Una propuesta para renovar la dirigencia nacional de Morena en el plazo del TEPJF



Ciudad de México.- Desde que López Obrador asumió la Presidencia de la República en morena hemos sentido una orfandad. Ningún dirigente podría estar a su altura, ni cuenta con ese gran respaldo ni experiencia; así que después de haber tenido una dirección tan marcada como la que él encabezó, es natural el desconcierto. Y sí, hay diferencias, pero también hay lineamientos inapelables que tenemos que acatar.



Después del contundente triunfo, en agosto de 2018 acordamos prorrogar un año más el mandato de los 11 integrantes que nos quedamos en el CEN. Nueve compañeros se fueron al gobierno federal o a un cargo de elección popular.



Un año más tarde, el Comité Ejecutivo Nacional emitió una convocatoria para el proceso de renovación; por su parte, el Consejo Nacional aprobó como “padrón” una gran base de datos (Sirena) en la que se encuentran registradas más de 3 millones de personas.



Al término de ese proceso, en octubre del año pasado, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolvió revocar la convocatoria del CEN y dejar sin efectos todos los actos realizados en el marco de la elección de la nueva dirigencia.



El Tribunal descalificó el padrón aprobado por el Consejo pues no estaba actualizado ni depurado. Además, señaló que éste no podía integrarse sólo con las personas afiliadas hasta el 20 de noviembre de 2017.



El pasado 26 de enero se celebró un Congreso Nacional Extraordinario y se eligió un presidente y a las secretarías faltantes. Se otorgó a ese Comité el carácter de interino y se le dio un plazo de cuatro meses para llevar a cabo su renovación.



A pesar de diversas inconsistencias estatutarias en la convocatoria y en su desarrollo, en clara transgresión a la vida interna de Morena, el pasado 26 de febrero Tribunal Electoral:



1. Validó ese Congreso.
2. Ordenó elegir a través del método de encuesta abierta a la presidencia y a la secretaría general del CEN.
3. Reconoció como autoridades partidistas a quienes ni siquiera están afiliados.
4. Y otorgó la calidad de integrante del Comité Ejecutivo a quien no tiene la calidad de consejero nacional, requisito indispensable para conformar ese órgano.



Han pasado más de cinco meses desde la celebración de aquel Congreso Extraordinario y tenemos pendiente aprobar criterios para la regularización del padrón.



Sin embargo, el 29 de junio, en sesión virtual, el CEN aprobó, por mayoría, una convocatoria al III Congreso Nacional Ordinario; de la cual no se dio parte al Tribunal y se hizo pública hasta el 1 de julio, horas después de que el Tribunal Electoral emitiera un comunicado -inapropiado e indebidamente anticipado- en el que señaló que en una sesión virtual y privada la Sala había decidido que Morena debía renovarse antes del inicio del próximo proceso electoral federal ordinario.



Fue hasta el 4 de julio que esa resolución se publicó, lo que incrementó el clima de incertidumbre entre la militancia. Entre otros puntos, en ella:



1. Ordenó elegir un nuevo Comité Ejecutivo Nacional antes del 31 de agosto de este año.
2. Reiteró que la presidencia y la secretaría general han de elegirse por encuesta abierta y el resto de las carteras a través del método que se decida internamente.
3. De no poderse realizar una consulta presencial podría emplearse las herramientas tecnológicas para cumplir con los tiempos.



Lo cierto es que, en menos de dos meses y sin poder realizar actos presenciales masivos, sería imposible validar las afiliaciones en suspenso, las cuales ascienden a los 3 millones de personas. A pesar de ello, la Sala nos impuso un plazo y un mandato.



Dadas estas condiciones, hemos de acudir a la creatividad y a la normativa, que nos dan una salida. Así, mi propuesta consiste, ante estas circunstancias tan especiales como extraordinarias, en imponer ciertos requisitos de elegibilidad a quienes aspiren formar parte del CEN, a partir de la aplicación armónica de los métodos de elección, encuesta e insaculación.



Las y los aspirantes del nuevo Comité deben:



1. Estar registrados en el padrón oficial de Morena, esto es, ante el INE.
2. Acreditar trabajo territorial, electoral, de organización, promoción y defensa del voto, de representación y/o labor política dentro de Morena.
3. Ser actualmente integrante del Consejo Nacional en activo.
Eso aseguraría que la presidencia y la secretaría general, que tienen que ser electas mediante una encuesta abierta, recaigan en alguien de casa y con cierta experiencia.



Además, insisto en que la presidencia debe quedar en manos de una mujer, y la secretaría general, en un hombre.



Hemos ya electo a tres presidentes hombres y a dos mujeres secretarias generales. Es necesario romper con los estereotipos y garantizar la paridad al más alto nivel, tal cual lo indica la reforma de junio de 2019 a la Constitución.



Incluso más allá de esa disposición, debemos conducirnos bajo los más nobles principios. Sin paridad, no hay igualdad y sin igualdad, no hay democracia.



Para el resto de las secretarías debe insacularse el género. Después deben votarse (vía electrónica) hasta tres consejeras(os) nacionales, para cada cartera, y luego, insacular al titular de cada secretaría.



No podrán integrar el CEN quienes sean deudores alimentarios o quienes hayan sido condenados por violencia de género. Al respecto, en Morena ya tenemos un precedente y debemos atender el principio de progresividad.



El nuevo comité nacional será quien se encargue de la renovación de los Comités Ejecutivos y Consejos Estatales y Nacional, a partir de la realidad y las necesidades sanitarias, políticas y jurídicas en cada entidad federativa.



Sin duda, hay retos y en Morena estamos entrando a una nueva etapa: la de consolidación. Más allá de las legítimas aspiraciones personales, refrendamos nuestros principios colectivos: el combate a la corrupción y a la pobreza. Somos la esperanza.