Teatralidad de la Pasión de Cristo en Iztapalapa

Teatralidad de la Pasión de Cristo en Iztapalapa. La Semana Santa en México ocupa un lugar dominante en el imaginario nacional, por ser una de las representaciones etnodramáticas que más se representa en diversas regiones del país. Encontramos diversas representaciones tanto en Guerrero, como entre los coras, los yaquis y mayos, o en el centro del país. Aunque la más conocida es la representación de la Pasión en Iztapalapa, celebrada anualmente en la Ciudad de México.

El que muchas representaciones teatrales con tema religioso fueran prohibidas, en la segunda mitad del siglo XVIII, hizo que algunas fueran censuradas. Entre éstas encontramos la escenificación de la Pasión, que a lo largo del período novohispano alcanzó una gran difusión; misma, que debido a esa prohibición poco a poco fue extinguiéndose a fines del siglo. La Independencia, paradójicamente, vino a restaurar muchas de las costumbres populares, en particular las relacionadas con las representaciones religiosas que se efectuaban en los días de los santos patronos de los pueblos indios y mestizos.

En algunos casos, como en el relacionado con el reinicio de la representación de la Pasión en Iztapalapa, éste se debió a la cólera morbus en 1833. Hoy en día, es una de las tradiciones más famosas y arraigadas de la Ciudad de México. Esta reinterpretación se realiza desde hace 179 años en la alcaldía Iztapalapa. Tal es su emblemática representación que desde el 2012 se declaró Patrimonio Cultural e Intangible de la Ciudad de México. También se busca que esta tradición sea inscrita en la lista de la UNESCO de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Origen de la representación de 1843

Cuenta la leyenda que un grupo de peregrinos procedentes de Etla, Oaxaca, se dirigían hacia la Ciudad de México para retocar una imagen de Jesús de Nazaret. Al pasar por Iztapalapa decidieron acampar cerca de la Cuevita, pero a la mañana siguiente la figura religiosa ya no estaba. También se dice que, en el poblado de San Lorenzo, brotó de un manantial de un ahuehuete cuya agua “milagrosa” era capaz de curar a los enfermos.

Según el folclor, la figura fue encontrada en una cueva meses después, pero al querer retirarla esta era inamovible, por lo que la dejaron ahí y en ese lugar se construyó la Catedral de Iztapalapa.

Como cualquier epidemia en el pasado, el cólera morbos afectó a todo el mundo desde tiempo atrás, es decir, en 1820. Se originó y contaminó el río Ganges en India 13 años antes de su llegada a México. Con el pasar de los años, se expandió a lo largo de Rusia encontrando focos de infección en diversos países de Europa y llegó a América a través de los barcos infectados que llevaban mercancías a Quebec, Canadá.

Ya para agosto de 1833 Iztapalapa, que estaba habitada por unas 10 mil personas, sufrió esta epidemia. En el siglo XIX la población no sabía lo que era una epidemia por lo que se estima que la mitad pudo haber fallecido. Los cadáveres presentaron signos de deshidratación a causa de vómitos y diarreas severas.

Teatralidad de la Pasión de Cristo en Iztapalapa

Los pobladores realizaron una procesión de jóvenes y niños al Santuario del Señor del Santo Sepulcro la Cuevita, para pedir el cese de la enfermedad. Las crónicas relatan que, a los pocos días de la realización de esta peregrinación, cesaron las muertes.

A partir de ese momento y a manera de agradecimiento los pobladores hicieron la promesa de realizar año con año una procesión.

Los habitantes de Iztapalapa realizaron la procesión por primera vez en 1843. En ese entonces se representaba el vía crucis empleando esculturas de una parroquia.

En la actualidad, la representación, que inicialmente era de carácter religioso, se ha tornado, con el correr de los años, en un verdadero espectáculo teatral de masas. Lo conforman habitantes de la demarcación que interpretan diferentes papeles de los personajes del Nuevo Testamento, pero no lo siguen al pie de la letra, sino que es reinterpretado. También es un teatro presenciado por los creyentes locales y turistas locales y extranjeros.

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