Infierno ético



Ciudad de México.- La secretaría de Salud puso en aprietos la estrategia federal hacia la pandemia, metiendo a la discusión un dilema endemoniado.



?En todo el mundo hay instructivos para que los médicos decidan a quién priorizar en casos de emergencia. El Consejo de Salubridad General (CSG) presidido por el secretario de Salud, solicitó a dos académicos, afiliados al Colegio de Bioética, A. C. –María de Jesús Medina Arellano y César Palacios González– elaborar una “Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica”. El documento, pensado para el Covid 19, establece criterios sobre quién tiene prioridad para recibir atención médica. Dejo a un lado la discutible decisión de condenar a los nueve millones de adultos mayores, para centrarme en el manejo de la Guía.



?El sábado 11 de abril subieron la Guía a la página del CSG, sin especificar si era un borrador. Leyéndolo en un sitio oficial, parecía ser un texto definitivo. El lunes 13 Ernesto Osorio, del Instituto Mexicano de la Radio, le planteó el asunto a Hugo López-Gatell, quien le respondió que no era “una decisión ejecutiva”.



?El martes la UNAM repudió el texto. No la convocaron a discutir ni aprobar la Guía. El miércoles, el secretario del CSG aclaró que era un borrador perfectible, pero sin solicitar opiniones ni convocar foros virtuales optaron por borrar la Guía de la página. El viernes 17, el presidente responsabilizó del fiasco de la Guía a sus “predecibles adversarios” cuando el sainete, fue manufacturado al interior de la 4T.



?Quien solicitó, subió y bajó el documento fue el CSG. El golpe iba dirigido contra López-Gatell, cuyo programa y notoriedad mediática molesta a quienes se sienten desplazados. También pudo haber influido la irritación, por la imposición del internacionalista Marcelo Ebrard como “zar” de la pandemia. En ese marco, vino otro golpe a López-Gatell. En horario estelar TV Azteca (favorita del presidente) invitó a ignorarlo (al igual que varios gobernadores). Se desconocen los motivos.



?Absurdo. En vísperas de entrar a la fase 3, se pusieron a llevar leña a la hoguera para la incineración de López-Gatell. El problema de fondo se mantiene. Aunque el presidente insista en que todos los enfermos serán atendidos, constantemente nos enteramos de las carencias en equipamiento que padecen los hospitales.



?La solución ideal sería que el presidente metiera orden en sus filas, disciplinara a sus “amigos” y pospusiera, al menos por este año, las inversiones en el Tren Maya, Dos Bocas y Santa Lucía. Oxigenaría su liderazgo e inyectaría recursos urgentes para dar una mejor atención a los contagiados. Si Morena ya aprobó una amnistía para encarcelados, podrían pensar en los adultos mayores, aprobando de urgencia una ley para permitir, a mi generación, tener la opción de una muerte digna.



?Si lo anterior no sucede, nos quedan otros recursos. Podríamos emular al presidente y allegarnos de un “Detente enemigo, que el Sagrado Corazón de Jesús está conmigo”. La Fundación Pio IX aclara en su página, que los devotos han utilizado los “detentes” para detener balazos y ahuyentar las pestes; es una imagen de usos múltiples. También podemos encomendarnos a Santa Rita, la Patrona de lo imposible y de los necesitados.



?Ignoro el final de esta historia. La prioridad actual es que la población siga las instrucciones de las autoridades sanitarias. Quien pueda debe aislarse. Ojalá y tenga razón el presidente y se atienda a todos los contagiados. Soy escéptico. Creo que los mayores de 65 años debemos organizarnos para la autoayuda, que se reduce a estar bien informados y a prepararnos para acompañar a quienes resulten positivos. En la situación actual, los viejos somos desechables. En México (y otros países) hemos sido condenados a la muerte indigna.



?Cuando estamos entrando a la fase 3, vamos en un barco con varios capitanes peleándose por tomar el control de una nave con la brújula rota y el timón descompuesto. Nos dicen que habrá nueva versión de la Guía en 10 días. Nuestros heroicos médicos y enfermeras carecerán del instructivo que los oriente en la decisión de quién vive y quién muere. Los condenan a un infierno ético.



@sergioaguayo



Colaboró: Zyanya Valeria Hernández Almaguer

  • Sergio Aguayo

    Sergio Aguayo

    Académico y analista. Nació en Jalisco y creció en Guadalajara. En 1971 llegó a la ciudad de México a estudiar la licenciatura en Relaciones Internacionales en El Colegio de México. Realizó la Maestría (1971), doctorado y post-doctorado (1977-1984) en la Universidad Johns Hopkins. Desde 1977 es profesor investigador del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México y tiene el Nivel III en el Sistema de Investigadores. Actualmente coordina el Seminario sobre Violencia y Paz en esa institución.