León Trotsky en Gobernación



Ciudad de México.- Hace algunos años, en 2009, escribí este texto sobre las indagatorias del homicidio de León Trotstky, ocurrido el 20 de agosto de 1940 en la Ciudad de México. Es interesante observar quién fue el encargado de la indagatoria y cómo es que terminaron con su vida



La historia suele tener desenlaces por demás inesperados. El asesinato de León Trotsky no es la excepción.



Ramón Mercader fue un miembro destacado de los servicios de seguridad soviéticos. Logró infiltrarse en el entorno de Trotsky seduciendo a Sylvia Ageloff.



Mató al fundador del ejército rojo clavándole un piolet en la cabeza que obtuvo de manera fortuita en el cumpleaños del hijo del dueño del hotel Shirley’s Coust que se ubicaba en Paseo de la Reforma. En aquella fiesta estaban presentes Caridad Mercader, la madre del asesino y Nahum Eitingon, uno de los personajes más importantes de la red de espías de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y en los hechos padre adoptivo de Ramón.



El asesino fue detenido en la escena del crimen, el 20 de agosto de 1940, por lo que su culpabilidad fue evidente desde el primer momento.



Lo que en esos años no quedó muy claro, aunque fuera más que predecible, fue la relación que conducía hacia José Stalin y a su grupo de matones.



El ministerio público encargado de consignar e investigar el caso fue Francisco Cabeza de Vaca, el abuelo del actual subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Daniel Cabeza de Vaca, quien el gobierno de Vicente Fox fue titular de la Procuraduría General de la República.



Cabeza de Vaca intentó llegar a los autores intelectuales del crimen, porque sospechaba que Ramón Mercader no había podido tomar la decisión de asesinar a Trotsky sin tener la cobertura y el entrenamiento necesario.



Justo 10 años después del crimen, Alfonso Quiroz Cuarón descubrió la identidad del asesino que en un primer momento se hizo pasar como Jacques Mornard y que con ese nombre purgó su condena en Lecumberri.



Hoy sabemos que Mercader vivió la última parte de su vida en la Unión Soviética y fue enterrado como héroe.



Cabeza de Vaca logró que Mercader fuera sentenciado a 20 años de prisión. Las indagatorias no fueron nunca sencillas y estuvieron cargadas de amenazas.



Es más, Cabeza de Vaca fue asesinado quizá por algún grupo ligado a la Policía Estatal (GPU) soviética. Un día, saliendo de un restaurante en Coyoacán le inyectaron un veneno, para el que no había antídoto, en la pierna.



La historia, por demás relevante, está incluida en el libro Actuaciones ministeriales en el homicidio de León Trotsky, de Martín Gabriel Barrón Cruz publicado por el Instituto Nacional de Ciencias Penales.



Pienso que quizá el fantasma de Trostky deambula, y para bien por los pasillos del viejo palacio de Covián en Bucareli, donde despacha el nieto del fiscal del caso.



*Texto publicado en 2009.

  • Julián Andrade Jardí

    Julián Andrade Jardí

    En la actualidad soy periodista y consultor. Escribo en diversos medios y entre ellos Forbes, La Crónica de Hoy y Etcétera. En La Razón me desempeñé como columnista y editor jefe. En Milenio trabajé como coordinador de información y en La Crónica de Hoy como subdirector. Dirigí Newsweek en español. En el ámbito de gobierno, fue coordinador general de comunicación social en el gobierno de la Ciudad de México y en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de Federación. Soy autor de la novela "La lejanía del desierto" y coautor, con Jorge Carpizo, de "Asesinato de un cardenal".