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Política

Con el apoyo político y moral de AMLO, Sheinbaum no tiene pretexto para fallar

Ciudad de México.-La oposición le dijo que no tiene pretexto para fallar, y vaya que no lo tiene. Con todo el respaldo político y moral del presidente de la República, Claudia Sheinbaum asumió hoy el poder en la capital del país.

Desde el año 2000 un presidente de la República no acudía al Legislativo local para atestiguar como invitado de honor la toma de protesta de un jefe de Gobierno.

Cosas del destino que hace 18 años, en este mismo lugar, fue el propio Andrés Manuel López Obrador quien rindió protesta y Vicente Fox, como titular del Ejecutivo federal, observaba a su lado aquel momento.

Este miércoles 5 de diciembre, López Obrador le levantó la mano a la nueva jefa de gobierno cuando menos en tres ocasiones, la primera luego de que ella tomó protesta ante los diputados locales, otra más al final del discurso de la nueva mandataria en el Congreso de la Ciudad y la tercera cuando ambos salían del recinto legislativo de Donceles y Allende.

El titular del Ejecutivo federal miraba complacido a su pupila mientras ella hablaba en la tribuna del Legislativo local. Obrador, sentado al lado, aplaudía con enjundia cada anuncio y frase contundente que pronunciaba la primera mujer electa como gobernante de esta Ciudad, como cuando la mandataria dijo que desaparecerá el Cuerpo de Granaderos.

Ella le respondía con una risa festiva al tabasqueño; le buscaba la mirada. Hay comunicación y comunión entre ambos. No existe pretexto para fallar.

Y menos cuando en el Congreso de la Ciudad, la bancada mayoritaria de Morena y sus aliados políticos del PT, PES y PVEM se le entregaban tanto a López Obrador como a Sheinbaum. No hay pretexto.

“Llegamos al gobierno para entregar toda nuestra voluntad, determinación y capacidad para hacer de la Ciudad de México una ciudad segura, innovadora y de derechos y estar a la altura de este pueblo maravillosos y de la cuarta de transformación. No podemos fallar, no vamos a fallar”, decía ella en el cierre de un discurso ante diputados locales que duró 32 minutos.

El primer día de Sheinbaum como jefa de gobierno inició con un itinerario que a lo largo de las horas se fue desajustando.

Como ya lo había anunciado, la mandataria llegó al Congreso local para su toma de protesta a las 8:30 de la mañana, bajo la consideración de que la sesión solemne del Legislativo iniciaría a las 9am. Sin embargo, para ese momento el salón de sesiones estaba medio vacío y de los 66 legisladores solo 20 habían pasado lista de asistencia.

Fue hasta las 9:58 horas cuando el presidente de la Mesa Directiva del Congreso local, Jesús Martín del Campo, declaró el inicio de la sesión, con 65 diputados.

La comisión de cortesía de legisladores salió al lobby del recinto para acompañar en su ingreso al salón de sesiones a la nueva mandataria. Ella llegó en medio de la ovación de los suyos y de inmediato ocupó su lugar en la Mesa Directiva.

A la hora de su arribo ya estaban aquí integrantes del gabinete federal como la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval; el secretario de Comunicaciones, Javier Jiménez Espriu; así como el secretario de Turismo, Miguel Torruco.

De los invitados especiales también estaban el rector de la UNAM, Enrique Graue; los gobernadores de Chiapas, Manuel Velasco; de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, y de Campeche, Alejandro Moreno

Cuando ya había iniciado la sesión y mientras diputados hacían sus posicionamientos, llegaron Marcelo Ebrard, titular de la Cancillería; el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, y el ex jefe de gobierno, Cuauhtémoc Cárdenas.

De los ex mandatarios locales emanados del voto ciudadano confluyeron aquí Cárdenas, Obrador y Ebrard. El ausente obvio fue Miguel Ángel Mancera, pero Sheinbaum no lo olvidó.

