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Demandan incrementar las penas contra curas pederastas en México y tipificar el encubrimiento

Monterrey, Nuevo León.- La Iglesia Católica enfrenta una crisis histórica por los casos de pederastia, por lo que está obligada a realizar un cambio radical y prevenir los abusos sexuales de sacerdotes, además es urgente tipificar este delito en los 12 estados que aún no lo tienen y castigar a los encubridores penalmente, coincidieron en señalar los ponentes del Foro Nacional SPES VIVA, Derechos de la infancia ante la pederastia clerical, que se realiza en Monterrey.

En la inauguración del foro Cristina Sada Salinas, organizadora del evento, planteó la urgente necesidad de que la jerarquía católica, pase de las declaraciones y las simples políticas de prevención, a un auténtico combate del problema, que implique procesar penalmente a los agresores y la reparación del daño.

En el primer día del foro, la participación del sacerdote Jorge de Sierna causó revuelo entre los asistentes y los seguidores a través de redes sociales, al revelar que en algunos seminarios en México se cometen abusos sexuales a los jóvenes que ingresan y no se denuncian estos hechos porque son amenazadas por las autoridades eclesiásticas de no llegar a ser sacerdotes.

Consideró que los obispos deben revisar los casos de los seminaristas y sacerdotes expulsados, sólo por ser testigos y denunciar los abusos sexuales, porque aún varios están vivos.

Recordó con dolor que cuando estaba en el seminario fue testigo de varios abusos sexuales que sufrieron sus compañeros y éstos sucedían, dijo, “bajo el rostro del crucifijo, lo vi y lo escuché…malditos”.

Propuso que los sacerdotes pastoralmente deben formar a las familias y decirlo abiertamente en las misas: “cuiden a sus hijos, a tú niño no lo puede tocar nadie, ningún cura, bajo ningún pretexto”.

Además, consideró que los obispos y sacerdotes también vayan al siquiatra y sicólogo “porque hay algunos que están demasiado enfermos” que “así como nos tratamos de actualizar en teología, así nos actualicemos en nuestra salud mental para evitar estos crímenes”.

En las parroquias, agregó, se les debe advertir a los familiares y catequistas “cuiden a los niños de los curas depredadores, porque hay curas violadores”.

Como anécdota, recordó que recién se dio a conocer los abusos del padre Marcial Maciel fundador de los Legionarios de Cristo, en la calle si llevaba el alzacuellos, que lo identifica como sacerdote, llegó a escuchar a las personas que pasaban junto él decir “cuiden a sus niños”.

Al foro asistió Heriberto Cavazos, obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Monterrey, quien afirmó que “no basta pedir perdón” y ponerse al servicio de las víctimas, porque esta injusticia debe recibir reparación.

Ahí, dio a conocer que en los últimos años en esa Arquidiócesis se han denunciado ante las autoridades ochos casos de pederastia clerical.

Al respecto, el procurador de justicia de esa Arquidiócesis, sacerdote Pedro Pablo González señaló que no todos los casos son de sacerdotes, hay uno maestro de colegio y un dirigente de un movimiento religioso.

Joaquín Aguilar, director de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual para Sacerdotes (SNAP) México, dijo que el pederasta se aprovecha de su condición de autoridad y busca a sus víctimas entre personas vulnerables que no tengan redes familiares de protección.

Y sabe que su institución lo protegerá, antes de que se “haga escándalo”.

Reconoció que la Conferencia del Episcopado Mexicano ha presentado los protocolos y guías de protección a menores, sin embargo, advirtió éstas no se cumplen en las diócesis, por lo que necesario que sean aterrizadas, porque son los obispos de cada diócesis los que conocen los casos de sus sacerdotes.

El sacerdote Alberto Anguiano Aguilar, miembro del Centro Interdisciplinar para la Protección del Menor, señaló que en los casos de pederastia clerical se ésta ante un “sujeto de doble responsabilidad”, que implica a un clero infractor y una jerarquía que lo protege. “No basta con expulsar manzanas, sino lo que se hace por encontrar y combatir las causas de la putrefacción” indicó.

Y en la sesión de preguntas y respuestas señaló que los medios de comunicación difunden los casos de abuso sexual de sacerdotes, sólo como “negocio”.

El especialista en religiones Bernardo Barranco indicó que en este fenómeno existe una doble victimización que al mismo tiempo exige una disciplina de guardar silencio, además de que existe un fuero eclesial que permite la impunidad, pues las autoridades civiles no actúan; así que no basta cuestionar la iglesia, por lo que propuso ejercer presión para políticas públicas más severas.

En su exposición, el ex sacerdote Alberto Athie Gallo afirmó que el problema de la pederastia eclesial no es un de individuos con perversiones, sino que es todo un mecanismo estructural de la Iglesia católica como institución, funciona como una cadena de responsabilidad en tres órdenes, la Santa Sede, los obispados locales y los sacerdotes que cometen el delito. La Iglesia debe acabar con el silencio protector de la institución y reconocer que la pederastia contradice absolutamente el Evangelio y del mandato de cuidar a los niños.

Además, de reconocer como sujetos de derechos a los niños, porque la protección de la imagen de la institución no puede estar por encima del interés superior de la infancia, lo que exige denunciar y presionar para que las autoridades civiles competentes juzguen al pederastas.



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