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Guille, la mujer que alimenta a trabajadores de la Central de Abasto de la CDMX

Ciudad de México.- Desde que nació Guillermina Hernández Gasca careció de su mano derecha, pero lo que podría suponer un problema para muchos, en esta capitalina significó laoportunidad de salir adelante, primero sola, después con su esposo e hijos y ahora con la atención de miles de personas que visitan el Comedor Comunitario de la Central de Abasto de la Ciudad de México (Ceda).

Es la mayor de dos hijas de una familia asentada en la delegación Iztapalapa. Cuando fue infante padeció un tanto por su condición, pero con los años fue encontrando espacios y formas de desarrollarse.

“Cuando te das cuenta de que estarás sin una mano es complicado, sobre todo en la adolescencia, pero nunca le tomé importancia a esto y me fui abriendo paso en la vida”, relata la mujer de 41 años.

Anteriormente “Guille”, como le llaman sus allegados, trabajaba en la limpieza de una casa, después en restaurantes, pero los horarios le complicaban la estancia con sus hijos de 13 y 15 años.

Fue ahí cuando “su anterior patrona”, como aún le dice, le recomendó entrar al programa que depende de la Secretaría de Desarrollo Social capitalina.

“Tomé los cursos, acudí a las prácticas y me gustó. Mi miedo era que me dijeran que no me quedaba, por lo de mi mano, ya que se trataba de una cocina que atendía miles de personas. Este es un sitio en el que he aprendido muchas cosas y me ha ayudado bastante, ya que tengo un empleo estable y me permite cuidar a mi familia”, comenta.

Su ser irradia positividad gracias al optimismo que tiene como bandera, fruto del cariño de los suyos y de un gran esfuerzo de superación.

“Tenía miedo de trabajar aquí, pero no perdí las esperanzas y tengo más de ocho meses laborando en la Ceda. A veces estoy en la barra, en ocasiones me toca hacer tortillas, friendo las gorditas o lavando los trastes grandes y chicos. Nos rolamos por todos los servicios”, platica emocionada.

Guillermina Hernández es uno de los rostros importantes en este corredor comercial. Para ella trabajar en la Ceda ha sido enriquecedor y motivante

“Me han pasado cosas que me han dejado sorprendida.Cuando estoy recibiendo las charolas con los trastes o en la barra dando la comida, la gente se queda pasmada deverme trabajando y me felicitan, lo cual agradezco”, relata.

En la Central de Abasto de la Ciudad de México laboran 90 mil personas en distintas áreas, e historias como la de Guille se vuelven trascendentes con la labor alimentaria que tiene el corredor comercial, paso obligado del 80 por ciento de los productos que se consumen en la zona Metropolitana y del 35 por ciento del país.

Etiquetas CDMX Central de Abasto Sergio Palacios Trejo

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