Para su antecesor la nueva gobernante tenía algunas palabras de dedicatoria. “En los últimos años, vivimos el abandono del servicio público y la democracia; se estableció un modelo de desarrollo urbano desigual que privilegió la ganancia inmobiliaria sobre el interés público, que ahondó las desigualdades; un gobierno que se dedicó al espionaje político, privilegió el interés clientelar y de grupos por encima de los derechos sociales, que utilizó la fuerza para reprimir al pueblo y regresó la corrupción, que provocó el abandono de los servicios públicos y el regreso de la inseguridad. Se traicionó el camino de la democracia y se olvidó el sentimiento de los ciudadanos”, lamentó Sheinbaum.

La nueva jefa de gobierno se asume como parte de una generación que nació con la represión estudiantil de 1968 y en reciprocidad a una obligación moral con la historia de la Ciudad, anunció la desaparición de los granaderos.

“Hace 50 años, en este mismo recinto, en medio de la represión al movimiento estudiantil de 1968, en uno de los capítulos negros de la historia, el entonces presidente Díaz Ordaz, dijo 'hemos sido tolerantes hasta excesos criticados pero todo tiene su límite', un mes después ordenó la masacre a estudiantes en Tlatelolco”, recordó.

Expuso que 50 años después y en cumplimiento de una de las demandas del movimiento estudiantil de 1968 y en la facultad que tiene como Jefa de Gobierno ha pedido al Secretario de Seguridad Pública, Jesús Orta, la desaparición definitiva del Cuerpo de Granaderos.

En el “Esperanza Iris”

Después de rendir protesta ante el Congreso, una hora más tarde del itinerario orginal, Sheinbaum tuvo un acto político en el edificio de al lado, en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”.

Ahí, ya sin la compañía de López Obrador, la mandataria se encargó de tomarle la protesta a su gabinete y ofreció un largo discurso de una hora y diez minutos, donde resumió todo lo que dijo durante la campaña y en la transición, pero también hizo anuncios importantes, como que desaparecerá mil 712 plazas de alto nivel de la burocracia local y ya no se construirá la plaza comercial en el CETRAM del Metro Constitución de 1917, sino una preparatoria.

Dijo que los vehículos blindados de la Jefatura de Gobierno se trasladan a la Secretaría de Seguridad Pública y ella utilizará su vehículo particular para trasladarse, e incluso en algunas ocasiones de subirá al transporte público. Solamente el Secretario de Seguridad Pública y la procuradora Ernestina Godoy tendrán escolta.

Entre embajadores internacionales, familiares y amigos de ella y del nuevo gabinete, la mandataria reiteró lo dicho en el Congreso. El lema de su gobierno será Ciudad Innovadora y de Derechos.

En primera fila del teatro estaban la mamá de la mandataria, la señora Annie Pardo, y sus hijos Rodrigo y Mariana.

En el escenario de un teatro abarrotado volvió a decir que no fallará y de ahí salió para realizar una frenética y desordenada caminata por las calles de Allende y Madero hacia el Zócalo capitalino.

En medio de trombones y trompetas llegó a la Plaza de la Constitución, para inaugurar una muestra floral.

Entre un tumulto de reporteros, fotógrafos, camarógrafos y muchos curiosos, la jefa de gobierno llegó al Antiguo Palacio del Ayuntamiento para declarar que las puertas del edificio se abrirán al público, pues el lugar se convertirá en un museo.

Pero contrario a lo que se esperaba, al paso de la mandataria las puertas del Ayuntamiento se cerraron y todos quienes venían tras ella se quedaron, literal, en la calle.

Pero Sheinbaum se dio cuenta y fue la misma jefa de gobierno quien regresó sobre sus pasos para ordenar al personal de resguardo que abriera de par en par las puertas del inmueble.

Así, entre propios y extraños, en medio de funcionarios, reporteros y ciudadanos que pasaban por ahí, la jefa de gobierno inauguró una exposición fotográfica que refiere parte de la historia más importante del Salón de Cabildos.

En medio del tumulto, Sheinbaum subió los primeros peldaños de la escalera que la lleva a su oficina y desde ahí se despidió de todos quienes la acompañaban.

Dijo que iba a trabajar, aunque en realidad iba ir a comer, con su familia y colaboradores. Ya eran las tres de la tarde, y la mañana había sido muy larga.

Sheinbaum se retiró, para encontrar que su oficina, la que le heredaron Mancera y José Ramón Amieva, tenía ventanas blindadas.







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