Vivir en la Ciudad de México



Ciudad de México.- Hace apenas unos años vivir en la Ciudad de México era un sueño para muchos, sobre todo para gente de cualquier entidad federativa que, por estudios, por trabajo o simple visita se quedaban fascinadas con esta gran metrópoli.



La Ciudad de México siempre ha relucido por sus palacios, su arquitectura, su inmensidad, su diversidad cultural, su grandeza, su concentración de espacios políticos y sociales; como centro de las grandes decisiones que han marcado el rumbo del país por muchas décadas; como la instancia que concentra las universidades e institutos de investigación más importantes del país; como referencia de gestión de políticas públicas que inspiraron a arquitectos, urbanistas, diseñadores, etc.; como la entidad que promovió los mejores espacios de cultura y de arte; como el estado de esparcimiento social y el desenvolvimiento de oportunidades sociales; como el lugar de los descubrimientos, de los hallazgos médicos mundiales y hasta de las historias que hicieron canciones de referencia social entre muchos pero muchos aspectos más.



¿Hoy qué Ciudad de México tenemos? De entrada, el espacio que todos añoramos, que se fue sin decir adiós y que, además, parece que nunca volverá. Nuestra Ciudad Capital se ha convertido en una mala referencia de la República mexicana. Nuestra Ciudad es donde la sociedad camina por un lado y su gobierno por otro; dónde se registran de los mayores índices delictivos y de inseguridad en todo el país; en donde la sociedad hace lo que quiere, es decir, desde manifestaciones que caminan destrozando la Ciudad sin que existan los espacios de escucha y diálogo de las demandas, hasta la opacidad en aspectos elementales de transparencia.



Nuestra Ciudad de México se ha convertido en un laberinto que cada quien sobrevive como puede; en donde la policía perdió la autoridad que antaño tuvo; donde el gobierno es ese ente lejano a la sociedad y que cualquier medida adoptada en beneficio de la población suele ser coyuntural, es decir, no hay planeación a mediano o largo plazos.



Nuestra Ciudad dejó ser un referente mundial para ubicarse en el espacio boletinado por el mundo por su inseguridad, por los riesgos que ha asumido una sociedad sin oportunidades, y sin un desarrollo ordenado y planeado.



Nuestra Ciudad en pocas palabras es un caos todos los días. Somos un referente obligado de las noticias que día a día destacan los medios de comunicación sobre diversas situaciones que pasan los y las mexicanas.



¿Qué necesitamos y qué quisiéramos de esta Ciudad? En principio que el gobierno y la presente administración se ciñe estrictamente a las necesidades de la población y no a lo que cree que requiere la sociedad.



Necesitamos una Ciudad que retome su rumbo y su esencia: ser grande de nuevo y un referente mundial. La ruta no será fácil, pero si hay varios caminos para transitar hacia ella. El primer paso es reconocer que hemos perdido el rumbo para que, posteriormente construyamos con la cercanía que la población quiere y necesita.



Deben aplicarse políticas públicas acordes a esta Ciudad; debe repensarse la estrategia para abatir la inseguridad y pensar en nuevas formas de recuperarnos económicamente a pesar de la pandemia que nos aqueja y que, dicho sea de paso, los números en la Ciudad no son nada buenos, al contrario, tenemos hoy números rojos tal cuál tuvimos cuando estábamos ya en confinamiento por lo que no sería extraño volver a dicho semáforo rojo.



Debe la Ciudad ser un referente de diálogo y de tolerancia, pero no de indisciplina indiscriminada que motive a generar violencia.



Tenemos todo para ser una gran Ciudad, el gobierno y sus ciudadanos tienen la última palabra.



@fdodiaznaranjo



diaznaranjo.fernando@gamil.com

  • Fernando Díaz Naranjo

    Fernando Díaz Naranjo

    Licenciado en Ciencia Política y Maestro en Periodismo Político. Servidor público por más de 23 años. Entre sus múltiples cargos destaca el haberse desempeñado como consejero electoral propietario del consejo general del Instituto Electoral de la Ciudad de México. Es profesor de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y colaborador en los medios digitales México Social, La Silla Rota, así como de los Diarios El Universal y Capital CDMX.