Defendiendo la democracia



Ciudad de México.- Esta semana se cumplen 17 años del fallecimiento de Norberto Bobbio, al mismo tiempo un teórico de la política democrática y un filósofo de la duda sistemática como fundamento de todo saber.



Célebre por sus profundas reflexiones sobre “la lección de los clásicos”, la estructura y función del derecho, los valores políticos, la cultura civil y tolerante, los fundamentos del poder legítimo, la paz y la guerra, los derechos humanos y el futuro de la democracia, el profesor turinés también alerta sobre los riesgos siempre presentes de las degeneraciones políticas y del autoritarismo.



Considera que el régimen democrático se distingue de los regímenes autocráticos por tres aspectos clave que son: el principio de legitimidad del poder que se refiere al modo como se integra la clase dirigente y justifica su actuar cotidiano; la renovación periódica del consenso que es necesaria e insustituible en todo sistema democrático; y la movilidad de la clase política porque un régimen es democrático cuando existen distintos grupos que compiten abiertamente por el poder y donde acontece una renovación continua de las clases políticas.



Resulta conveniente recordar al pensador italiano en la perspectiva del proceso electoral federal que llevaremos a cabo el próximo mes de junio en nuestro país, porque existen preocupaciones fundadas sobre la fortaleza de nuestra institucionalidad democrática.



México logró consolidar la división de poderes como el principal mecanismo de control entre las diferentes clases políticas que se disputaban el poder.



Para ello se establecieron instituciones y se reformaron leyes, que hicieron posible la alternancia pacífica en el poder.



Con muchos sacrificios construimos un sistema institucional que actualmente se encuentra a prueba, sobre todo por el incesante activismo electoral que López Obrador ha mantenido desde el inicio de su gestión, ya sea estigmatizando a los opositores de su gobierno desde las conferencias mañaneras, ya sea en la constante invocación a su ejército de electores para defender a toda costa su proyecto político.



Además, la clase gobernante impulsa una serie de transformaciones legislativas e institucionales para intentar garantizar la continuidad de su proyecto y el voto clientelar por el partido del Presidente.



Nos encaminamos rápidamente hacia una forma de gobierno monolítico, autocrático, demagógico, clientelar, mesiánico y restrictivo de las libertades.



Se sustenta en el viejo modelo del presidencialismo centralista y unipersonal. Por ello, la denominada Cuarta Transformación representa una amenaza a nuestra inconclusa democratización en cuanto se alimenta de la polarización política y de la confrontación social.



Ha desarrollado un gobierno con graves conflictos de interés, manifiestas incapacidades para cumplir con las encomiendas institucionales y que se caracteriza por amiguismos, clientelas e imposición de parentelas a todos sus niveles.



Además, impulsa una estrategia basada en el voluntarismo y los caprichos personales como muestra la pésima gestión de la pandemia y sus graves consecuencias económicas y sociales.



Que la democracia consista en el autogobierno del pueblo es un mito que la historia continuamente desmiente.



Norberto Bobbio recuerda que en todos los estados quien gobierna y toma las decisiones últimas que son impuestas al conjunto de la sociedad es siempre un pequeño grupo.



Por ello, sostiene que los regímenes democráticos se distinguen de los autoritarios por el modo como esas minorías emergen, gobiernan y caen. Es la distinción entre las minorías que se imponen en el poder y las nuevas mayorías que se proponen como alternativa.



Recordar al maestro tiene sentido cuando advertimos los peligros que enfrenta la institucionalidad democrática de nuestro país.



Twitter: @isidrohcisneros

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