Escenario agobiante para la CDMX en seguridad, alerta director del ONS



Ciudad de México.-Cuando los números y las proyecciones sobre el comportamiento del Covid-19 no son nada halagadoras y predomina la incertidumbre respecto a la emergencia sanitaria, otra crisis se asoma en el futuro inmediato, la del desempleo y la pauperización.



Quienes saben de seguridad están conscientes que los problemas en la economía vienen aparejados de fenómenos como un preocupante repunte de la incidencia delictiva.



Una de esas voces es la de Francisco Rivas, director general del Observatorio Nacional Ciudadano, quien presenta un escenario agobiante para la capital del país ahora que se han relajado las medidas de distanciamiento social y los habitantes de la urbe tratamos de adaptarnos a una nueva normalidad.



Rivas considera que una serie de conductas y circunstancias negativas podrían concatenarse en la Ciudad y por ello requieren de una estrategia de contención por parte de las autoridades, aunque lamenta la ausencia de una política pública para prevenir ese escenario.



En entrevista con Capital CDMX, el especialista prevé un aumento de delitos como el robo, el secuestro y la extorsión, acompañado de un crecimiento de las adicciones, pero también de una mayor migración de extranjeros que pasarán por la Ciudad y el país para llegar a Estados Unidos, mientras que se enraizarán la delincuencia organizada, la trata de personas y el tráfico de armas.



—¿Ante esta situación económica y de desempleo qué se nos viene encima en materia de seguridad?—, se le pregunta.



—En un contexto de alto desempleo y de crisis económica tienden a subir los robos que son los delitos más fáciles de ejecutar, como el robo a transeúnte, el robo a transporte público, el robo a negocio, un robo a casa habitación.



Tiende a aumentar el consumo de sustancias enervantes, drogas y alcohol, lo que también permite que sucedan los delitos y por otro lado pone en riesgo a las familias, porque en la medida que hay uso de sustancias que inhiben el control de una persona es más fácil que haya violencia familiar, violencia de género y violencia hacia las personas más vulnerables como los niños y los adultos mayores.



Entonces son condiciones preocupantes, porque puede que aumenten algunos delitos, lo más probable es que sí aumenten algunos delitos como los robos, las extorsiones, los secuestros, pero aparte tenemos una situación donde va a aumentar el consumo de sustancias y van a aumentar las condiciones de violencia en el seno familiar.



—¿ Y el repunte en estos delitos se espera con los mismos indicadores que había antes de la pandemia o con un repunte superior?



—Considero que podrían ser superiores porque al inicio de la pandemia ya había una crisis económica, pero no una crisis de esta envergadura. Esta crisis económica es de las más graves que el país tenga memoria desde hace un siglo, entonces sí tendrá consecuencias muy adversas, porque otro de los aspectos que se ha generado a partir de la pandemia son recortes presupuestales brutales en nuestras instituciones de seguridad y justicia, y uno de los aspectos que más afecta en la ocurrencia de los delitos es la impunidad. En la medida que hay impunidad en esa medida hay crecimiento de los delitos.



Entonces, de nuevo tienes el aumento del delito, tienes el aumento de condiciones relacionadas con la crisis económica y por último tienes una menor capacidad del Estado para prevenir y enfrentar los delitos.



Por otro lado está otro fenómeno que las autoridades pareciera no lo tienen muy visible o no le dan mucha importancia, el incremento en el consumo de sustancias y de alcohol. ¿Ahí cuánto esperamos que pueda haber una incidencia o un repunte?



—No es matemática; es una cuestión más cualitativa que cuantitativa. Aquí otro aspecto a destacar es que también hemos visto por ejemplo un recorte presupuestal importante por parte de la Federación en la institución que previene el consumo de sustancias, la Conadic. Aquí esto tendrá un efecto negativo, porque no es lo mismo tener un programa sólido que tiene ciertos alcances a tener un programa que a duras penas se puede sostener.



El consumo de sustancias en nuestro país sí se asocia a los delitos, sí se asocia a la violencia.



Luego, a partir de septiembre tenemos el arranque del año electoral. Las autoridades, lo hemos visto en esos procesos, comienzan a distraerse del tema ejecutivo y le empiezan a dar preponderancia al tema político. ¿Cómo considera que sumado todo esto, el asunto electoral vaya a repercutir en la seguridad?



—Si tomamos en cuenta que el último proceso electoral fue el más violento del que tengamos registro, es un tema importante. Hace dos años nosotros presentamos un estudio con recursos del Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo que buscaba identificar los delitos electorales y la cantidad de delitos electorales; otro tenía que ver con la violencia en elbproceso electoral y otro tenía que ver con la violencia de género electoral.



Partiendo de ahí una de las cosas que pudimos identificar entre los hallazgos es que los delitos electorales se cometen seis meses antes a la elección, pero los delitos electorales ocurren todos los días.



