UNAM recupera sus instalaciones, pero activistas siguen inconformes



Ciudad de México.- Mujeres Organizadas de la Facultad de Economía (MOFE) entregaron este viernes 28 de agosto las instalaciones de la Facultad a autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).



Al comienzo del año escolar en el 2019 se registró una jornada de manifestaciones feministas en la Universidad, así como en otras escuelas para protestar contra el acoso y demandaron a las autoridades la creación de nuevos protocolos con una perspectiva de género.



Al entregar las instalaciones, la Máxima Casa de Estudios recuperó todos los planteles en “paro”, que alcanzaron a 10 facultades, y la mayoría de escuelas de nivel medio superior, además de sedes foráneas. La Universidad no cumplió con la totalidad de los diferentes pliegos petitorios de cada plantel, lo que ocasionó la extensión de los paros.



Las manifestantes se retiraron de las instalaciones debido a la pandemia por COVID-19, ya que las negociaciones se estancaron, y los directivos decidieron retomar las clases en línea no respetando los paros existentes.



En algunos planteles de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) se tomó la decisión de llevar las clases a extramuros, esto para evitar que los estudiantes perdieran el año escolar, debido a que no se pudo llegar a un acuerdo con los paristas quienes habitaron las instalaciones aunque la universidad entró en sus dos periodos vacacionales.



Los paros fueron altamente criticado por su duración, debido a que algunos estuvieron más de seis meses tomados como la Facultad de Filosofía que empezó el 4 de noviembre y acabo el pasado 14 de abril, así como el destrozó del mobiliario de algunos planteles como en la Preparatoria 3. No obstante este no fue el caso en otras tomas, ya que en Economía las alumnas tuvieron que resguardar los libros de la biblioteca que se inundaba con las lluvias de la temporada.



La Universidad en general mantuvo mesas de trabajo para poder, mediante el dialogo, resolver las demandas, así como proponer más cursos y actividades encargados de la prevención contra la violencia de género, aunque estas alternativas según las activistas no son suficientes, ya que estos han existido y no han evitado que se generen nuevos casos de violencia de género y acoso.



La UNAM se ha vuelto polémica en su actuar para prevenir la violencia en la institución, ya que se caracteriza por realizar cambios que no traen consigo un gran impacto, como el gran problema de narcomenudeo existente, que incluso en el pasado 24 de febrero del 2018 se registró una balacera con dos presuntos narcomenudistas muertos en el área de los Frontones, ubicada entre las facultades de Ingeniería y Contaduría.



Al igual que en ese mismo se año se registró una de las mayores manifestaciones de la institución al realizarse una marcha de 30 mil estudiantes a rectoría, y un paro en todos sus planteles por ataques porriles realizados al CCH Vallejo, durante una toma de instalaciones, y en la plancha de la rectoría en una protesta, que dejo múltiples heridos.



Al igual que al día de hoy existen casos sin resolver de feminicidios ocurridos en las instalaciones de la universidad, como el caso de Aideé Mendoza, quien recibió un disparo dentro del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), Oriente, que le arrebató la vida, al igual que los casos de de Jenifer Sánchez, Miranda Mendoza, Graciela Cifuentes y Sol Cifuentes y Lesvy Berlín,los cuales no han tenido del todo un esclarecimiento, y el alumnado reporta que no han tomado las medidas apropiadas para garantizar su seguridad, más en el transcurso del turno vespertino.



Por todo lo anterior, la Universidad ha realizado propaganda para evitar que se repitan las problemáticas, aunque de igual forma son cuestionadas, por no repercutir realmente.