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PRD ¿Renovarse o morir?

Ciudad de México.- En 1989 se fundó el Partido de la Revolución Democrática tras una escisión del PRI, partido en el poder, autoritario, que dominó México 70 años.

La unión de diversos partidos y grupos de izquierda, muchos de ellos comunistas, dieron origen al PRD con una figura entonces emblemática: Cuauhtémoc Cárdenas y otras personalidades como Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez.

La apuesta del PRD desde su origen fue llegar a la Presidencia; sin embargo, donde lograron imponerse tras años de lucha fue en la Capital CDMX en 1997 con Cárdenas, un punto estratégico que sirvió iniciar el camino de la transición democrática de México.

La apuesta era muy alta por supuesto; no obstante, el PRD se concentró en la capital del país y lograron cambiarle el rostro al grado de lograr la transición democrática con la creación de su primera Constitución, que a partir del próximo 18 de septiembre le otorgará soberanía y la incluirá en el pacto federal con autonomía. En esa tarea fueron fundamentales Cárdenas, Muñoz Ledo y Martínez, aún estando fuera del PRD.

El camino no fue sencillo, siendo tan diversas las corrientes ideológicas fueron sufriendo cambios y golpes duros para recomponerse como los videoescándalos de 2004, que protagonizó René Bejarano, después vinieron decisiones erráticas en el que se impusieron las tribus y por medio de la fuerza y la violencia carcomieron el gobierno capitalino. En la era de Marcelo Ebrard, el PRD tuvo un viraje al autoritarismo y el modelo de izquierda se volvió “modosita” y permisiva con el neoliberalismo, prueba de ello, fue que se crearon los famosos contratos multianuales para privatizar el espacio público y se llenó la ciudad de autopistas urbanas cuando había cambiado el paradigma de la movilidad de las grandes ciudades.

En 2009, se derrotaron los liderazgos de las principales corrientes como Nueva Izquierda e Izquierda Democrática Nacional de Bejarano. La salida de personajes como René Arce, quien fue aplastado por Ebrard, generó que en las delegaciones crecieran nuevos liderazgos que hoy se califican de “cacicazgos”.

En ese mismo año, la dirigencia nacional del PRD, en manos de Jesús Ortega, decidió darle la espalda al extinto Partido Socialdemócrata y aliarse al Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano, pese a que a través del PT, Andrés Manuel López Obrador comenzaba el desmantelamiento del PRD. Incluso en ese año, López Obrador con el efecto “Juanito”, un personaje desagradable en la vida política de la CdMx, le dio un porcentaje de votación del 10 por ciento al PT en la capital del país.

Fue entonces cuando vendría el desplome del PRD original con pugnas internas en las tribus ensimismadas por el poder por el poder y la mayor descomposición que llevó a López Obrador a imponerse como candidato presidencial ante Ebrard y dirigirse una vez más a la derrota presidencial.

Ese punto de quiebre inició el éxodo de López Obrador para la creación del Movimiento de Regeneración Nacional y la degradación total del PRD como un partido de izquierda.

La salida del PRD la siguieron una mayoría de liderazgos y se mantuvieron sólo quienes tenían una parcela de poder afianzada por cargos públicos.

Ebrard siguió los pasos de López Obrador igual que Bejarano y en el PRD se quedaron las corrientes de Nueva Izquierda, Vanguardia Progresista y Alternativa Democrática Nacional. Ya en ese reacomodo se entendió que los partidos políticos hoy viven un momento de caducidad y por esa razón se optó por la conformación de un Frente con el PAN, partido que los ha acompañado y con quien comparten el poder desde 2009 en varias entidades.

El reto es mayúsculo y significa renovarse o morir. La alianza con el PAN gobierna en 12 estados y sumados con los del PRD son 16. Al celebrar sus 29 años, el protagonista fue el panista Ricardo Anaya, su abanderado presidencial. Fue un aniversario extraño, colmado de un triunfalismo incierto. Del resultado electoral del próximo 1 de julio tendremos la respuesta: el PRD se habrá renovado o habrá muerto.

NOCAUT. La ex panista Paula Soto tiene contra las cuerdas al ex delegado Christian Von Roerich a quien le disputa el distrito 17 local, que abarca el 70 por ciento de la demarcación, pero el objetivo de Soto no es acabar con Von Roerich sino su manager Jorge Romero. Veremos si la ex panista trae buena pegada, por ahora se le observa condición.

Etiquetas Noticias

Luis Eduardo Velázquez

Periodista especializado en asuntos de política y electorales. Con estudios en derecho, amante del boxeo, el café y la buena letra.

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