Covid-19 obliga a guardar alabanzas a la jefa de gobierno, en el día de su Informe ante el Congreso



Ciudad de México.-Entre las muchas cosas que ha cambiado el Covid-19, está la forma de venerar al jefe de gobierno en turno el día de su Informe ante el Poder Legislativo de la Ciudad de México.



El coronavirus impuso la pausa de convertir al 17 de septiembre en un jolgorio del partido político gobernante, sacar a la clientela y posicionarla en las inmediaciones del recinto legislativo de Donceles y Allende, para aplaudir y lanzar fanfarrías al titular del gobierno de la Ciudad.



Desde hace 18 años se montaba ese ritual de cuyas mieles probó Claudia Sheinbaum el año pasado, pero hoy no y quién sabe cuando pueda.



La pandemia obligó a la mandataria a quedarse en la sede de su administración, y a puerta cerrada desde el patio del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, en una sesión remota vía Internet, compareció ante el Pleno del Congreso capitalino para rendir cuentas de lo hecho a dos años de su gobierno.



Pero el informe no quedó exento de esa realidad que impone conexiones a distancia, pues la transmisión en redes sociales estuvo plagada de fallas técnicas.



El canal de televisión público que administra el gobierno de la Ciudad, Capital 21, tuvo a su cargo la difusión del Segundo Informe, pero a tal grado llegaron los problemas en la transmisión, incluso por televisión abierta, que el Congreso de la Ciudad tuvo que intervenir para generar su propia transmisión. Así, en su momento, hubo dos señales a seguir.



Por Internet la mayoría de los legisladores siguió desde sus casas el Informe conectados a la aplicación de Zoom. Al recinto de Donceles y Allende solo llegaron los integrantes de la Mesa Directiva, los coordinadores y vicecoordinadores parlamentarios que integran la Junta de Coordinación Política, y aquellos legisladores encargados de hacer el posicionamiento por su respectivo partido político.



La tribuna del Congreso de la Ciudad fue sanitizada por dos trabajadores del órgano legislativo cada que un diputado tomó la palabra. En el Pleno del Congreso los que estuvieron presentes usaron cubrebocas y estuvieron separados por metro y medio de distancia en las curules.



En la sede del gobierno capitalino se montó un presidium que ocupó Claudia Sheinbaum. A su lado, pero también conservando sana distancia, estuvieron el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Rafael Guerra, y la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero.



En sillas abajo del presidium se repartieron el espacio los secretarios del gabinete local, los alcaldes y alcaldesas; el secretario general de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTE), Joel Ayala, y el comandante de la primera zona militar, general Martín Salvador Morfín.



Pero no faltó aquella voz, desde la oposición, que calificó todo eso de un error. En su turno para presentar la posición de su partido, el perredista Jorge Garviño, consideró que "no estamos haciendo bien las cosas".



Dijo que el informe es ante el Congreso de la Ciudad y por cortesía y protocolo la jefa de gobierno debería estar en el recinto de Donceles y Allende.



Gaviño aprovechó el momento para congratularse por el oportuno y ágil esclarecimiento de la reciente amenaza contra su vida, pues como la figura pública más importante de la capital, la integridad de la mandataria es factor de estabilidad institucional en el país.



El del PRD no desaprovechó el momento para acusar la existencia de un poder legislativo sumiso, un manejo dudoso de las cifras de enfermos y fallecidos por Covid-19 y datos alarmantes en la seguridad, como el que la capital del país ocupe el tercer lugar nacional en feminicidios, el primero en violencia intrafamiliar y el segundo en el de violación.



Otro que aprovechó el momento para echarle en cara a Sheinbaum su ausencia física fue el panista Diego Garrido, quien en una airada crítica a la conducción del Ejecutivo local reprochó la restauración del centralismo, de la rancia práctica de subordinación al Presidente y del maltrato al Poder Legislativo.



Garrido la acusó de "esconderse detrás de la pandemia para no tener la decencia y respeto de venir a este recinto legislativo", y le dijo que este Segundo Informe debe ser un momento de autocrítica, dejar de acusar al pasado, de poner pretextos y corregir el rumbo.



"El peor gobierno, en el peor momento, pero no hay pandemia, ni mal gobierno que dure 100 años", sentenció el panista, quien también atacó a la mandataria con uno de los eslabones más débiles de esta administración, el de la inseguridad, al exponer que la CDMX ocupa el segundo lugar en incidencia delictiva a nivel nacional.



