Gobiernos de eufemismos y la primera jugada del BOA de la CDMX



Ciudad de México.- La Ciudad de México (CDMX), gobernada por Claudia Sheinbaum, vive desde el 5 de diciembre de 2018, un gobierno de eufemismos que son idénticos a los que iniciaron cinco días antes en Palacio Nacional, donde vive el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien ha impulsado la cuarta transformación del país, aunque la realidad es más atinado decir “la cuarta destrucción”.



El término destrucción en este caso proviene de la transición del poder. Para poder iniciar un cambio hay que destruir y la destrucción siempre es dolorosa. Así los españoles hace más de 500 años destruyeron los templos y la arquitectura mexica para imponer sus también maravillosas catedrales e iglesias que hoy son patrimonio cultural de la humanidad, en el caso del Centro Histórico, por poner un ejemplo.



La transición en el poder del país y la CDMX es útil, urgente y necesaria; sin embargo, a casi un año y medio del cambio esperado lo que tenemos de frente es una simulación, el discurso oficial de López Obrador y la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, está plagado de eufemismos.



Según la Real Academia de la Lengua, un eufemismo es “la manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante”.



Ahora vamos a los hechos en la CDMX. El 5 de diciembre al jurar protesta, Sheinbaum anunció con bombo y platillo la desaparición del cuerpo de granaderos, bajo el argumento de que fue un grupo creado para “reprimir” al pueblo y la protesta pública en una ciudad de libertades.



Unos meses después, aparecieron en las calles unos hombres con casco, gases lacrimógenos y escudos, la misma indumentaria de un granadero, para contener lo mismo a indígenas que ambulantes o a manifestantes que vandalizaban la CDMX, pero la diferencia consistía en que, según Sheinbaum, ya no se llamaban granaderos, sino elementos de la Unidad Táctica de Auxilio a la Población (UTAP) de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.



El 5 de junio pasado, dos elementos de la UTAP, para hablar sin eufemismos, le aplastaron con sus botas el craneo y el rostro a Melanie, una joven de 16 años quien junto a un grupo de supuestos anarquistas causaron destrozos en Polanco para manifestar su repudio a la brutalidad policiaca en Estados Unidos y Jalisco.



La diferencia hasta ahora ha sido que la Jefa de Gobierno se puso de lado de los vándalos y encarceló a los “nuevos granaderos”, quienes abusaron de su fuerza, lo que ha dejado en desconcierto y con enojo a la tropa que se debe hacer cargo de auxiliar y cuidar a los capitalinos.



Dos días antes, el vicecoordinador del PRD en el Congreso capitalino, Jorge Gaviño, difundió imágenes del secretario particular de Claudia Sheinbaum, Carlos Ulloa, repartiendo despensas de la mano de las diputadas de Morena Guadalupe Chávez y Gabriela Osorio, esta última muy joven, pero con las mañas de los viejos políticos, en zonas marginadas de la demarcación Tlalpan.



En campaña electoral durante 2018, la entonces candidata Sheinbaum juraba que si llegaba al poder no se repartirían despensas ni dádivas en su gobierno por ser una práctica clientelar instaurada en la CDMX por el “corrupto” PRD. Al preguntarle a la Jefa de Gobierno sobre las acciones de su particular recurrió al eufemismo.



Admitió ante la prensa que fue un mal acto que se investigará y sancionará si hay elementos de prueba, sin embargo, lo justificó diciendo que se trató de la entrega de “donaciones” de empresas privadas para apoyar a los que menos tienen en la epidemia del Coronavirus. Es decir, en “la cuarta transformación” ya no hay reparto de despensas, sino entrega de “donaciones”, pese a que estos hechos constituyan en sí mismo promoción personalizada que posiblemente derivarán en actos anticipados de campaña, como lo sanciona la Ley Electoral de la CDMX.



Así hay una larga lista, no obstante el eufemismo más grave hasta ahora es ese de la “transición” al semáforo naranja en el control de la epidemia del Coronavirus, que se empezó a vivir el 15 de junio pasado.



La Jefa de Gobierno al no tener los datos que le den sustento para avanzar a la siguiente etapa, pero sí la presión de su mentor López Obrador, quien pidió a los ciudadanos ya perder el miedo y salir a las calles, se sacó de la manga la palabra “transición”, un eufemismo más que esta vez sí es de mayor gravedad porque puede resultar criminal y causar la pérdida de miles de vidas en la CDMX. Al día de hoy la capital del país ya carga más de 4 mil muertes.



La Jefa de Gobierno no debe olvidar que la vida y la salud son los principales derechos fundamentales a tutelar en una sociedad democrática. Aún hay tiempo para poner fin a los eufemismos y hacer realidad la transformación.



Decía Catón, el viejo, político militar de la Antigua Roma, en sus aforismos célebres que “hay mucha diferencia entre apreciar la virtud y menospreciar la vida".



NOCAUT. En el Congreso de la CDMX ha empezado a operar, sin querer queriendo, el famoso Bloque Opositor Amplio (BOA). Esa BOA ya hizo de las suyas al meter en su garganta al PT, entonces aliado de Morena, para poner resistencias a la iniciativa de Sheinbaum que le daría el poder amplio de manejar el presupuesto en época de epidemia. El BOA capitalino (PAN, PRD, PRI, PT y una parte del PES) le ganó a Morena y su rémora el PVEM, la votación que dejó en el limbo el extraordinario convocado para el próximo viernes con el fin de cumplir los deseos de Sheinbaum.



Morena aún tiene forma de sacar el capricho de Sheinbaum e incluso salvaron su dignidad al no quitarse la facultad de discutir los cambios al presupuesto de los Poderes Legislativo, Judicial y Órganos Autónomos, pero aún así le dan manga ancha a la Jefa de Gobierno y eso es peligroso no sólo ahora sino en un futuro donde pueden volver al poder los “neoliberales” voraces y puede haber más epidemias o la actual puede alargarse unos años más. Para explicar como queda la reforma les pongo el siguiente ejemplo: Imagine usted que los órganos autónomos tienen 20 pesos autorizados para gastar en 2020, en esta situación de emergencia la Jefa de Gobierno les podrá decir que deben reducir a 5 pesos su gasto y tienen 10 días para aceptarlo o negociar. En caso de negarse, la Jefa de Gobierno podrá mandar una iniciativa para que en 15 días con la mayoría simple de su partido se apruebe que los órganos autónomos tendrán sólo sus 5 pesos de gasto y háganle como quieran. Es regresivo y peligroso en un futuro y más para los alcaldes a quienes ni oportunidad les darán de ser consultados, (aunque esos se lo merecen por agachones). Como ha sucedido siempre en Donceles, la oposición, en este caso el BOA, ganó el debate sin embargo el pronóstico es que otra vez perderá la ciudadanía. Cuando ya no sabemos sonreír o llorar que el humor no caiga y mientras bailemos al ritmo de la BOA... ¡Abrazos, no periodicazos!

  • Luis Eduardo Velázquez

    Luis Eduardo Velázquez

    Periodista especializado en asuntos de política y electorales. Con estudios en derecho, amante del boxeo, el café y la buena letra.