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El pasado gobierno entregó servicios de salud a privados. Engañaban con gratuidad y pastillas para adelgazar



Ciudad de México.-Durante la pasada administración, en la Secretaría de Salud capitalina (Sedesa) hubo una entrega de servicios al sector privado para que este los otorgara y se beneficiara de los mismos en un modelo de negocios disfrazado de gratuidad. Los ejemplos más concretos de esa práctica fueron 11 clínicas de atención en el Metro y kioscos instalados en parques donde se recetaban pastillas para adelgazar que fabricaba un laboratorio.



La doctora Claudia Mesa, actual directora de Promoción de la Salud de la Sedesa, revela en entrevista con Capital CDMX esa práctica que distorsionó los objetivos de las políticas públicas de atención a la salud y que en palabras de la propia funcionaria fue la entrega de una parte de los servicios de salud de la Ciudad al neoliberalismo.



“Es la apertura del mercado y la privatización; por un lado como Estado te reduces a la mínima expresión y además de todo sacas a tus médicos para irlos a poner ahí para promover algo privado”, lamenta Claudia Mesa.



En sus oficinas, la funcionaria también pondera los señalamientos que han surgido y que ella desmiente de forma categórica, en el sentido de que el gobierno de Claudia Sheinbaum habría cancelado programas como el de Muévete, así como la contratación de nutriólogos y activadores físicos, en el marco de acciones para combatir el sobrepeso y la obesidad.



“Yo sí creo que muy de fondo en todo esto está esa parte privada a quien se le quita un espacio”, denuncia la directora de Promoción de la Salud.



Claudia Mesa reitera que en la actual administración se le apuesta como gobierno a fortalecer lo público, y para refrendar ese compromiso detalla que en la anterior administración surgieron convenios con empresas médicas, las cuales operaban en kioscos donde se desarrollaba una estrategia de combate al sobrepeso y la obesidad.



“En esos kioscos lo que hacían era poner médicos pagados por nosotros, pero esos médicos lo que hacían era recetar pastillas para adelgazar de un laboratorio privado. Entonces, lo que hacemos es que eso no puede continuar porque es un asunto público. La salud es un derecho humano, social y constitucional y no puede ser”, dice.



Acusa haberse encontrado con funcionarios públicos que habían asistido a esos kioscos y que sabían de esa promoción engañosa de un laboratorio privado y de su producto para adelgazar.



Sin precisar el nombre del laboratorio y del medicamento que ahí se ofrecía, la funcionaria expone que en la actual administración se ha retomado el proyecto de los kioscos, pero sin intervención privada, para realizar mediciones de masa corporal, orientación y consejería nutricional, así como talleres educativos acerca de la educación alimentaria.



Otro ejemplo de la entrega de servicios públicos de salud a privados fue la operación de 11 clínicas de la salud en instalaciones del Metro.



“Ese era otro asunto, así como los kioscos de la salud, porque cuando uno llegaba a consulta te decían: ´sí, estas pastillas, pero te pueden atender mejor si vas para allá o si compras esto´. Le abrían la posibilidad de lo privado y nosotros no queremos eso, porque la gran mayoría de la población no tiene dinero para gastar en medicamento o en el ámbito privado”, explica la doctora Mesa.



Así, de forma amañada, en esas clínicas del Metro lo que ocurría era que había un espacio donde un médico pagado por la Secretaría de Salud local realizaba detecciones de hipertensión, de glucosa, medía y pesaba a los pacientes, pero junto al consultorio estaban los laboratorios privados.



“De aquí de la Secretaría de Salud salía el recurso que se le daba a los laboratorios privados por estar ahí, pero el plus era que la gente iba y aparentemente era gratuito, pero la gente llegaba, le hacían su estudio, pero le decían que necesitaba otra cosa y la canalizaban a un laboratorio privado. Entonces se agrandaba el negocio”, abunda la funcionaria.



La directora de Promoción de la Salud de la Sedesa expone que se retomará la operación de las 11 clínicas en el Metro, pero con una visión realmente gratuita y absolutamente pública. Así, se contará con un médico, una enfermera y una trabajadora social; se harán detecciones, desde índice de masa corporal para la detección del sobrepeso y la obesidad, VIH, lípidos, antígeno prostático e incluso se otorgará ahí la cartilla nacional de salud.

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