Envejecimiento saludable



Ciudad de México.- Es importante señalar que para 2020-2030 la cifra de personas mayores de 60 años o más habrá aumentado en un 34% de 100 millones en 2019 a 140 millones y para el 2050. Se proyecta que la población mundial de personas mayores de 60 años será el doble alcanzando 2,100 millones.



También en este 2020 se observa que hay personas mayores de 60 años y más que niños menores de 5 años.



Por eso es importante crear una cultura de un envejecimiento saludable para que toda esta población tenga una mejor calidad de vida.



Esto consiste en desarrollar y mantener a edades avanzadas la capacidad funcional que haga posible el bienestar.



La capacidad funcional viene determinada por la capacidad intrínseca de una persona, es decir la combinación de todas las capacidades física, mental, en el entorno en el que viven (entorno físico social y político) y las interacciones entre ambos.



Envejecimiento saludable puede ser una realidad para todos, pero para ello hay que dejar de ver el envejecimiento saludable como mera ausencia de enfermedad y fomentar un cambio de la capacidad funcional que permite a las personas mayores ser y hacer lo que ellas prefieran en beneficio de su bienestar. Fomentar esto exigirá adoptar medidas múltiples encaminadas a prevención de enfermedadesy promover la salud y mantener la capacidad funcional y autosuficiencia de cada uno de estas personas mayores.

Fortalezas



La buena salud añade vida a los años y esto favorece oportunidades que se dan con el aumento de la longevidad, depende en gran medida de este envejecimiento saludable, cuando las personas viven estos años adicionales con buena salud y continúan participando en la vida familiar y las comunidades como parte integral de ellas contribuyen al fortalecimiento de las sociedades.

Debilidades



Pero si estos años adicionales están afectados por la mala salud, genera aislamiento social familiar o la dependencia familiar así como la atención medica crónica y las implicaciones para las personas mayores y para la familia y la sociedad son negativas.



El envejecimiento de la población seguirá representando sobre los aspectos de la sociedad y en particular sobre el mercado laboral y financieros y sobre la demanda de bienes y servicios como la educación, la atención médica, la protección social, el transporte así como la información y las comunicaciones y sobre todo sobre la estructura familiar y los vínculos intergeneracionales.



Lo que invita a planear la calidad de vida en el proceso de envejecimiento en México.



Pasar del entendimiento limitado de la vejez como mera condición al alcanzar cumplir los 60 años de edad para definirla como un proceso dinámico que afecta el curso de vida y ese es sólo el principio.



Ahí se empiezan a manifestar el estado de salud de mucha población con enfermedades crónico degenerativo que requieren cambio de hábitos alimenticios y de actividad física y mental, así como mejor sensibilización al autocuidado de la salud, y la atención geriátrica.



Porque el simple apoyo que da el gobierno de pensión alimenticia es loable pero no remedia todo el complejo problema del envejecimiento en México.



La investigación sobre el envejecimiento saludable debe responder a las necesidades actuales de las personas mayores y anticiparse a futuros desafíos, observar las condiciones y determinantes sociales, biológicos, económicos y ambientales. Por eso debemos cambiar la actitud ante el envejecimiento porque este es un proceso natural, pero si la juventud toma conciencia del autocuidado su calidad de vida será un gran privilegio vivir.



Para este momento tenemos en México 8 millones de adultos mayores y la cifra crecerá aceleradamente, por ello es necesario poner en marcha ya un programa integral de atención para el envejecimiento saludable.

  • Patricia Chico Aldama

    Patricia Chico Aldama

    Soy Médico cirujano de la UNAM, maestra en Salud Pública del Instituto Nacional de Salud Pública, especializada en epidemiología. Fui jefa del Departamento de Investigación en Epidemiología del Instituto Nacional de Pediatría (INP) y actualmente soy investigadora en el Laboratorio de Bacetriología del INP. Soy autora del libro Desarrollo Organizacional de de Editorial Plaza y Valdez y una de los cinco autores más leídos en América Latina en Acta Pediátrica y he publicado trabajos en Neurology. Hoy me desempeño en el Comité Directivo de la organización Alass de Europa.