Política exterior del nuevo gobierno en México



Ciudad de México.- El mundo con que se topa el nuevo gobierno mexicano se encuentra en franca convulsión. El sistema económico ideado a partir de la Segunda Guerra Mundial ha entrado en un proceso de deterioro con algunos resultados dolorosos a la vista.



El sistema multilateral de las Naciones Unidas, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial del Comercio, Unión Europea, más los pactos político-económicos regionales de Asia, América Latina y América del Norte están siendo cuestionados en su vigencia.



Sin ofrecer una alternativa global, fenómenos como la Alianza Bolivariana, BRICs, Camino de Seda, Brexit y la guerra comercial de Trump resumen los intentos por construir caminos distintos a las recetas del multilateralismo.



La tendencia aislacionista se acrecienta alrededor del globo. La idea de que cada país puede ser autosuficiente se va incorporando al paquete de ofertas que hacen candidatos antisistémicos a escala mundial.



Se escucha más y más la idea de la importancia de la autosuficiencia energética, alimentaria, industrial y cultural, en franca contradicción con lo que acontece a escala global, que es el encadenamiento de sistemas productivos internacionales cada vez más integrados.



La razón por la que se definen de populistas sus propuestas es porque buscan convencer que lo que existió “antes” era mejor de lo que hoy se vislumbra como el probable futuro próximo.



Ésta es la tensión que subyace en los análisis y las discusiones que se ofrecen hoy a la hora de definir las grandes estrategias a seguir en el plano internacional. Los temas se situación dentro de esa brújula de opciones.



Los temas ante los cuales se tendrá que definir el gobierno son los siguientes: la relación con Estados Unidos es la más compleja, por su magnitud y desequilibrios.



En segundo lugar, Canadá, como socio en la disparidad.



Después América Latina, debatiendo entre las fuerzas del mercado y la dirección estatal económica.



Cada relación tiene una especificidad política que evaluar. En cada relación influyen los temas de libre comercio-proteccionismo, fuerzas de mercado vs planificación estatal, libertades democráticas o expresión restringida.



En otro plano existe la relación con países distantes, en geografía y en grado de vinculación. Europa, Rusia, India y Asia caen dentro de este gran mapa de las relaciones internacionales de México.



La importancia que pueden tener para nuestro país reside en la opción de una economía mucho más diversificada a la que actualmente tenemos. Ante las presiones arancelarias de Trump, México empieza a importar, por ejemplo, soja y maíz de Argentina y Brasil como boicot de facto a granjeros estadounidenses. Es la diversificación en tiempos de guerra comercial.



El tema de seguridad en el mundo post 9/11 incluye al terrorismo en la lista de peligros de seguridad nacional, además del asunto del crimen organizado y el contrabando de drogas hacia Estados Unidos.



El TLCAN no es sólo un tratado comercial: es un acuerdo político que integra las naciones que lo suscriben. De esto que aspectos centrales de la política exterior de México se define en concordancia con los intereses que animan al TLCAN.



Definiciones sobre migraciones o Venezuela, Cuba y Nicaragua inevitablemente orbitan alrededor de los intereses que mueven a Estados Unidos y Canadá, siendo el espacio para diferenciaciones bastante reducido.



Estas son las definiciones sobre las cuales inevitablemente girará la política exterior del próximo gobierno.



@rpascoep

  • Ricardo Pascoe Pierce

    Ricardo Pascoe Pierce

    Estudió la licenciatura en filosofía en New York State University y una maestría en sociología en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en Santiago de Chile, durante el periodo 1971- 1973. Fue distinguido con un doctorado honoris causa en leyes por la Senior University International, de Vancouver, Canadá, en 1997. Actualmente es profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM siendo profesor de la asignatura de Seguridad Nacional y ha sido profesor en ciencias políticas y relaciones internacionales en la Universidad Iberoamericana, en la Ciudad de México y el Tecnológico de Monterrey, campus DF, además de catedrático en la JFK School of Government de Harvard University. A partir de diciembre de 1997 fue Delegado Político en la Delegación Benito Juárez, Ciudad de México, y en 2000 fue el Oficial Mayor del Gobierno del Distrito Federal. En diciembre de 2000 fue designado, por el Presidente Fox, embajador de México ante la República de Cuba, cargo que ocupó hasta octubre de 2002. Fue editorialista en el periódico El Universal de 1981 a 1995, en La Crónica de 1996 a 1997, en el periódico Reforma de 1998 a 2004 y actualmente escribe en la página editorial de Excélsior, desde junio del 2004. Es comentarista y analista de radio, con los noticieros de Radio Trece, Radio Imagen, Radio Fórmula y Radio ABC, además de la cadena nacional RASA y CNN en Español con Carmen Aristegui. Participó como candidato independiente en las elecciones de 2016 para la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.