| 

2018

Debaten políticos, académicos y sociedad civil conveniencias de gobiernos de coalición

Ciudad de México.- Políticos, académicos, investigadores e integrantes de la sociedad civil coincidieron que el sistema político mexicano, centrado en el presidencialismo, se encuentra agotado, por lo que llamaron a revisar el esquema de gobiernos de coalición como una opción para generar los consensos y la gobernabilidad necesarios ante el desencanto de la ciudadanía.

Durante el Foro “Gobiernos de coalición: ¿alternativa real frente al fracaso del régimen presidencialista mexicano?”, el Vicecoordinador del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática en la Asamblea Legislativa (ALDF), Raùl Flores, reiteró que el modelo presidencialista en México se encuentra agotado, por lo que propuso trabajar en la figura de los gobiernos de coalición, a fin de conformar una correlación política en favor de los ciudadanos.

Por su parte, Mario Velázquez, consejero presidente del Instituto Electoral de la Ciudad de México, señaló que ante el desencanto de la gente con el actual modelo o sistema democrático, la posibilidad de un gobierno de coalición no debe ser visto como un tema menor pues basta recordar que entre las naciones de América Latina nuestro país se encuentra en el último lugar en el índice de satisfacción de la gente con su gobierno.

“Ello debe ser un elemento de análisis para determinar los alcances de esta figura innovadora en el país. Lo que falta para hacer realidad un gobierno de coalición es que éste tenga objetivos y obligaciones claros, características que en el ámbito local deberán estar expuestos desde la Ley Orgánica de la Administración Pública. Por eso esta es una gran oportunidad para que una ciudad de avanzada como la Ciudad de México, cuente con esta figura novedosa para el ejercicio público del poder, donde la participación ciudadana legitime la actuación de sus gobernantes”, agregó.

Durante la primera mesa del foro, titulada “Presidencialismo y gobiernos de coalición, ventajas y desventajas”, el maestro Pablo Xavier Becerra Chávez, de la UAM, opinó que con el gobierno de coalición, que es sólo una opción dentro de los modelos gubernamentales, no se cambia el presidencialismo de forma total, pues de acuerdo a la constitución dicha figura es limitada.

“Vamos a ver si para las próximas elecciones de 2018 somos capaces de caminar por el semi parlamentarismo, aunque desde mi punto de vista los gobierno de coalición añadirían muy poco a lo logrado con el Presidencialismo”.

Ricardo Becerra Laguna, del Instituto de Estudios para la Transición Democrática (IETD), aseguró que las críticas a los gobiernos de coalición son propias de un pensamiento estancado en el presidencialismo mental. Para refutar esos señalamientos puso como ejemplo el éxito del gobierno de coalición de Angela Merkel en Alemania, quien prefirió una coalición para garantizarse gobernabilidad. También recordó el caso de Chile, que con los gobiernos de coalición domesticó a las fuerzas militares en una etapa de claro avance democrático y de prosperidad económica.

“Debe haber un programa de gobierno conciso y claro que se debe basar en tres premisas fundamentales: respeto y garantía a los derechos humanos , combate a la corrupción y a la desigualdad económica”.

Isidro Cisneros, académico de la Universidad Anáhuac, ex presidente del Instituto Electoral local y ex diputado constituyente del PRD, planteó el agotamiento de presidencialismo como producto de la crisis de los vínculos de los partidos y ciudadanos, el cual derivó en un sistema político disfuncional que ha generado focos rojos para la participación ciudadana.

“Estamos al final del ciclo político actual y necesitamos nuevos esquemas para hacer política, por eso el gobierno de coalición puede representar la oportunidad de acercar a los ciudadanos en las decisiones políticas. Los gobiernos de coalición son resultado del realineamiento que representa la pérdida de legitimidad de partidos, lo que le da paso a la ciudadanización. Los gobiernos de coalición pueden hacer que los ciudadanos se vuelvan a sentir parte de la toma de decisiones, pero debe ir más allá y socializar dicho poder, pues ello puede abonar a la gobernabilidad para evitar la inestabilidad política”.

Javier Santiago, catedrático de la UNAM y ex consejero electoral, apuntó que el sistema presidencial desde su institucionalización se ha ido transformando con algunos rasgos parlamentarios que han dado paso a cambios en la división de poderes clásico. Señaló que los gobiernos de coalición deben ser acuerdos políticos de voluntad y de madurez entre las fuerzas involucradas.

