Pandemia se ensaña con pobres. 39 por ciento sufre ansiedad severa. Inevitable más pobreza: Evalúa



Ciudad de México.-La pandemia de Covid-19 se ha ensañado con la población de menores ingresos en la CDMX hasta con aspectos de salud mental. El coronavirus provocó síntomas severos de ansiedad en un 31 por ciento de los capitalinos y de ellos un 39 por ciento son ciudadanos de los sectores de más escasos recursos.



Esa ansiedad es producto de varios factores, como la pérdida de empleo o de ingresos, el estrés que genera supervisar la educación de los hijos a distancia y la falta de garantías para tener seguridad alimentaria de mediano plazos y mientras pasa la pandemia. Un 27 por ciento dejó de pagar la renta.



Así lo revelan los resultados de la encuesta ENCOVID-19 elaborada por iniciativa de la Universidad Iberoamericana y UNICEF México en conjunto con el Consejo de Evaluación del Desarrollo Social de la Ciudad de México (EVALÚA CDMX), donde las interpretaciones generales de los datos arrojan la urgencia de ampliar los esquemas de apoyos sociales.



Representantes de las instituciones involucradas presentaron hoy lo resultados de esa encuesta en una videoconferencia, donde la titular del Evalúa, Araceli Damián, reconoció que es inevitable un incremento de la pobreza en la Ciudad derivado del escenario económico adverso.



La encuesta se levantó entre el 8 y 17 de julio pasado. Se realizaron mil 917 entrevistas telefónicas y sus resultados proporcionaron un diagnóstico sobre los cambios en el bienestar de los habitantes de la CDMX por la Covid-19.



Los resultados muestran que 65 por ciento de los hogares tienen alta preocupación sobre las consecuencias del virus sobre la salud; además, nueve de cada 10 hogares consideran algo o muy efectivo el uso del cubrebocas para prevenir el contagio de COVID-19 y un 84.4 por ciento reporta utilizarlo cuando sale a espacios públicos.



En 7 por ciento de los hogares encuestados se reportó que alguien había presentado síntomas de COVID-19 en el último mes. De esas viviendas, en 85 por ciento de los casos las personas se mantuvieron aisladas, pero un 15 por ciento sí tuvo que salir a trabajar, es decir, por las necesidades económicas no pudo quedarse en cuarentena.



Sobre ese dato tanto Araceli Damián como Graciela Teruel, directora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (EQUIDE) de la Universidad Iberoamericana, rechazaron que sea un porcentaje alto y que pudiera significar en su momento una vulnerabilidad en las acciones gubernamentales que se tomaron para romper las cadenas de contagio, pues el hecho de que la gente salga a buscar el sustento, aunque se encuentre enfermo, no es algo que pueda controlar el gobierno.



Según los datos de este sondeo, la reducción en el poder adquisitivo de las familias de la CDMX afecta su capacidad para acceder a alimentos suficientes y nutritivos.



Las personas han tenido que recurrir al empeño, a las deudas, a pedir fiado y a dejar de pagar sus tarjetas de crédito.



Así, en el mes de julio se identificó que sólo el 26 por ciento de los hogares con niñas y niños reportan seguridad alimentaria, contra el 42 por ciento de hogares sin ellos; esto expone que las familias con hijas e hijos enfrentan mayor presión durante la pandemia.



De esta forma es que se generaron niveles de ansiedad altos, con 31 por ciento de los entrevistados que presentaron síntomas severos de esa conducta. De ellos, 39 por ciento forman parte de los sectores de menores ingresos de la población y un 23 por ciento pertenecen a los grupos de mayores ingresos.



Los datos del más reciente levantamientos muestran también que en siete de cada 10 hogares la carga de cuidado de niñas y niños pequeños recayó en las mujeres, y que en seis de cada 10 las madres se encargaron de acompañar a niñas y niños en sus clases y tareas escolares.



Esto significa que hay una fuerte desigualdad entre hombres y mujeres, creando para ellas mayores barreras para que puedan lograr mantenerse o reinsertarse en el mercado laboral y así asegurar sus ingresos.



Para finales del ciclo escolar 2019-2020, nueve de cada 10 niños lograron continuar con su educación en el periodo de confinamiento, lo que implica que hay una proporción de niñas y niños que no continúan recibiendo educación y tienen riesgo de rezago o abandono; la situación se agrava en los hogares con menos recursos, donde dos de cada 10 no continuó con su educación.



Catalina Gómez, jefa de política social de la UNICEF, insistió en que la situación pandémica genera fuertes presiones hacia las familias, a fin de garantizar la seguridad alimentaria.



En ese sentido, consideró que se abren ventajas de oportunidad para ampliar apoyos a grupos vulnerables, como extender el programa de Mi Beca para Empezar a menores que ya terminaron su ciclo escolar o que quedaron fuera del mismo por diversas razones; además de otorgar ayudas a mujeres embarazadas y a niños en primera infancia.



Como atenuante de este sombrío escenario, Araceli Damián destacó un aspecto positivo para resaltar en la CDMX, como es la presencia de apoyos y de programas sociales de este gobierno para hacer frente a la situación socioeconómica generada por la pandemia.



Por ejemplo, dijo, en julio un 45.8 por ciento de entrevistados reportaron que alguien de su hogar recibía algún programa social o ayuda relacionada con la crisis.



Los apoyos llegaron a uno de cada dos hogares de menores recursos, y a casi dos de cada tres hogares con población infantil o adolescente.



De entre quienes reciben los programas sociales, nueve de cada 10 calificaron los apoyos como importantes o muy importantes.