Toledo: ¿Un gabinete Montessori?



Ciudad de México.- Víctor Toledo hizo un retrato del gobierno de la 4T: poca coordinación y contradicciones brutales.



Para el titular de la Secretaría de Medio Ambiente federal no hay objetivos claros y la lucha por el poder se desató. Se confesó y dijo: “No hay que idealizar este movimiento.”



Describió los pesares de su tiempo en la administración pública y le puso nombre a sus antagonistas: Alfonso Romo y Víctor Villalobos.



Del primero, jefe de la oficina presidencial, señaló que es el responsable de la fobia a las energías limpias y del segundo, el secretario de Agricultura, como el impulsor de negocios en el agro de dudosa limpieza y alejados de los cuidados de la naturaleza y hostiles a la agroecología e inclusive como defensor de la utilización del glifosato, un herbicida catalogado como peligroso.



El secretario de Medio Ambiente fue grabado en una reunión con sus colaboradores. Es probable que no supiera que habrá una infidencia y por ello se sinceró. Hay versiones que señalan que el momento en que fue captado el monólogo secretarial no es reciente, pero pegó con fuerza porque describe a la actual administración. Será interesante conocer el tiempo y el lugar en el que Toledo señaló lo que señaló.



En efecto, Toledo, un académico y analista sólido, aceptó integrarse a un gobierno depredador, que tiene como proyectos centrales dos disparates sí se les ve desde el punto de vista ambiental: la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya.



El proyecto en Tabasco será edificado, es un decir, sobre un pantano y el tren afectará la selva en la península de Yucatán.



Al parecer cansado, Toledo confiesa que el presidente López Obrador no le entiende al tema de la defensa del medio ambiente. Lo interesante es que el propio Toledo tenía que conocer cómo estaban las cosas, porque para nadie es un secreto que las medidas amigables con la naturaleza quedaron en el pasado y que inclusive los compromisos que México hizo en el Acuerdo de París en 2015 están en entredicho.



Bajo otras coordenadas políticas, es probable que propio secretario fuera un decidido opositor.



Toledo refleja, en el fondo, la contradicciones de una movimiento político que echó mano de todo apoyo y sin un esquema claro para el horizonte. El partido Morena no es muy distinto del gabinete, donde convergen corrientes antagónicas y por ello irán aflorando pleitos y rupturas. Una especie de proyecto Montessori en la que cada quien avanza y retrocede como puede.



El modelo impuesto por el presiente López Obrador, para gestionar el poder, funciona en la medida en que todo se aglutina en su persona, pero son muchas las artistas que quedan fuera del ojo del mandatario y que son las que generan situaciones como las que ahora trascienden.



Más allá de que Toledo deje el gabinete, o inclusive permanezca en él, es evidente que tendrá que haber una línea clara y definiciones precisas en asuntos que cruzan por la vida pública y que pueden transformarla, para bien o para mal.