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Obispos encubridores: prisión y ser destituidos del cargo

El Vaticano.- En el primer día de trabajo de la cumbre sobre la protección a los menores en la Iglesia, se recordó a los líderes católicos cómo deben actuar ante los casos de denuncia de abuso sexual y se les reiteró que pueden ir a prisión si son encubridores.

Además, se destacó que deben escuchar a las víctimas porque tienen “heridas profundas… de naturaleza psicológica y espiritual que deben ser atendidas”.

Charles Scicluna, secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, los llamó a colaborar con las autoridades civiles durante los procesos de las acusaciones de abuso sexual.

En su ponencia “Iglesia como hospital de campo. Tomando responsabilidad”, destacó que “se nos ha confiado el cuidado de nuestro pueblo es nuestro deber sagrado, por lo tanto, proteger a nuestro pueblo y garantizar la justicia cuando se ha abusado de ella”.

Para explicar ésta crisis que ha “obscurecido la luz del Evangelio como no lo habían logrado siglos de persecución”, Scicluna citó la carta pastoral del Papa Benedicto XVI a los católicos de Irlanda del 19 de marzo de 2010 y destacó los factores que contribuyeron a ésta, fueron: “procedimientos inadecuados para determinar la idoneidad de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa; la insuficiente formación humana, moral, intelectual y espiritual en los seminarios y noviciados; una tendencia en la sociedad a favorecer al clero y otras figuras de autoridad y una preocupación fuera de lugar por el buen nombre de la Iglesia y por evitar escándalos, cuyo resultado fue la falta de aplicación de las penas canónicas en vigor y la falta de protección de la dignidad de cada persona”.

Recordó que deben contar con una asesoría de expertos para acompañar a las víctimas, a los sacerdotes acusados, a la comunidad de los fieles y a la sociedad en general.

En su exposición, los exhortó a “respetar la competencia de las autoridades estatales. Las leyes deben ser respetadas y debemos colaborar por el bien de la Iglesia y por el bien de la sociedad en general”.

En el caso de que las acusaciones hayan sido falsas y el acusado sea inocente, se debe “restaurar el buen nombre de un sacerdote que ha podido ser acusado injustamente, la cuestión posterior de la asistencia en estos casos es muy importante para velar por los intereses y el buen nombre de la persona”.

El cardenal Rubén Salazar, arzobispo de Bogotá, en su participacion destacó que “toda denuncia debe desencadenar enseguida los procedimientos que están indicados tanto en el derecho canónico como en el derecho civil de cada nación”.

Ante cardenales, arzobispos, obispos y superiores generales de congregaciones, manifestó que “cualquier negligencia de nuestra parte nos puede acarrear penas canónicas, incluso la remoción del ministerio, y penas civiles que pueden llegar hasta ser condenados a prisión por encubrimiento o complicidad”.

El primer deber ante las víctimas de abusos, dijo: “es escucharlas.

“Uno de los pecados originales cometidos al inicio de la crisis fue precisamente no haber escuchado con apertura de corazón a aquellos que denunciaban haber sido abusados por clérigos”.

También, advirtió que “no hay duda de que a veces se orquestan acusaciones. No hay duda tampoco que en muchas ocasiones se ha tratado de reducir la reparación de las víctimas a una indemnización monetaria sin tener en cuenta el verdadero alcance de esa reparación. Y no hay duda de que también en muchas ocasiones, hemos cedido a la tentación de tratar de arreglar con dinero situaciones insostenibles para acallar el posible escándalo”.

Y enfatizó que “no hay ninguna justificación posible para no denunciar, para no desenmascarar, para no enfrentar con valor y contundencia cualquier abuso que se presente al interior de nuestra Iglesia”.

El primer participante en el encuentro, fue el cardenal Luis Antonio Tagle de Manila, quien manifestó su preocupación por que “en algunos casos los Obispos y religiosos sientan la tentación de elegir entre la víctima y el abusador. ¿Cómo resolver esto?”.

La clave, agregó está en poner el foco en la justicia y en el perdón. “Debemos centrarnos en ambos elementos, en la justicia y en el perdón a la vez. Debemos ayudar a las víctimas a que expresen su profundo pesar y ayudarlas a sanar. En cuanto a los abusadores debemos hacer justicia y ayudarlos a que encaren la verdad sin racionalizaciones, pero al mismo tiempo no debemos descuidar su mundo interior”.

El cardenal Tagle indicó que la preocupación debe ser “ayudar a las víctimas a sanar de las heridas del abuso”.

“Porque la justicia es necesaria, pero por sí misma no sana, no cura el corazón humano roto, las emocionas profundas que yacen en los corazones tan gravemente afectados. Debemos tener conciencia de que las víctimas que sobreviven sufren un gran estrés y sufrimiento, un aumento de la ansiedad y de la depresión, una baja autoestima, sufren conflictos interpersonales que surgen a causa de este quebrantamiento interior que tienen”, añadió.



Etiquetas CDMX Papa Francisco Iglesia Católica Pederastia

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