Coronavirus aumentó estrés en niños de 3 a 6 años. Sigue estos pasos para divertirlos



Ciudad de México.- María Teresa Monjarás, de la Facultad de Psicología (FP) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicó la importancia del juego y la validación de las emociones de niñas y niños de tres a seis años ante el estrés que pueden sufrir a causa de la pandemia de Covid-19.



La académica detalló que, a esta edad, los niños sí son capaces de percibir la situación de la amenaza sanitaria, lo que puede ocasionar un estrés no normativo o cotidiano, a lo que responden con un afrontamiento emocional y evitativo; “no asumirlo directamente se asocia a niveles de ansiedad altos en esta población”.



La especialista en psicopatología del desarrollo comentó –con relación al día del niño- sus observaciones realizadas con la exploración de madres de familia, cuya mayoría indicó que perciben cambios de conducta en sus hijos desde el inicio de la contingencia sanitaria, como llantos, berrinche, intolerancia, aburrimiento o sobrealegría.



“La reacción que tienen ante este evento depende de múltiples factores que van desde su desarrollo neurobiológico, cognitivo y temperamento, hasta el conocimiento en el manejo de emociones y el contexto familiar, entre otros”.



La especialista señaló la necesidad de enseñarles a enfrentar situaciones como ésta y otros problemas subsecuentes.



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Entre las recomendaciones giradas por Monjarás para disminuir el estrés de los niños están, en primer lugar, mantener la calma y ser tolerantes con ellos; escucharlos; limitar su acceso a televisión, dispositivos móviles y pantallas; crear rutinas de actividad física y juegos, con ellos, los pequeños pueden manejar mejor sus emociones.



“Una de las estrategias es que a través del juego hablen del virus. Son niños muy pequeños, pueden ilustrar la situación con plastilina o con dibujos; se les debe guiar y preguntarles qué le dirían al virus, qué les enoja de esta situación y cómo podrían combatirla”, puntualizó.



Enfatizó en la importancia de validar y respetar las emociones de los infantes; “si están berrinchudos o enojados, hay que decírselos, para que identifiquen qué está pasando; mostrarles disponibilidad y otorgarles la seguridad de que esta situación pasará y mientras los vamos a acompañar”.



En relación a la celebración del 30 de abril, la universitaria recomendó a los padres festejar dentro de casa y ser creativos, con actividades que involucrem dibujos, colores, música, y demás que apoyen –a la vez- la adquisición de habilidades socioemocionales.