Confiar en las elecciones es confiar en la ciudadanía



Ciudad de México.- Uno de los aspectos que prevaleció durante muchos años en la organización y desarrollo de los procesos electorales en México, fue la desconfianza en las elecciones.



Desconfianza que estuvo protagonizada principalmente por los resultados electorales a los que a unos ha favorecido y a otros no.



Al final, entre dimes y diretes de los actores políticos, entre demandas y la interposición de medios de impugnación, la población quedó en medio y, de alguna manera, se le adaptó a tener desconfianza en los procesos electorales.



Por ello, nos parece importante resaltar que los cimientos que hoy garantizan que las elecciones sean confiables están justamente en los ciudadanos mismos. Me explico.



Recientemente, el Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó la “Estrategia de Capacitación y Asistencia Electoral” para el proceso electoral 2020-2021 que contiene los criterios generales que deberán observarse para la correcta integración de las mesas directivas de casilla conformadas por ciudadanas y ciudadanos como usted o como yo.



En estas casillas es justamente donde la ciudadanía asiste a emitir su voto por el partido, la candidata o candidato o coalición de su preferencia.



Para podernos dar una idea de lo que representa la conformación de éstas casillas, el INE presenta una estimación de casi 95 millones de electores para la elección de 2021, mismos que estarían en posibilidad de ejercer su derecho al voto en las elecciones más grandes que ha tenido nuestro país en las que concurren además de la renovación de la Cámara de Diputados federal, elecciones en las 32 entidades federativas destacando que en 15 de ellas habrá elecciones para elegir a un gobernador o gobernadora; en 30 entidades se elegirán las diversas autoridades de los ayuntamientos y alcaldías para la Ciudad de México, y en otras 30 se renovarán los Congresos locales.



De igual forma, el INE considera que para recibir la votación de tal cantidad de electores estaría instalando poco más de 164 mil casillas, lo que significa la participación de casi millón y medio de ciudadanos y ciudadanas que, luego del proceso de insaculación correspondiente, deberán ser capacitados y designados para fungir como funcionarios de casilla.



En este sentido, es justamente en la ciudadanía en donde se recarga toda la elección.



Son los ciudadanos quienes habilitan las casillas, organizan a la ciudadanía a que vote en orden, verifica que el elector sea el que aparece tanto en la lista nominal como el que aparece en la credencial de elector y es la que verifica que la gente vote en orden en elementos modulares que están diseñados para guardar la secrecía del voto.



Es la ciudadanía la que realiza el enorme trabajo de contar los votos, delante de algunos de sus vecinos que fungen también como funcionarios de casilla y frente a los representantes de los partidos políticos que son testigos presenciales de que cada voto se cuente y se cuente bien.



Dicho sea de paso, del cómputo realizado en cada casilla cada representante se queda con una copia que testifica el resultado obtenido en cada una de las casillas que se instalan a lo largo y ancho del país para recibir la votación tanto federal como local, en su caso.



Por ello, este esquema de operación de las elecciones basada en la ciudadanía ha permitido que la gente empiece a recobrar esa confianza por años perdida y con ello gana nuestra democracia y ganamos todos.



Donde habrá que poner énfasis es en la búsqueda, en su oportunidad, de procedimientos uniformes para la elección de nuestros representantes populares, ya que las diversas fórmulas de coaliciones y candidaturas comunes, por ejemplo, que se dan por las diversas disposiciones normativas entre las elecciones federales y locales complican el escrutinio y cómputo en la casilla ocasionando, en algunos casos, errores aritméticos que generan suspicacias cuando en realidad se tratan de simples errores humanos mismos que pueden ser corregidos en los cómputos distritales respectivos.



Y estos errores son maximizados por actores políticos que, al final, desacreditan el trabajo de miles de mexicanos en los que se recaiga la elección.



La ruta que debemos seguir es continuar alentando a nuestros vecinos y vecinas para que sigan siendo los que le den el sustento y soporte a nuestro sistema democrático.



@fdodiaznaranjo



diaznaranjo.fernando@gmail.com

  • Fernando Díaz Naranjo

    Fernando Díaz Naranjo

    Licenciado en Ciencia Política y Maestro en Periodismo Político. Servidor público por más de 23 años. Entre sus múltiples cargos destaca el haberse desempeñado como consejero electoral propietario del consejo general del Instituto Electoral de la Ciudad de México. Es profesor de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y colaborador en los medios digitales México Social, La Silla Rota, así como de los Diarios El Universal y Capital CDMX.