Tenemos varios ejemplos que nos han compartido a lo largo del país, de ayudas que se dieron durante la pandemia cuando en realidad son promoción política del partido y del gobernante, es decir, parece que sale de su bolsa y no de recursos públicos, por como se ha venido manejando, en algunos casos incluso del presidente.



Esos son delitos electorales y hoy nadie los está identificando o denunciando y evidentemente sí hay una distracción de las autoridades, no sólo en el periodo de las campañas sino en el periodo sucesivo a las campañas, 'porque yo ya me voy, tú ya vienes y entonces hay cosas que presupuestalmente ya no puedo hacer o programáticamente ya no puedo hacer, y hay cosas que de todas maneras no le veo sentido hacerlas porque perdí una elección y tengo que entregar un estado mejor que el que recibí'. Finalmente todo esto es un caldo de cultivo.



Otro aspecto que no se tiene en consideración es que la crisis económica en México probablemente es una de las peores del planeta, pero además no es exclusiva de nuestro país. Y va pasar en la medida en que tantas personas no encuentren trabajo en sus países de origen, como en Centro y Sudamérica, incluso Asia y África, y piensen llegar a México, atravesar el territorio mexicano para llegar a los Estados Unidos.



La migración por sí misma no es un peligro, pero la migración en un contexto donde hay delincuencia organizada y hay falta de implementación de la norma, ha producido efectos negativos en ciudades donde hay una alta presencia de migrantes.



Sí es relevante hacer ese análisis porque se conjuntan una crisis económica local, incapacidad institucional, distracción institucional por las elecciones y otros factores más como son la migración y el hecho que no estamos avanzando en términos de reducir el número de armas y efectivo que ingresan a nuestro país porque ahorita queremos quedar bien con Estados Unidos y con el actual presidente que es pro armas.



Entonces no se generan candados mucho más profundos y sistemas de combate mucho más profundos de la frontera de Estados Unidos hacia México y esto es un caldo de cultivo para lo que vivimos los ciudadanos



Después está el tema de la delincuencia organizada. Hace más de un mes se cometió el atentado contra Omar García Harfuch. No hubo un desbordamiento de la violencia como consecuencia de ello pero el crimen organizado está ahí, permanece aquí; parece que va a seguir y que va a crecer



—El crimen organizado en la Ciudad opera desde hace mucho tiempo. Sería absurdo pensar que de repente uno de los puntos más relevantes o el más relevante es que por donde ingresa y sale la droga de nuestro país hacia otros destinos, como es el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México no hubiese un involucramiento de la delincuencia organizada. Si vemos la operación de algunas autodenominadas bandas, son bandas de manera semántica, pero en los hechos operan como delincuencia organizada, porque tienen una capacidad mucho más fuerte de muchos carteles que operan en nuestro país.



Hay delitos que trascienden el tema del narco menudeo o de las drogas en donde la delincuencia organizada está involucrada. Pensemos en la trata de personas.



La Ciudad es uno de los destinos preferidos para trata de personas con fines de explotación sexual. Y aparte hay otros estados que son más agrícolas en donde hay una alta presencia de personas con fines de explotación laboral, pero el caso de la Ciudad, entre mendicidad forzada y trabajo sexual, hay alta penetración de la delincuencia organizada. La trata de personas no puede ocurrir por bandas, requiere de sistemas mucho más articulados. Hay algunos ejemplos de secuestros que operan como delincuencia organizada pero se vuelve una semántica definir qué es una banda y qué es delincuencia organizada y en ese sentido la operación que no ha sido combatida adecuadamente sólo puede crecer.



También está el tema del narco menudeo. Ha habido una reducción en las carpetas de investigación muy leve, pero en comparación con otros estados empeoró la situación y viene aparejado con el aumento de las adicciones ¿El narcomenudeo es la puntilla del problema en la Ciudad?



—Es una de las puntillas. Es muy difícil decir que un delito es el disparador de la violencia o el disparador de las condiciones de incidencia delictiva. Donde hay narco menudeo hay robo, donde hay narco menudeo hay extorsión, donde hay narco menudeo hay homicidios, donde hay narco menudeo hay secuestro y encontrar esas correlaciones a veces es difícil, Por qué a veces el narco menudeo ocurre en una parte de la ciudad y la ejecución de otros delitos en otra, entonces no necesariamente.



Sobre todo en temas de narco menudeo la extorsión presencial es muy importante, en donde no necesariamente yo le pido derecho de piso a un antro o un giro como un centro de entretenimiento, pero tal vez yo los obligo a que se hagan de la vista gorda en caso de que yo venda drogas ahí y entonces saben que sólo una o dos personas pueden vender ahí y que si ven a una tercera le deben avisar no a la autoridad, sino al cártel.



