El acceso a la Información Pública ayuda a alcanzar los Objetivos para el Desarrollo Sostenible



Ciudad de México.- El Vicepresidente de la Unión Sudamericana de Corresponsales (UNAC), Ricardo Rivas, detalló que el acceso a la información pública es una herramienta escencial en la sociedad para poder alcanzar los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS).



En un articulo de la Unesco relata que hace poco más de dos siglos y medio atrás –el 2 de diciembre de 1766, aunque algunos historiadores sostienen que fue en 1776- en Suecia, se promulgó la primera ley de libertad de información de la que se tenga registro en la historia universal. Aquella fue la “Ley de Libertad de Prensa y Expresión y del Derecho a Acceso a Documentos Públicos”, que fue el resultado de los esfuerzos realizados para alcanzar ese objetivo por el sacerdote sueco-finlandés Anders Chydenius, quien además era tabernero, diputado, economista y viajero incansable. La llamó “Ley para la Libertad de Prensa y del Derecho de Acceso a las Actas Públicas”.



Casi un cuarto de siglo más tarde, en la Asamblea Nacional, en Francia, los representantes del pueblo francés, declaran que “la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos del hombre son las únicas causas de las desgracias públicas y de la corrupción de los Gobiernos”. De aquella reflexión, emergió la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano”. Desde entonces, se reconoce que “la sociedad tiene derecho a pedir cuentas a todo agente público por su administración”.



El hito siguiente se concretó 200 años más tarde de la ley sueco-finlandesa. Es el Acta para la Libertad de Información, de 1966, en los Estados Unidos, que fue mejorada en el transcurso de la década de los años ’70, como consecuencia del caso que se conoce como “Los Papeles del Pentágono” y del “Escándalo de Watergate”, investigado y publicado por los periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward, en el diario The Washington Post.



Estocolmo, París, Washington, entonces, es el recorrido que en dos siglos transitó la sociedad civil para alcanzar el ejercicio pleno de un derecho que, sin embargo, en aquel año, sólo podía ser ejercido por unos 255 millones de habitantes cuando la población global se estimaba en unos 3.394 millones.



El avance de la sociedad civil sobre el secretismo de Estado es notable. La Unesco, junto con otras agencias multilaterales del sistema de Naciones Unidas, desde muchas décadas trabaja intensamente en el diseño de políticas públicas para que el acceso a la información pública deje de ser un objetivo a alcanzar.



El periodista Bill Orme, en un trabajo que desarrolló para Unesco, al igual que un reciente reporte de la Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (CEPAL), dan cuenta que aún cinco países del área –Cuba, Haití, Surinam, Venezuela y Bolivia- carecen de leyes de acceso a la información pública que son esenciales para la plena vigencia del Estado Democrático de Derecho en orden a los estándares internacionales.



Sin embargo, el también periodista y profesor, Ricardo Rivas detalla que queda mucho trabajo por hacer. Debido a que es necesario asumir la democracia y la libertad como dos asuntos pendientes, porque es posible construir sociedades más libres y más democráticas.



Recientemente, Edgar Morin sostuvo, enfáticamente, que “no puede haber reforma política sin reforma del pensamiento político, lo que presupone una reforma del pensamiento mismo, lo que presupone una reforma de la educación, lo que presupone una reforma política (porque) no hay reforma económica y social sin reforma política (y, tampoco) hay reforma de la vida ni reforma ética sin reforma de las condiciones económicas y sociales de la vida, y no hay reforma social y económica sin reforma de la vida y reforma ética”.



Con ese marco contextual, el pleno ejercicio del derecho de acceso a la información pública es sustancial para la co-construcción de una sociedad incluyente que tienda, asimismo, a constituir una ciudadanía planetaria.



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