Locatarios acusan olvido del GobCDMX. Sedeco les impuso medidas desiguales



Ciudad de México.-En la CDMX esta fase de reactivación económica tiene otras realidades que la autoridad ha dejado a su suerte. Quienes enfrentan el abandono gubernamental son locatarios de mercados públicos que hoy reclaman a dependencias como la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) la imposición de medidas que han generado competencia desleal y crisis comercial.



A menos de cinco minutos del Zócalo capitalino, sobre la calle de 5 de Febrero en la colonia Obrera hay un pequeño mercado público. Está en el número 161 y apenas se alcanza a distinguir que es un mercado.



No hay el barullo tradicional que dé cuenta de su existencia, sólo un pequeño letrero seguido de otros más donde se pide uso de cubrebocas y de gel antibacterial.



Lo primero que se observa al entrar es la desolación de un espacio donde los únicos presentes son algunos locatarios taciturnos en espera de clientes. Ellos son el rostro olvidado de la reapertura comercial.



El mercado público 66 del Pequeño Comercio está dedicado en su mayoría a la venta de comida preparada. Son alrededor de 30 locales con esa actividad y aunque en este semáforo naranja el gobierno de la Ciudad ya permite a los restaurantes servir comida en el lugar, a estos comerciantes no.



La Secretaría de Desarrollo Económico les envió un oficio fechado el 6 de julio, donde les hizo saber a los comerciantes de mercados públicos con el giro de comida que venderán solo para llevar. Esa disposición aplica en toda la Ciudad, pero para ese pequeño mercado ha significado el tiro de gracia.



Víctor Cedillo, uno de los locatarios, platica en charla con Capital CDMX que antes de la pandemia las mesas estaban llenas de los policías que laboran en Tlaxcoaque, así como de oficinistas y comerciantes de otros giros, pero van para cuatro meses con el lugar funcionando a ventas mínimas.



“Este mercado en su mayoría es de comidas. La gente siempre viene a buscar, aquí tenemos muchas oficinas, de gobierno, de muchos tipos y entonces lo que busca la gente es venir, sentarse y que le sirvan sus alimentos, que se les atienda y posteriormente regresar. nada más que ahorita el problema es que los negocios que están afuera ya se les permite. Ellos están cumpliendo también las recomendaciones al igual que nosotros, incluso nosotros sentimos que en ese sentido tenemos ventaja porque el espacio se presta para que puedan tener un sana distancia real o incluso hasta más si se requiriera, pero las autoridades no han querido dar el permiso”, explica Víctor.



Los comerciantes han pedido apoyo económico al gobierno, pero se los han negado. Así lo comenta Mauricio Hernández, otro locatario: “Nos hemos dirigido a Sedeco para buscar el apoyo del seguro de desempleo, el cual nos ha sido negado. Al momento que yo hice las preguntas a Sedeco para saber si podíamos ser beneficiarios de esos apoyos me dijeron que no, que nosotros no estábamos contemplados en esta parte. Al ver los requisitos en la página de Internet, si yo quería o las personas que trabajan con nosotros querían ser beneficiarias tenían que firmar una carta en donde nos hacían responsables de sus despidos, lo cual pues es hasta incongruente en estos momentos. Lo dimos por descartado. Cuando salió el apoyo de los 10 mil pesos que daba el gobierno central a los negocios como plan emergente también pregunté, también hice las solicitudes de apoyo. Me responde que también es declinado en nuestro caso porque no somos como un negocio formal, establecido o que está en vía pública y lamentablemente no se nos contempla, no se nos considera como un negocio o ente como para poder darnos un apoyo. Solo nos responden que hay apoyos ya para mercados, pero son los apoyos que han existido todos los años. Realmente en este tema de la contingencia no se nos ha considerado realmente para un apoyo y en esta situación sí parece que la jefa de gobierno nos ha dejado a un lado”.



El escenario que narra Mauricio ha provocado ya una crisis en sus finanzas familiares y de desempleo para quienes laboraban en su local de comida.



--¿Has tenido que despedir a trabajadores? ¿A cuántos? ¿Derivado de todo esto ya te encuentras en una crisis financiera personal?--, se le pregunta.



--Si, bueno esta crisis nos pega desde mediados de marzo. Intentamos mantener a la mayoría del equipo con nosotros algunas semanas. Lamentablemente con el paso del tiempo y por la falta de apoyos económicos y de la propia venta en el mercado que ha caído en nuestro caso en al menos un 80 por ciento tuve que despedir al 70 por ciento del personal que son cerca de cuatro personas. Ya no pude continuar con ellos trabajando. Aunque yo quisiera que siguieran aquí, fue imposible. De ellos sólo quedamos tres personas, de estas tres personas, en realidad sólo a dos es las que les estamos pagando. yo no estoy cobrando. Me he mantenido con los pocos ahorros que aún me quedan y esto intentando para que la gente siga trabajando con nosotros. Son cuatro meses que hemos estado ya en esta situación. Cuatro meses ya de una crisis económica que a nosotros como trabajadores nos ha pegado ya muy fuerte en el bolsillo. Yo ya lo veo así. Ya no tengo cómo aguantar otros mes o esperar que el gobierno de la Ciudad nos dé la autorización para abrir. Se ha vuelto muy complicada la situación económica”--, detalla.



Para estos locatarios hay una competencia desleal que el propio gobierno de la Ciudad ha provocado, particularmente la Sedeco con su oficio dirigido a los mercados donde les prohíbe vender comida en el lugar.



Víctor Cedillo lamenta que por esas decisiones de las autoridades no hay un piso parejo frente a los restaurantes e incluso con los ambulantes quienes, acusa, tienen poca vigilancia y restricciones por parte de funcionarios de Salud.



"Nosotros no estamos tratando de decir que eliminen a los ambulantes ni mucho menos, si no que sea un piso parejo, que los mercados tengan la misma oportunidad de ofrecerle el servicio a los clientes para que se sienten a comer. Ahorita ya solo quedan los locatarios que son titulares y pues ellos hay muchas veces que sin empleados, porque ya no pueden competir con los negocios donde sí se puede sentar la gente tiene que preparar la comida, tiene que irla a entregar, mientras tanto desatender el negocio si es que llega alguien a pedirle su comida para llevar, entonces es una situación en la que realmente pone en completa desventaja”, dice Víctor.



Paradójicamente, mientras el resto de la economía vira a la reapertura, aquí lo que piensan o lo que temen es que venga la autoridad y les clausure.



Mauricio Hernández habla del por qué ese temor: "A pesar de que hemos cumplido o intentar cumplir con todo lo que marca en sus conferencias la jefa de gobierno, con sana distancia, mesas separadas, sillas y que el mercado además lo cumple, porque es recién remodelado, cumplimos con la ventilación natural como se pide, como se marca, accesos grandes, en estos momentos en lugar de estar pensando en una reactivación como lo ha indicado la jefa y como lo sale a decir en cada conferencia estamos pensando en que no nos cierren, en este pedazo de bueno, yo ya cumplo, pero si atiendo gente me van a cerrar. entonces en lugar de estar pensando hacia adelante lamentablemente estamos pensando hacia atrás, de cuidarnos de algo que no tendríamos qué hacer, que tan solo con cumplir con lo que dice la jefa tendríamos que estar pensando en la reapertura y no estar asustados del día al día esperando que llegue alguna autoridad que por cualquier motivo nos quiera cerrar”.