Evidentemente el narco menudeo genera condiciones muy preocupantes, pero no es el único delito.



Yo creo que el narco menudeo en nuestro país no se está combatiendo, se está atacando a los usuarios finales, es decir, a los consumidores de la droga, y se está atacando a los pequeños vendedores, A los que están en el antro o en la calle, ¿pero cuantos laboratorios de drogas sintéticas se desarticulan en nuestro país y particularmente en la Ciudad de México? ¿Cuántas, como le llaman comúnmente ‘casitas’, es decir, esos puntos de venta a los que acuden los narco menudistas para luego distribuir o incluso algunos usuarios? Cuando tú ves las detenciones, cuando ves las carpetas de investigación la mayor parte son consumidores que tenían una cantidad mayor a la permitida y por otro lado son esos pequeños vendedores que no representan a los líderes, que no representan el combate a un sistema articulado de corrupción y de penetración del crimen.



Cuando regresó en días pasados a sus labores, Omar García Harfuch decía que no hay una gran penetración del Cártel Jalisco Nueva Generación, que son sobretodo bandas locales como la Unión Tepito y la Antiunión y que de hecho la Antiunión en este momento ya se estaba desarticulando ¿está usted de acuerdo con ese retrato?



—Creo que más allá hay una evidencia de un cártel que opera y que no es el único, hay una evidencia de bandas que operan y no son las únicas y en ese contexto hasta que no tengamos... la delincuencia organizada no va a disminuir, no va a desaparecer, lo único que se puede es acotar. Suecia tiene delincuencia organizada; Noruega tiene delincuencia organizada; Finlandia o Japón tienen delincuencia organizada, por citar algunos entre los países, como Australia o Nueva Zelanda que son más prósperos y más desarrollados en el mundo.



Lo único que podemos hacer es acotarla y que se vuelva una delincuencia organizada que ya no mata; no va a desaparecer, que produzca una menor cantidad de delitos para todos los ciudadanos, pero finalmente se requiere que ésta no sea tan agresiva respecto a lo que estamos viviendo y que no sea capaz de controlar una entidad o territorio, sino que esté dentro del marco de una operación más o menos acotada. Y segundo, yo creo que Omar hace un lado un análisis, pero por otro lado también una respuesta política, como es de esperarse del secretario de Seguridad Ciudadana.





--¿Haría falta más trabajo desde la Federación en la Ciudad de México? Pongo el caso de “El Marro”, pues presumió el gobierno federal que “El Marró” fue cercado financieramente. La Unidad de Inteligencia Financiera cerró muchas cuentas en torno a él e incluso de sus abogados. Aquí no vemos una acción de la Unidad de Inteligencia Financiera, al menos que sepamos ¿cómo y quién de la Federación tendría que intervenir en la Ciudad para poder montar un cerco en torno a la delincuencia organizada?



—Uno de los aspectos que a mí me preocupa cuando dicen que cercaron a través de los sistemas financieros a un delincuente, mi pregunta es cómo limitaron la cantidad de efectivo que maneja un delincuente. La mayor parte de los delincuentes se mueven en efectivo y la gran cantidad de recursos que tienen son en efectivo. Entonces decir que los cercaron a través de los sistemas formales me parece que es como cuando le quieres quitar una plaga a una planta o de un lugar a una parte muy limitada, cuando la mayor parte en realidad pasa por medios no identificables tan fácilmente.



Pero efectivamente en la Ciudad hay una ausencia de trabajo de la Federación en temas de narco menudeo y de narcotráfico; hay una ausencia de la Federación en términos de análisis y si lo hacen hay una incapacidad de la Fiscalía General de la República para judicializar los casos.



Se liberó a 26 integrantes del cártel Santa Rosa de Lima precisamente por que la entidad, Guanajuato, no tenía las competencias para sostener cargos de delincuencia organizada y tuvieron que irse por el delito menos relevante que sí está dentro de sus competencias y la Federación nada más se quedó viendo.



Lo mismo pasó aquí en la ciudad con la gente de la Unión Tepito, lo mismo ha pasado a lo largo del país. No hay evidencia de que la Fiscalía General de la República esté trabajando, incluso si leemos los comunicados, sólo en el caso de la fiscalía de Guanajuato se hace una mención a la FGR pero no hay evidencia siquiera en la Federación que la FGR esté operando como debería de estar. Ese fue un operativo armado por el Estado y acompañado por la Federación. Me parece que ese es un error pues debió ser al contrario que la Federación fuera por delante y el estado en apoyo. Creo que nuestras instituciones federales se encuentran absolutamente colapsadas y sin una claridad de operación. Esperemos que estas dos detenciones que se dieron, primero en Guanajuato y ahora en Tamaulipas sean el final de una narrativa poco clara de abrazos y no balazos, y pongan sobre la mesa una estrategia clara de combate a los delitos.