Monreal de visita por su nueva casa

Ciudad de México.- Una vez que tuvo los números a su favor, lo primero que hizo Ricardo Monreal fue presentarse en el edificio delegacional donde despachará los próximos tres años.
En la sede de la delegación, aún gobernada por el PRD, había caras largas e incertidumbre. El zacatecano llegó sereno, sonriente y saludando a los trabajadores, que pronto se acercaron para escucharlo.

Monreal llegó con la misma actitud que guarda desde la noche del domingo 7 de junio tras conocer los resultados. La única señal de festejo es una cartulina que carga con la leyenda de "delegado electo".

Los empleados lo miran como un ser extraño y el delegado virtual de Morena les receta su decálogo de gobierno que empieza por acabar con la corrupción mediante auditorías en todas las áreas “jurídico, obras públicas… todo”.
“No voy a aceptar ninguna herencia de deuda”, agrega en su arenga en la explanada de la delegación Cuauhtémoc, que desde hace 18 años está en manos del PRD, que representan los integrantes de la corriente de René Bejarano, Izquierda Democrática Nacional.

Monreal pasó una larga noche viendo caer los resultados del Programa de Resultados Electorales Preliminares del Instituto Electoral del DF. Este lunes se ve desaliñado, sin rasurar, y un tanto sorprendido. “Morena es la revelación”, dice con énfasis a sus futuros subordinados y como si él mismo no lo creyera reitera con vehemencia: “fue una hazaña ciudadana”.

Ante los trabajadores, Monreal promete ser un nuevo modelo de gobernante, cercano a la ciudadanía y atento también a las necesidades y quejas de los trabajadores. “Espero que los propios trabajadores me ayuden a que no saqueen la delegación”, afirma y de inmediato les aclara que sólo despedirá a los corruptos.
El candidato de Morena, que se llevó la victoria con 29.24 por ciento de los votos del domingo 7 de junio, prepara su salida y una trabajadora de la delegación lo ataja.

- Pase a ver las instalaciones - le dice la mujer con desasosiego.

Ricardo Monreal, quien ya tiene la mira puesta en la jefatura de Gobierno en 2018, sonríe y se va con la promesa de estar ahí todos los días.