palabras “criminal/criminales” y 343 veces “víctima/víctimas”.

Las mañaneras permiten hacer una disección inédita del pensamiento y las propuestas de política pública del actual presidente, es posible colocar puntales cuantitativos al estilo personal de gobernar de Andrés Manuel López Obrador. En el Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México, las mañaneras son uno de los insumos para el análisis de la estrategia del “abrazos, no balazos”. Se confirma la distancia discursiva del presidente hacia las víctimas y hacia los criminales. No quiere hablar de ellas y ellos.

La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) es publicada cada año por el prestigiado Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Entre marzo y abril de 2019, el 78.9 por ciento de la población a nivel nacional se sentía insegura en su entidad federativa. En 2023 –y con cuatro años de “abrazos, no balazos” a cuestas– el porcentaje ha bajado solamente 4.3 puntos (está en 74.6).

La ciudadanía tiene otras opiniones. Miguel Basáñez publicó hace meses el libro ¿Quién manda en México? Es una obra repleta de información que apuntala la siguiente tesis: las élites políticas, empresariales, sociales, culturales y criminales conforman el uno por ciento de la población e imponen decisiones y moldean las opiniones del restante 99 por ciento.

Alejandro Moreno se apalancó en la obra de Basáñez para preguntar a una muestra representativa de la sociedad: ¿quién manda en México? El 35 por ciento señala al presidente y su gobierno, el 30 por ciento al crimen organizado y un esmirriado 10 por ciento al pueblo y la ciudadanía.

Las cifras mencionadas confirman que el actual presidente ha evadido de manera deliberada el tema de los criminales y las víctimas. Está repitiendo una pauta iniciada en el sexenio de Miguel de la Madrid, cuando el crimen organizado se plantó en el escenario nacional. En unos meses, el Colegio de México publicará un estudio sobre el tema, y una de las conclusiones es que ninguno de los siete presidentes que ha tenido México desde De la Madrid, han podido, sabido o querido enfrentar a los criminales y a sus aliados en el gobierno. Ningún gobierno priista, panista o morenista ha sido capaz de atender adecuadamente a las víctimas.

El penalista Javier Schütte Ricaud analiza en conversación telefónica la Ley General de Víctimas aprobada en 2013. Según el artículo 4 –argumenta-–, la mayoría de la población es víctima potencial porque se arriesga a sufrir “algún daño o menoscabo económico, físico, mental, emocional, o en general cualquier puesta en peligro o lesión” a nuestros “bienes jurídicos o derechos”. Existe una norma, pero ha faltado la voluntad política y jurídica para traducirla en acciones que contengan la avalancha de sufrimiento.

Esa carencia de interés se demuestra en otra comparación rescatada de las 1167 mañaneras. El presidente y sus invitados han pronunciado 13 millones, 789 mil 958 palabras, pero solo en 343 ocasiones hablaron de “víctima/víctimas”. Durante el mismo tiempo el presidente ha mencionado al Poder Judicial en 1369 ocasiones, la mayoría de las veces para criticar a los jueces.

Se viene la avalancha de propuestas y promesas de Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez. Uno de los temas centrales será la inseguridad y los criminales, las víctimas y las estrategias. Existe el potencial de que sea un debate fructífero que trascienda la discusión sobre el aumento o la disminución de las cifras de delitos porque las aspirantes encargaron a Omar García Harfuch y Rubén Moreira formular su política de seguridad. Ambos tienen estadísticas que presumir en CdMx y Coahuila, pero ¿qué tanto avanzaron en la obtención de justicia y reparaciones para las víctimas?

La próxima presidenta enfrentará un reto obvio: el crimen organizado ha crecido por el pacto de impunidad entre criminales y funcionarios que se benefician de nuestra ubicación geopolítica.

Criminales y funcionarios han hecho de México un país de víctimas.

Colaboraron Dulce Alicia Torres Hernández y Mariana Belén Escobar Sánchez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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