Héctor, el pragmático de la CDMX



Ciudad de México.-El jefe de Gobierno de la Ciudad de México (CDMX) o el gobernador de cualquier entidad siempre se mete e incide en los procesos electorales intermedios porque suelen ser determinantes en sus planes de gobierno en los últimos tres años en el poder.



Por lo general el Jefe de Gobierno designa a su político de confianza para instrumentar la elección. Los ex jefes de Gobierno de la CDMX de 2012 a 2018, Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera delegaron esa responsabilidad en el ex secretario de Gobierno capitalino Héctor Serrano, cuando el partido en el poder era el PRD.



Ahora que gobierna Morena, la jefa del Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, ha delegado esa responsabilidad en Héctor Ulises García Nieto, a quien impuso como líder de Morena en la capital del país. En los corrillos políticos dicen que en la definición de las candidaturas de las elecciones de 2021 las negociaciones serán con "el nuevo H", inicial con la que antes se referían a Serrano.



El nuevo H es un personaje que siempre ha estado cercano a Sheinbaum, al ser amigo y vecino de ella y de su ex esposo Carlos Imaz, desde sus épocas de grillos universitarios y sobre todo cuando él era dirigente del perredismo capitalino.



García Nieto es visto como un pequeño oportunista del PRD: trabajó en la alcaldía de Iztapalapa con Jesús Valencia, y en la administración de Mancera también se le vio en el Antiguo Palacio de Ayuntamiento unos meses. En el sexenio de Ebrard, estuvo con Miguel Elías Moreno Brizuela, quien a principios de 2013 se desempeñó como asesor en la oficina del Jefe de Gobierno. Brizuela y García Nieto fueron echados y quizá ahora traiga algo de sed de venganza como la mayoría de los morenos.



Un dato curioso es que siempre le ha gustado el dinero, por algo lo pusieron en la Central de Abasto y su sobrino es el ex diputado del PRD Diego Martínez García, quien era leal a Mauricio Toledo. García junior tuvo un paso efímero y gris por la política porque sólo le interesaban las prerrogativas y no la CDMX. De ahí la gran amistad de García Nieto, cosas de la vida, con Alejandra Barrales, quien lo empleó en la ex secretaría de Educación capitalina y donde se hizo amigo de Efraín Morales, ahora niño consentido de Sheinbum.



En el nuevo H pragmático, como se observa, están puestas las esperanzas de Sheinbaum para el 21. Con su designación se confirma que Martí Batres está muy disminuido y subordinado a Sheinbaum, ya que perdió la dirigencia estatal y la secretaría general quedó en manos de la ex diputada local Juana María Juárez, quien responde al grupo de Ricardo Monreal, que también tiene un pie en la cartera de Organización con Donají Alaba. El juego de Sheinbaum pasa por Monreal.

El temerario



Las asociaciones Sociedad, Equidad y Género y Enrédate por México (partido Somos) ya lograron el aval del Instituto Electoral de la CDMX (IECM) sobre sus firmas de afiliados y todo indica que serán partido político local. Sin embargo, Somos pende de un hilo porque Santiago Nieto, de la Unidad de Inteligencia Financiera, investiga el origen de los recursos de la asociación debido a que su representante Miguel N está preso y esa es la vía por la que quieren reventar al partido los puros de la 4T. ¿Lo lograrán?



A propósito de Nieto, quien se ha vuelto el temerario por congelar cuentas a diestra y siniestra, sigue apostando a tener fuerza en el ámbito electoral, ahora empujando a Luis Espíndola, consejero electoral de Querétaro, como sucesor de la magistrada de la Sala Regional del Tribunal del Poder Judicial de la Federación Carmen Carreón. Espíndola fue jefe de Abdías Olguín, quien Nieto también respalda para que sea consejero electoral en el IECM.



NOCAUT. Jesús Orta tiene en jaque a Sheinbaum con el asunto del contrato multimillonario de patrullas que arrendaron a una filial de grupo Andrade. ¡Abrazos, no periodicazos!

  • Luis Eduardo Velázquez

    Luis Eduardo Velázquez

    Periodista especializado en asuntos de política y electorales. Con estudios en derecho, amante del boxeo, el café y la buena letra.