La radiografía



Ciudad de México.- El encontronazo entre Jaime Cárdenas y el presidente en torno al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP) es una radiografía mostrando el cáncer que carcome a la Cuarta Transformación.



?Cárdenas es un jurista íntegro, decente y transparente, que ha acompañado con lealtad y, durante muchos años, al ahora presidente.



Es creíble su alegato sobre el desorden y la corrupción al interior del INDEP.



Fue preciso en sus señalamientos sobre el saqueo hormiga, los contratos lesivos y el manoseo del cheque para la rifa del avión por 2 mmp, entregado al INDEP por la Fiscalía General de la República.



Está pendiente el esclarecimiento de la responsabilidad del anterior director, Ricardo Rodríguez Vargas.



?El presidente dio una versión totalmente diferente. Responsabilizó a Cárdenas de blandengue, porque tenía que “limpiar, pero no le entró”. Ridiculizó y negó los señalamientos: “un asunto politiquero”, “no hay nada de qué preocuparnos”, “ninguna anomalía me han reportado”.



Lo más revelador de su alegato, fue el exabrupto de indignación y enojo: en su gobierno “¡no pueden existir anomalías! ”Atrincherándose, pidió “lealtad a ciegas al proyecto de transformación” y cerró con una proclama inquietante: como lo importante es la justicia, se justifica hacer a un lado la “maraña de normas” estorbosas.



?Cárdenas le respondió con entrevistas. La más claridosa se la dio a René Delgado del Grupo Reforma: “creían que yo iba a tener una obediencia total, ciega”.



En lugar de ello, exigió respeto a las normas, intentó hablar con el presidente y se acercó a su secretario, Alejandro Esquer, para solicitar la autorización y despedir a 78 empleados del INDEP.



Nunca le respondieron, pero fue perdiendo la estima presidencial, quien le llamó “la atención [de] manera pública”.



?Cárdenas reivindica su integridad y el método seguido. Es enfático al asegurar que sí está “hecho para el servicio público” y luego confirma que el presidente “tiene algunos prejuicios. Piensa que los académicos tenemos una muy buena vida y que no trabajamos” cuando “los que venimos de la academia estamos acostumbrados a la reflexión, al diálogo [y a] ver los matices” de los asuntos. Con el ataque a los fideicomisos, el presidente confirma su rencor hacia la academia.



?Los principales cuadros de la 4T respondieron con silencio al encontronazo.



Ni los habituales en las redes sociales, ni la comentocracia de la 4T, mencionaron el asunto o se pronunciaron a favor o en contra de Jaime Cárdenas o del presidente.



Los principales aspirantes a dirigir Morena, siguieron insultándose entre sí, mientras soltaban jaculatorias laicas al presidente y se abstenían de explicar sus planes para enfrentar la corrupción que carcome las entrañas del movimiento.



??Sorprende la pasividad ante el hecho: en el INDEP se roba y se está gestando un problema muy serio.



Según Jaime Cárdenas, el INDEP es un “barril de pólvora” porque “está quebrado” y lo aquejan “muchas deudas”, demandas y contratos leoninos.



Como el tema recibió bastante atención de medios y comentaristas independientes, vino la habitual ronda de acusaciones presidenciales contra quienes comentamos la vida pública, porque –en palabras del presidente– somos “gallos que quieren maíz”. En mi caso, espero verdad, justicia y congruencia.



?Lo aquí relatado, es una radiografía de unos gobiernos lastrados por la corrupción, la ineficiencia y las negaciones.



Morena está siendo incapaz de procesar e institucionalizar el liderazgo carismático; está al servicio de un líder y, en su interior, hay riñas sin ideas. Tampoco escuchan los señalamientos del exterior, por muy acertados que éstos sean. En síntesis, replican la trágica historia del PRD.



?René Delgado le lanzó una pregunta a Jaime Cárdenas: “¿es viable la cuarta transformación?”. El jurista solo propuso una solución para el INDEP: más vigilancia de la sociedad y los medios. Cree, supongo, que eso provocaría la autocrítica y la corrección de distorsiones.



?Para transformar, se requiere voluntad con método. La negación con desorganización provoca la degradación.



Desearía que la 4T hiciera los ajustes requeridos para que se transforme el país. Como analista, debo dar paso al escepticismo porque, me guste o no, los protagonistas se rehúsan a ver la radiografía sobre sus entrañas.



@sergioaguayo



Colaboró: Anuar Israel Ortega Galindo.



  • Sergio Aguayo

    Sergio Aguayo

    Académico y analista. Nació en Jalisco y creció en Guadalajara. En 1971 llegó a la ciudad de México a estudiar la licenciatura en Relaciones Internacionales en El Colegio de México. Realizó la Maestría (1971), doctorado y post-doctorado (1977-1984) en la Universidad Johns Hopkins. Desde 1977 es profesor investigador del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México y tiene el Nivel III en el Sistema de Investigadores. Actualmente coordina el Seminario sobre Violencia y Paz en esa institución.