Imponer a un violador



Ciudad de México.- ¿Alguien duda que Félix Salgado Macedonio será el candidato de Morena a gobernador de Guerrero?



Ordenar una nueva encuesta para reponer el proceso solo sirvió como distractor por unos días. Al final, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador decidió, desde un principio, por el senador con licencia.



Cuando salieron las denuncias de cinco mujeres por violación en contra del llamado “toro sin cerca”, el tabasqueño se dedicó a defenderlo y acusar que se trata solo de acusaciones propias del proceso electoral.



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Se atrevió a calificar al movimiento feminista como una “simulación”. No le importa la lucha de las mujeres por defender sus vidas, solo le interesa tener en puestos de gobierno a incondicionales.



Las campañas de Morena en todo el país estarán empañadas por una decisión que atenta contra mujeres de derecha, de izquierda, de centro, pero sobre todo de quienes han sido asesinadas y agredidas por machos como Salgado Macedonio y como el que vive en Palacio Nacional.



Minimizar las agresiones y aferrarse a la lucha electoral es no entender nada la lucha de muchos años de las mujeres por la igualdad.



Impulsar y apoyar a Salgado Macedonio sienta un grave precedente: Cualquiera con acusaciones de violación y agresión a mujeres podrá ocupar un cargo público, siempre y cuando comprometa su “lealtad a ciegas” a López Obrador.



Imponer a un violador es un mal augurio. El Presidente miente cuando dice que el pueblo de Guerrero decida, él ya lo hizo por todas y todos los guerrerenses.



Los supuestos principios que tanto presume López Obrador están maltrechos por una candidatura que lacera a las mujeres.



Mientras el Presidente macanea (juega béisbol) muchas mujeres en el país son agredidas y asesinadas. Su indiferencia es criminal. Cualquiera que soslaye este problema es cómplice de los agresores que violan o matan a las mujeres.



Sí, sí se debe romper el pacto patriarcal.



No puede ser que hombres violentos y presuntos violadores accedan a candidaturas y a cargos de gobierno, solapados por un presidente a quien no le importa el dolor humano, solo ganar elecciones.