Hacia un #AccesoALaCiudad para todas y todos



Ciudad de México.- ¿Cuántas veces hemos visto a una persona mayor esforzarse por subir al micro, al camión o combi, o a alguien en silla de ruedas esperar largo tiempo en un paradero hasta que llegue una unidad con rampa? Situaciones como estas ocurren día a día en la Ciudad de México y son, para personas con discapacidad, mayores o con movilidad limitada, toda una travesía a pesar de que millones recurrimos al transporte público para llegar al trabajo, la escuela o simplemente para trasladarnos de un punto a otro. Esto se traduce en un llamado urgente: la movilidad accesible debe ser una realidad para quienes habitamos y transitamos en la Ciudad.



Mucho se ha tratado del tema, pues no podemos negar que la falta de accesibilidad para Personas con Discapacidad (PcD) en nuestro país, y en específico en la Ciudad, es una deuda pendiente con este sector de la sociedad que por años ha sido marginado e invisible.



Si retrocedemos un poco en el tiempo, desde 1990 comenzó la implementación de rampas, elevadores y espacios reservados en los medios de transporte capitalinos; el sistema Metro y Metrobús fueron, poco a poco, creando y adaptando la infraestructura para cumplir con las deficiencias heredadas y excluyentes, sobre todo para PcD y mayores.



Los esfuerzos por fomentar la movilidad plena de todas las personas están plasmados en la ley, tan sólo en nuestra Constitución local dentro del artículo 11 se establece la obligación de las autoridades para adaptar las medidas necesarias que salvaguarden integralmente el ejercicio de los derechos de las PcD, bajo los principios de inclusión y accesibilidad, considerando el diseño universal y los ajustes razonables.



Esto a su vez nos plantea el siguiente cuestionamiento: ¿qué estamos haciendo para asegurar que dicha inclusión sea una realidad en el transporte público? Al final, los derechos humanos deben garantizarse y exigirse, y el legislativo local es una pieza fundamental.



En este sentido, no olvidemos que la visión del Plan Estratégico de Movilidad 2019 de la Secretaría de Movilidad estableció tres ejes: integrar los distintos sistemas de transporte, mejorar la infraestructura y proteger a las personas usuarias con servicios incluyentes, dignos y seguros; lo que nos convoca, desde la casa del pueblo, a legislar por una movilidad sin barreras.



En los primeros días de enero, el Congreso de la Ciudad de México solicitó garantizar los principios de accesibilidad universal y seguridad para las personas con discapacidad en el transporte público, sobre todo, en las nuevas unidades que fueran a adquirirse, una realidad que hoy es visible en los 40 trolebuses de prueba que recorren el Eje Central.



Sumado a esto, hemos promovido campañas para concientizar en materia de educación vial, cortesía urbana y respeto hacia las PcD en su tránsito por la vía y espacios públicos. Porque sabemos que visibilizar e informar es el primer paso hacia una cultura por la inclusión y la no discriminación.



Queda mucho por hacer, las Diputadas y Diputados de este Congreso debemos crear lazos para que la movilidad y la accesibilidad en la Ciudad sean derechos plenamente garantizados, es nuestra responsabilidad coadyuvar en la eliminación de las barreras que impiden la integración de todas y todos.



Construir una comunidad que no deje de lado a nadie y asegure el #AccesoALaCiudad es un pendiente que tenemos que resolver ¡ya!

  • Jannete Guerrero Maya

    Jannete Guerrero Maya

    Diputada de la I Legislatura del Congreso de la Ciudad de México, Vicecoordinadora del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, Presidenta del Comité de Asuntos Internacionales e integrante de la Comisión de Movilidad y de la Comisión de Derechos Humanos, entre otras.