“La pregunta fundamental es para qué un convenio de coalición derivado de un acuerdo electoral si como instituciones los partidos no se han puesto de acuerdo sobre los temas en los que debe haber coincidencia. Por eso estamos en el momento preciso de reflexionar el modelo económico gestado en los 80 que sigue vigente, revisar los derechos de trabajadores que actualmente no tienen ni siquiera el salario mínimo ni seguro social. Hace falta ver las propuestas de las distintas fuerzas políticas para el futuro para el país”, acusó.

José del Tronco Paganelli, académico de FLACSO, calificó los gobiernos de coalición como la alternativa institucional para mejorar la eficacia de los gobiernos en la toma de decisiones para resolver problemas de la ciudadanía.

“El presidencialismo fue por muchos años eficaz pero fue poco representativo. Ahora estamos ante la fragmentación política donde hay bajos niveles de eficacia y también de representatividad. Los gobiernos de coalición pueden ser la respuesta para la conciliación de ese dilema”, dijo.

Entre las ventajas de un gobierno de coalición mencionó el aumentar la representatividad de las políticas públicas, más oportunidades para la rendición de cuentas y la reducción de la polarización política. Señaló que la firma de un gobierno de coalición tendría que ser obligatorio y hacer que ese gobierno asuma ese plan.

En la segunda mesa del foro, titulada ”Contexto Electoral para los gobiernos de coalición”, el diputado Pablo Piña Kurcyn, del Partido Acción Nacional, señaló que la Constitución Política de nuestro país marca el límite de lo que pueden ser los gobiernos de coalición a través de las reformas a los artículos 74, 76 y 89 constitucionales, que señalan que el presidente puede formar un gobierno de coalición con un programa común, mismo que es optativo.

“A lo largo de los 40 últimos años hemos favorecido un sistema semi parlamentario debido al cambio en la correlación entre las fuerzas políticas, ahora se habla de la figura del gobierno de coalición que les puede dar certidumbre a quienes opten por una coalición electoral”, expuso,

Jesús Zambrano, Vicecoordinador del PRD en San Lazaro, dijo que cuando se habla de gobiernos de coalición se debe reconocer que estamos ante la crisis del fin del régimen presidencialista y ante el agotamiento de una figura que busca mantenerse a pesar del evidente fracaso para resolver los más elementales problemas de la sociedad.

“Se debe pujar por una mayor estabilidad política que debe ir más allá de las decisiones de un solo individuo representado en el presidente, la oferta de López Obrador solamente es un nuevo llamado a repetir el régimen presidencialista; lo otro es una posibilidad de cambio de régimen, pero hay que hacerlo obligatorio bajo cierta premisas, con un programa base que se impulse cuando se sea gobierno”, argumentó.

Dijo que se debe evitar el pensamiento que el presidencialismo va a resolver los problemas de los mexicanos, porque hemos ido avanzando en un proceso de maduración del modelo de gobiernos de coalición y hacia allá hay que ir avanzando a fin de lograr una verdadera democratización del poder público.

El politólogo José Antonio Crespo, dijo que en el tema de los gobiernos de coalición la segunda vuelta puede coadyuvar a un respaldo mayoritario a quien gane la presidencia, aunque el gobierno de coalición puede fragmentar más al Poder Legislativo o alejar al Ejecutivo del legislativo.

“Habría que regular la segunda vuelta para que en la medida de lo posible legitime el gobierno de coalición. El objetivo es cómo darle mayor respaldo en el Congreso para que su programa de gobierno salga adelante en caso de no tener mayoría legislativa. Un Sistema presidencialista con un poder legislativo dividido no es lo deseable, por eso se opta por gobierno de coalición para evitar la confrontación o la división para no caer en parálisis legislativa", manifestó Crespo.

Marcos Rascón, ex candidato independiente a la Asamblea Constituyente, dijo que la crisis del , una alianza +múltiple de partidos o fuerzas políticas que se debe integrar para evitar caer en la parálisis, por ello se requiere de mayorías para cumplir con el programa propuesto por el que sea elegido como presidente de la República.

“En un gobierno de coalición se deben establecer acuerdos y alianzas para temas específicos en los que no hay coincidencias plenas pero que se pueden revisar, por eso el Pacto por México hubiera sido realmente viable si se hubiera firmado cinco minutos antes de que Peña Nieto tomara posesión, no después, porque así sólo sonaba a benevolencia", dijo Rascón.

Etiquetas Noticias

COMENTARIOS

MÁS 2018