Carlos Ahumada: su larga noche

Ciudad de México.- Carlos Ahumada será extraditado a México tarde o temprano. Hace unos días la Secretaría de Relaciones Exteriores (SER) presentó una solicitud que se suma a la que ya se había presentado por defraudación fiscal, que consistía en omisiones al pago del Impuesto sobre la Renta y ahora en el incumplimiento de un contrato con el entonces gobierno del Distrito Federal.

¿Por qué Ahumada es un objetivo de importancia? Por los video escándalos que revelaron toda una trama corrupta en las delegaciones capitalinas a cambio de obra pública.

Las imputaciones que ahora le hacen son menores, y no habrían merecido la atención de nadie en otro momento, pero sus problemas se inscriben en agravios políticos que quienes ahora gobiernan no van a dejar pasar y mucho menos olvidar.

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Recordemos. Ahumada era uno de los empresarios favoritos de algunos de los grupos de izquierda que había tomado el poder en la Ciudad de México. Financió campañas y apuntaló carreras políticas, pero lo hizo pensando en sacar provecho por medio de adjudicaciones de contratos a su empresa, Quart.

Era un negocio redondo, porque las obras permitían dar un moche a los servidores públicos coludidos.

La magia se terminó, cuando las contrataciones se fueron dificultando o posponiendo, pero los cobros que le hacían no. Ahumada se cansó y pensó que divulgando vídeos de perredistas notables, recibiendo maletas con dinero, que el mismo les proporcionaba, se vengaría.

En los hechos era un proceso de extorsión por partida doble, entre el empresario y quienes hacían posible sus negocios a cargo del presupuesto público. Unos y otros.

Casi logra sus objetivos, pero puso en jaque las aspiraciones presidenciales del entonces Jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, quien siempre ha negado cualquier vínculo con esa trama, pero que no pudo esquivar el golpe debido a los múltiples cómplices de Ahumada y a las obras que sí se realizaron y mostraban una larga relación con la administración capitalina, sobre todo en el ámbito delegacional.

Es importante señalar que López Obrador nunca fue acusado de lo que pudiera desprenderse de aquellas grabaciones, y que lo que sustentó su desafuero fue la violación de una suspensión de amparo relacionada con el predio El Encino.

Lo demás es historia, Ahumada no consiguió sus objetivos, huyó del país a Cuba y ahí permaneció hasta que por órdenes de Fidel Castro lo regresaron a la Ciudad de México, donde fue detenido y recluido en prisión. Desde ese momento no ha visto su hora y no la verá, al menos en los próximos años.

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