Garrido afirmó que la administración de Sheinbaum ha maquillado las cifras sobre el Covid-19, pues no van 11 mil sino 33 mil muertes a causa de la pandemia. El del PAN no ofreció ninguna prueba para sustentar ese dicho.



Pero aunque a la distancia siguió los posicionamientos, Sheinbaum no le rehuyó al debate. En su Informe tomó un momento para responderle al panista Garrido.



"Por cierto, sería bueno que el diputado del PAN que hizo el posicionamiento pudiera revisar con todo detalle las cifras, porque probablemente se quedó en las cifras del 2018", expresó la mandataria, al hablar de los logros de su gobierno en materia de seguridad.



Aunque según el formato del Informe ella tendría 20 minutos para hablar, la jefa de gobierno se tomó 43 minutos para hacer un recuento de los logros a dos años de que ascendió al poder en la capital del país.



Aseguró que la inseguridad en casi todos los rubros se ha reducido, menos en el robo a casa habitación, y ya que tocó el tema hizo un reconocimiento al secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, luego del atentado que el jefe de la Policía sufrió hace dos meses y medio.



"Quiero aquí reconocer el trabajo de todo el equipo del gabinete de seguridad, pero en particular al secretario de Seguridad Ciudadana que está aquí y que frente a la adversidad siempre pone su mejor esfuerzo y dedicación. A nombre de los habitantes de la ciudad, muchas gracias. Eres un ejemplo, Omar, de valentía, entereza, honestidad y un ejemplo para todos los integrantes de la policía. Muchas gracias", dijo la mandataria entre el aplauso de alcaldes, diputados e invitados.



A quienes también agradeció fue a doctores, enfermeros, enfermeras, trabajadores de la salud, pero también a policías, bomberos, a las y los trabajadores de limpia, así como a todos los servidores públicos que a pesar de la pandemia y del distanciamiento social han permitido que la Ciudad funcione.



A diferencia de otros informes y de otros momentos, de la costumbre que acuñaron otros jefes de gobierno por hacer grandes anuncios durante su Informe ante el Congreso, el discurso de Claudia Sheinbaum fue austero en ese sentido.



En el cierre de su mensaje, aseguró que a ella y su proyecto "nos caracteriza nuestra obsesión por encontrar las causas de los fenómenos sociales y técnicos y en tomar las decisiones correctas sin improvisaciones, sin ocurrencias sino con planeación, con método y con fortaleza científica", destacó.



Aseguró que siempre recordará sus principios e historia, de dónde viene y para qué fue electa.



"La ciudad tiene esperanza y futuro y yo no tengo más que sentirme orgullosa de nuestra gran ciudad y sus habitantes y cada día tratar de estar a la altura de este gran pueblo maravilloso que habita la gran, gran, Ciudad de México", concluyó entre los vivas de diputados de su partido que abrieron sus micrófonos en la plataforma de Zoom y que solo así pudieron demostrar su respaldo a la mandataria.



Cosas curiosas pasan con este distanciamiento social y con las reuniones a distancia, pues entre tantos micrófonos abiertos se alcanzó a escuchar la voz de un diputado que se mostraba sorprendido al enterarse del contagio por Covid-19 de la ex secretaria de Gobierno de la Ciudad Rosa Icela Rodríguez. "Rosa Icela acaba de dar positivo...Sí, ayer", se escuchó en la transmisión.



La presidenta de la Mesa Directiva del Congreso capitalino, la panista Margarita Saldaña, pedía a los legisladores cerrar sus micrófonos, pero pocos le hicieron caso, en particular los de Morena, quienes no paraban en sus loas hacia la mandataria. Se notó que se quedaron con ganas de abarrotar y hacerse notar con sus huestes a las afueras del Congreso local.



En su calidad de presidenta de la Mesa, la diputada de oposición Margarita Saldaña fue la encargada de responder al Informe de la jefa de gobierno. Le dijo a Sheinbaum y de pasada a toda la 4T que sería un error histórico asumir que la Ciudad tiene dueño y acreedor, pues la historia de la urbe y de su evolución democrática es prueba de que el ciudadano, al elegir una opción, opta por una alternativa democrática temporal y no otorga títulos de propiedad ni a perpetuidad, pues así como las mayorías dan, las mayorías quitan.